Capítulo 22

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Capítulo 22

-No. No, no, no y no. Me niego. ¡Me niego completamente! -grité.

-Lilly, ¿pero qué... -Harry se levantó del sofá y vino hacia mí.

-¡Ni de coña! ¡Fuera ahora mismo! -señalé la puerta.

No estaba echando a Harry, claro que no, sino al otro que estaba aún sentado sobre mi sofá, tan campante.

-¿Pero por qué? ¿Qué te pasa? -dijo Harry. Me sujetaba por los hombros, intentando mirarme a la cara. Sin embargo yo estaba mirando al otro, el cual tenía una sonrisa impactada en la cara.

-¿Que qué me pasa? ¿Qué hace él aquí? ¿Por qué lo traes?

-Lilly...

-¡Que no! ¡Que fuera!

-¡Lilly! -me sacudió los hombros. Fue ahí cuando le miré.

-¡Qué!

-¡No me chilles! -gritó ahora él.

-Sí, es que tiene tendencia a chillar, me parece a mí...

-¡Que se calle!

Me dirigí hacia él dispuesta a darle lo que la situación pedía, pero Harry me cogió de los hombros haciéndome voltear.

-¿Se puede saber qué te pasa? ¿Por qué te pones de los nervios?

-¿Yo? ¿De los nervios? ¡Él me pone atacada de los nervios! -ni le miré.

-Ven.

Harry me dirigió a la cocina. De manera calmada, y esperó a que yo me relajase un poco. Por otro lado, el otro seguía en mi sofá.

-¿Ya? -se agachó a mi altura y me preguntó.

Me estaba sujetando por los hombros, y me estaba transmitiendo poco a poco la serenidad que hace un momento había perdido.

Suspiré.

-Sí, creo que sí. -suspiré de nuevo y cerré los ojos.

-A ver, tomémonos las cosas con calma. -me repitió Harry, ayudándome a relajarme.

-Sí, será mejor. Empieza.

-¿Recuerdas todo lo que hablamos ayer?

-Supongo.

-¿Recuerdas que mencioné al famoso amigo mío, con el que llevo desde que tengo conocimiento y aún mudándonos seguí manteniendo la comunicación con él? ¿Al que llevo viendo a visitar de vez en cuando desde siempre? ¿Ese que te dije que había recuperado porque se había mudado aquí y con el cual me llevo tan genial como siempre? ¿El que llevas pidiendo que te presente desde... he perdido la cuenta del tiempo?

-Pero...

-Llevas no sé cuántos años como una cría pequeña impaciente pidiendo que te lo presentase porque la incertidumbre te carcomía, ¿y ahora lo echas de tu casa? -sonrió. Se ve que le hacía gracia todo aquello y el rebote que había pillado.

-No me jodas, Harry...

-Bueno... supongo que sabes por dónde van los tiros... -se rascó la nuca y sonrió.

-¡No puede ser! ¡Me niego! -exclamé.

-Tú lo pediste y aquí lo tienes, supongo que un gracias estaría bien, ¿no?

-¿Gracias? ¿Cómo te voy a decir gracias cuando me metes a un puto acosador en casa sin mi permiso y presentándomelo como si fuese tu mejor amigo? ¿Estás de coña? -grité.

En busca de la estrella. (Louis Tomlinson)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora