Capítulo 43

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Juani

Me despierto y veo que tengo unos mensajes, pero no son de Emma, son de Diego.

D: me salió un contratiempo y necesito viajar mañana en la madrugada, pero igual tu vuelo es el lunes como habíamos quedado.

Me sorprende que se vaya así tan rápido.

J: ¿no vas a venir a mi graduación?

D: claro que si, por eso agende mi vuelo para la madrugada de mañana.

J: a bueno, igual yo todavía tengo hecho todo un quilombo en mi cabeza, ni siquiera sé si quiero ir.

D: si te sientes incomodo, no vayas, yo sé que Antonia y todos lo vamos a entender.

J: gracias, ya veré que decido, te aviso en todo caso.

Salgo de mi habitación y me dirijo al baño, tomo una ducha larga y cuando salgo veo que Fidel está hablando con mi mamá. Ambos se quedan en silencio cuando me ven.

-hola Juani, que tal –saluda Fidel.

-hola, ¿Qué haces aquí? –pregunto sentándome junto con ellos en el comedor.

-me quede preocupado por lo que paso la vez pasada en clase, no entendí por qué saliste así –dice y se pone una mano en la cabeza.

-me afecto tanto todo lo que estaban diciendo porque –hago una pausa y mi mamá me acaricia el brazo para darme apoyo –porque yo en realidad soy un chico trans –se sorprende –por eso en realidad me sentí tan incómodo.

-yo no tenía idea –dice un poco apenado –lamento mucho haberte hecho pasar por ese mal momento.

-no pasa nada –digo tranquilamente.

-bueno, entonces espero que hoy vayas a la graduación, por ahí tal vez sería bueno que te animes a decirlo...

-para que a Molfino le dé un infarto, ni en pedo –él ríe porque sabe que tengo razón.

-sería bueno que dieras tu testimonio delante de todos, yo sé que debe ser re difícil pero, sé que tienes una buena historia con la cual puedes inspirar a muchos –lo que me estaba pidiendo es algo muy difícil para mí, no soy tan valiente como piensan todos. Pero en algo tiene razón, tengo que ayudar a otras personas, así como lo hacen los demás chicos que conocí en la fiesta de Ben.

-ya veré que hacer, pero antes necesito confesárselo a otra persona –digo algo triste recordando a Emma.

-claro, bueno, yo me retiro –dice levantándose –un placer verte de nuevo Antonia –le da la mano y mi mamá se levanta para acompañarlo hasta la puerta.

-mamá –digo temeroso porque la verdad no sé si estoy seguro de lo que voy a decir a continuación, pero,lo hago -¿puedes cortarme el pelo?

Emma

Me levanto temprano y recuerdo todo lo que sucedió anoche, y en el momento en el que los recuerdos comienzan a llegar a mi mente me dan ganas de llorar, otra vez.

Posta no puedo entender que me haya engañado.

Alguien golpea la puerta.

-pase –alguien abre la puerta y veo que es Marcelo, trae una pequeña bandeja con una taza y unos bizcochuelos.

-en realidad no sabía qué tipo de desayuno es el que comes, así que traje algo ligero –sinceramente agradezco que él sea atento conmigo, y pensándolo bien es el único amigo en quien verdaderamente confío ahora.

-esto está bien –digo tomando la taza.

-por tus ojitos supongo que estuviste toda la noche llorando –dice y me toca rápido la mejía.

-me dolió mucho. Bueno, todavía me duele muchísimo –y fuerzo una risa.

-me supuse que ibas a estar un poco decaída, pero un pajarito me dijo que hoy es tu graduación, así que te tengo una sorpresa –dice y se frota las manos.

-ni siquiera sé si quiero ir a esa cosa –tomo otro trago de café con leche.

-tienes que ir, Dios, no sabes cómo me caen mal las personas que se echan a morir luego de que sus novias le son infieles –no sé por qué pero su comentario me hace reír –por fin te saco una sonrisa –se levanta de la cama –anda, termina de desayunar y luego te duchas, te espero abajo. –comienza a caminar hacia la puerta. –Lo siento pero hoy te voy a obligar a pasar todo el día conmigo –se encoje de hombros, sonríe y sale de la habitación.

A los pocos segundos golpea antes de abrir la puerta –soy yo de nuevo, te traje esto –y me muestra mi bolso y mi celular –lo puse a cargar, espero que no te haya molestado, ahora sí, te dejo para que te duches porque ya pareces un zombie –dice y sale rápido de la habitación.

Veo mi celular y noto que hay un mensaje de Luli.

Pero no hay ningún mensaje de Juani, ni siquiera preguntándome si estoy bien o para arreglar lo nuestro, pero no hay absolutamente NADA.

¿Será acaso que no le importó?

Tiro mi celular lejos de mí y me dirijo hacia el baño antes que las lágrimas vuelvan a salir.

Me meto a bañar y esta vez lo hago rápido, no tengo idea que tendrá planeado Marcelo, pero al menos alguien se preocupa por mí, salgo del baño y busco mi ropa, por suerte saque mi bolsa de la casa de Juani.

Salgo de la habitación y comienzo a buscar a Marcelo, cuando lo encuentro él está tapado nada mas con una bata y hay dos mujeres al lado de él.

-¡ay! se me olvido decirte que bajaras en bata, esta es la sorpresa –y señala dos camillas –te presento a Paula y Jimena, son masajistas profesionales.

-yo no necesito nada de esto, no te hubieras molestado...

-no, no. –Interrumpe –te dije que todo el día de hoy la ibas a pasar conmigo, además ya le hable a tu vieja y le dije que yo te llevaba a la graduación, allá nos encontraremos con ella. –dice y se quita la bata, quedando nada más en bóxer. –vamos, relájate, ten toma –me da una bata –ya ni es necesario que subas de nuevo a la habitación, yo me acuesto, las chicas se dan la vuelta y ya te puedes cambiar tranquila –dice y se acuesta boca abajo en la camilla, miro a las masajistas y ellas rápido se dan vuelta –jamás conocí a alguien que le diera tantas vueltas a algo por favor –suelto una carcajada y empiezo a cambiarme.

Me acuesto yo también en la camilla y empiezo a sentir que comienzan a darme masajes en la espalda y luego hasta los pies, así sucesivamente hasta que me logran relajar completamente haciendo que me olvide de todo.

Después de todo la idea de Marcelo no fue tan mala.

Jugatela Por Mí  (JuaniXEmma)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora