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Suspiré por décima vez en los últimos cinco minutos y seguí caminando de un lado a otro. Las manos me temblaban ligeramente, acompañado de una fina capa de sudor que comenzaba a cubrirlas.
Las instrucciones decían que debía esperar quince minutos, pero yo la verdad no sabía si iba a lograr aguantar tanto tiempo, me considero una persona muy ansiosa. El tiempo parecía ir más lento que una tortuga, apenas pasaban cinco segundos de diferencia cada vez que veía el reloj. Estaba a punto de enloquecer.
Comencé a pensar en todo lo qué viví junto a mi esposo, Chris, y no pude evitar que mis ojos de pusieran lagrimosos al momento de pensar que si el resultado era positivo, una personita estaría creciendo en mi interior como muestra de mi amor con Chris. Él me había contado acerca de su deseo por ser padre y no cabía duda de que él sería ideal para eso.
Estaba demasiado sumida en mis pensamientos para cuando habían pasado los quince minutos.
Tomé el test en mis manos y sonreí al ver las dos lineas marcadas en el aparato.
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-sus latidos se oyen bien- comentó la doctora, pasando un elemento electrónico que me permitía oír los latidos de mi hijo.
Sonreí Inconscientemente y solté un largo suspiro. La cabeza me daba vueltas entre todo lo que estaba ocurriendo, pero ahora mi única preocupación era Chris, como se lo diría?
-por ahora todo esta bien, tu bebe esta en perfecto estado- dijo pasándome un poco de papel para limpiar todo rastro de gel. Aquel espeso líquido en mi piel era torturosamente frío.
-de cuantas semanas estoy?- pregunté acomodando mi blusa.
-según indican tus estudios- murmuró mirando diferentes papeles -estas de nueve semanas, linda- mis ojos se abrieron como platos y solté un largo suspiro, mi pequeño se había tardado bastante en dar signos de que estaba ahí, puesto que no había tenido síntomas antes.
-la fiesta de Robert- susurré haciendo memoria. En aquella fiesta, donde Chris y yo nos escabullimos a los baños para acabar de una vez con la excitación que estábamos sintiendo. Él se veía jodidamente bien en aquel traje blanco y simplemente no me resistí.
-disculpe?- inquirió confundida, observándome con el ceño fruncido.
-nada, lo siento, pensé en voz alta- me disculpé. Ella asintió con una pequeña sonrisa antes de aproximarse a la puerta.
-bueno cariño, ya debo irme- observó el reloj en su muñeca y me observó sonriendo con cansancio -necesitas algo más?-
-Como lo hago?- pregunté, incorporándome de la camilla -como le digo?- suspiré -algún consejo ciertamente no tenia ni idea de como decirle a Chris sobre mi estado, a pesar de saber de su amor por los niños siempre había una pequeña pizca de duda y temor sobre cómo se lo tomaría.