Capítulo 43

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Capítulo 43.

<Especial de Ellos no saben de nosotros>.

~Tory~ (Tobias & Mary).


*Narrado por Mary*



Quiero tanto a ____, le agradezco tanto que me dejara venir con ella a pasar la Navidad. 
Ahora son las doce del mediodía, terminamos de desayunar. 

Conocí a el primo de ____, Ian. Es genial, y es muy generoso. Aunque... siento que él está algo triste. No sé por qué, pero creo que fue por una mujer, ____ no me cuenta mucho.

Desayunamos cereal. Estaba rico, pero no me quitó el hambre. Igual, comeré en un rato más. ¡Muero de hambre! 

-____, ¿a qué hora comeremos? -Le pregunté y ella rió.

-No lo sé, ya me has preguntado eso como mil veces, ¡y acabámos de desayunar! 

-Pero no me quedé satisfecha -me quejé y ella sonrió. 

-Pues, Mary... iré por comida, nos vemos -me dijo Ian y asentí. 

-¡Gracias! -Le grité y él rió, tomando su abrigo y yéndose. 

Suspiré.

-Me cae bien tu primo -le dije a _____.

-Sí, es genial -me dice y sonrío. -Oye, si quieres más cereal, allí hay, y hay plátanos, come feliz. 

Reímos. 

-Lo haré, pero... ¿a dónde vas? -Le pregunté, extrañada porque ella estaba ya por subir las escaleras.

-Tomaré una ducha, y luego tomarás una tú -me dijo y reí. 

-Eso nunca -le dije y ella subió, riéndose. 

Me levanté y me serví más cereal. Entre las alacenas vi la Nutella, así que la tomé. Y agarré plátanos y pan. Me preparé un
desayuno exquisito. 

Apenas me iba a sentar para devorar mi comida cuando tocaron la puerta. Bufé y rodé los ojos. 

Me dirigí a la puerta y abrí. 

Era él. La persona a la que menos quería ver. 

Tobias. 

-¡Hola Mary! -Exclamó sonriendo. 

Qué hipócrita, Dios mío. 

No contesté, sólo le abrí el paso y dejé que entrara. Me volví a sentar en la mesa. 

Le di una mordida a mi pan y comí un poco de cereal. 

-Hola Mary -repitió él, entrando y cerrando la puerta. 

-Ummm... hola -dije. No quería lidiar con él ahora, ni nunca. Desde Nueva York no he hablado con él. Ni siquiera en los
recreos. ¡Ni siquiera en el avión! Jesús...

-¿Qué haces? -Me pregunta. ¡Dios, tiene ojos, que los use! ¡Estoy comiendo, inteligente!

-Nada... aquí matando aliens -le dije. Pude oír su risita coqueta que tanto odio. Era la misma que escuché cuando estábamos
en esa tienda de lentes de sol. Cuando me puso esos lentes tan romántico, cuando se sonrojó porque ____ nos había estado 
viendo y ella no se daba cuenta de que quizás era un coqueteo lo que Tobias me hizo.

Escuché cómo se aclaró la garganta. 

-Busco a ____ -dijo. 

-Obviamente -repuse, dándole otro mordisco a mi pan. No tenía que mencionarlo, él vive sólo por y para ____. -Está duchándose. 

Tobias no dijo nada, no lo estaba mirando. Yo miraba mi comida. Pero sabía perfectamente que él me miraba. Me miraba. 

¡Dios, Mary! ¿Por qué eres así? Quizás él ni se acuerda que estuvimos tan cerca en esa tienda. Ni siquiera se lo toma en serio. 

-Bueno... -se aclaró la garganta otra vez -me quedaré un rato.

Bufé. 

-Ah, excelente, justo lo que necesitaba -me quejé, diciendo eso más bien para mí misma que para él. 

-Mary, ¿qué te pasa? -Me preguntó. 

-Nada, es sólo que... ñie -dije. 

-¿Ñie? -Preguntó, queriendo reírse, pero al ver que no lo dije de broma, se quedó serio. -¿Qué es ñie?

No le contesté. Terminé de desayunar y dejé los platos el en lavabo. Saqué una hoja y una pluma de la cocina y le escribí a ____ 
que me iría a dar un paseo. 

Subí, ignorando a Tobias por completo. Me puse unos tenis y me cepillé los dientes.
Pude oír que ____ seguía duchándose. Yo me estaba quedando en otra habitación, y creo que era de un bebé porque hay un 
arcoiris pintado. 

Luego, bajé y lo vi ahí, sentado en el sofá. 

-¿Qué es ñie?

-¿Sigues con lo mismo? No te voy a explicar ahorita -le dije y él bufó. 

Pasé por su lado y me dirigí a la puerta. 

-¿A dónde vas? 

-A explorar, adiós -le dije. 

-No, no vas a salir -me dijo. 

-¿Qué? ¿Quién te crees para no dejarme salir? -Le pregunté y abrí la puerta. Él se acercó y la cerró. 

-No saldrás. No así -me dijo mirando mis shorts. Y obviamente miró mis piernas, lo cual fue vergonzoso e hizo que me 
sonrojara. -Está helando allá afuera. 

-¡No eres mi padre! -Grité. 

-¡No, pero me preocupo! -Siguió con los gritos.

-¿Por mí? -Reí ingenuamente. -¡Eso ni tú te lo crees!

-Oigan, chicos, ¿por qué tanto ruido? -Escuché su voz. La voz de la novia del chico que estuvo coqueteando conmigo la 
otra vez. 

-No es nada -dije y caminé hacia ella. -Me ducharé. 

-Vaya, milagro -me dijo y sonreí sin humor.

Subí y entré al baño. Tomé ropa que me pondría después de la ducha. Esperé a que el agua se pusiera caliente y me metí. 

Cuando salí, suspiré. No estoy de humor. Tal vez fue un error haber venido acá, a Kentucky, diablos. 

Me vestí, me peiné y me volví a cepillar los dientes. 

Bajé y ahí estaba Tobias, solo. ¿Qué rayos...? ¿Y ____? 

Lo miré asqueada.

-¿Qué haces aquí? -Le pregunté con repugnancia. 

-____ salió porque Ian tuvo un problema y no quiso que estuvieras sola -dijo. -Así que te haré compañía. 

-No quiero tu compañia, gracias -le dije.

-Qué lástima porque ya estoy aquí -dijo acercándose a mí y tomándome de la mano. Me quise zafar, pero él me jaló más 
fuerte y me llevó a la salida. ¿Qué diablos? 

-¡No, suéltame! -Le grité. Salimos y él cerró la casa. No podía entrar ya. Maldito. -Oye, sé que ____ es tu novia y la amas y bla,
bla, bla, pero no es tu jefa, no tienes que hacerle caso. No tienes que quedarte conmigo. Soy muy molesta y no soy buena 
compañía. 

-No eres molesta, y no eres mala compañía. Eres una gran compañía y me la pasaría contigo toda la eternidad... 
sin aburrirme -me confesó. 

Dios mío, este hombre va a matarme. 

¡No, Mary, concéntrate... es el novio de tu mejor amiga, diablos!

Ya estábamos afuera. Con toda la nieve. Estoy molesta... no estoy de humor. Así que lo primero que hice fue agacharme y 
tomar una bola de nieve. Y aventársela a Tobias. 

-¡Oye! -Se quejó. 

-Me la debías, por haberme jalado hasta afuera -dije y tomé mi celular. Tengo ganas de platicar con Danielle, la extraño tanto. 
En eso, sentí algo mojado y frío en mi espalda. Volteé y me di cuenta de que Tobias me había aventado una bola de nieve. 

Si a esto quiere jugar, jugaremos. 

Guardé mi celular y me agaché por más nieve. Se la aventé y cayó en su cara. Reí y corrí a esconderme. Tomé más nieve, por si me aparecía Tobias drásticamente. La nieve era genial. En Texas nunca neva, y es genial estar en una Navidad con nieve. Amo la nieve. 

Yo estaba escondida en un arbusto, y cuando alcé la cabeza vi a Tobias, preparado para tirar. Oh... qué mala suerte. 

Y entonces lo hizo. Atinó justo en la cara. 

Tomé una bola de nieve más grande y se la aventé. Él me aventó otra bola, y así consecutivamente. Yo a él, él a mí. 
Mi actitud pasó de ser coraje a felicidad y diversión. Me estaba divirtiendo tanto. 

En una de esas, le lancé muchas bolas de nieve seguidas. Él se incó y levantó las manos. 

-¡Está bien... me rindo! -Exclamó. 

-¡Wujuuu! -Exclamé, riendo. -Sabía que lo harías -dije y le lancé otra bola de nieve. Reí. Me acerqué a él y lo miré desde arriba.

-Me congelé -dijo y reí. Él ya estaba casi acostado en la nieve. 

-Pues si sigues en el suelo, te congelarás más rápido -le tendí la mano -, levántate. 

Él mi miró y alzó la mano. Me la tomó y antes de que yo pudiera jalarlo para ayudarlo, él me jaló y me hizo tropezar. Y caí, justo encima de él. 

-Diablos, eres un tonto -le dije y él rió.

-No me rendí del todo -dijo. 

-Ya me di cuenta... mentiroso.

Él no me dijo nada, sólo rió levemente y se me quedó mirando. Sólo escuchaba el viento, los pajaros, y su respiración. 

Alzó su mano y me acarició la mejilla. ¿Qué está haciendo? No puede ser. Mi respiración iba a mil por segundo. Dios, Mary...
cálmate. No pude notar qué tan acelerada estaba su respiración, pues con la mía no lograba concentrarme. Me volteó y me
dejó a mí en el suelo, y él sobre mí. Me quitó los cabellos que traía en mi frente y los hizo para atrás. Comenzó a acariciar mis
cabellos. Su mirada era seria, pero en sus ojos veía nobleza y confusión. Pero aun así seguía tocando mis mejillas. Diablos, 
¡entonces cuando me puso los lentes en Nueva York era porque sí me estaba coqueteando! No era sólo un acto de amigos. Él
no estaba haciendome esto ahora mismo sólo porque somos amigos. Esto no es de amigos. 

¡Mary, concéntrate! No te dejes llevar.

Él se estaba acercando a mí. Ya nos faltaba nada para juntar nuestros labios. Él cerró los ojos, ya para besarme. ¿En serio
me iba a besar? ¿En qué está pensando? 

Quise cerrar los ojos, pero en lugar de eso, puse mi mano en su boca. Él abrió los ojos. No quiero besarlo y luego arrepentirme. 

-Tobias, sabes muy bien que no puedo hacerle eso a mi mejor amiga. Eres su novio -le dije y lo empujé levemente hacia un lado. 

Me levanté y me sacudí la ropa. Quería entrar a la casa, pero no podía, Tobias tenía la llave. 

-¿Me abres, por favor? -Le pregunté, señalando a la casa de ____. 

Asintió y se levantó. Sacó la llave y abrió la puerta. Entré y luego él lo hizo. 

-____ ya no ha de tardar -dije. -Estaré arriba. 

Y luego subí, dejando a Tobias en la sala, solo.

Ellos no saben de nosotros. -(Cancelada) Josh Hutcherson & __________ -DaanyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora