JUEVES
12 am
16 HORAS RESTANTES.
Desesperadamente ansiosa, sí. Esa era la manera en que se sentía. No podía aguantar más. Habían pasado 3 horas y media aproximadamente desde que llegó al punto de encuentro y todavía no veía a nadie.
Estaba sentada en el suelo. El lodo ya formaba un bulto debajo de sus botas negras. Al menos la lluvia había cesado por completo, sin embargo tenía frío; estaba muy mojada y cada vez que una leve brisa se hacía presente, un escalofrió le recorría el cuerpo.
Estuvo tentada a regresar a la Base, no obstante consiguió voluntad necesaria para quedarse en ese lugar, esperando a las personas que quería rescatar. Mirándose las frías manos, pensó todo lo que había hecho el último día, parecía haberse convertido en una persona completamente diferente y eso se sentía bien. Fue cerrando los ojos lentamente y sin luchar contra esto y antes de que pudiera darse cuenta de nada, quedó inconsciente.
-Creí que estarías durmiendo.
-No puedo, Fer. Tengo que estar atento por si llegan.
-Descansa, yo hago guardia. Si me hubieras dicho que te quedarías despierto, entonces no te hubiera dejado solo.
-Necesitabas descansar, ha sido duro, para ti sobre todo.
-Ni que lo digas. El recuerdo no se va-. Fernando se estremeció.
La brisa sopló levemente haciendo mover las ramas de los árboles cercanos, como si estuvieran bailando. Isaac respetó el silencio merecido para la pena de Fernando, algo difícil de superar.
-Te haré caso. Descansaré un poco-. Accedió el muchacho, le colocó una mano en el hombro y agradeció murmurando.
-¿Te importa si hago un recorrido? No me alejaré mucho, solo que necesito despejarme.
-Haz lo que debas. Si aparece alguien creo que Iván y yo podremos encargarnos -. Bromeó Isaac recostándose junto al joven.
Fernando sonrió, quizás por primera vez desde que perdieron a Silvia, dio media vuelta y se aventuró a la oscuridad. Posiblemente ésta sería su nueva compañera a partir de ahora, y si era así, tendría que aprender a convivir con ella.
Se desplazó unos metros hacia la derecha y luego giró a la izquierda, hacia el gran Muro. En realidad no tenía un destino al cual llegar, solo caminaba por caminar. Respiró hondo y dejó salir un suspiro sufrido. Miró al cielo y se encontró con una sorpresa: estaba despejado, la luna no estaba brillando como solía hacerlo aunque las estrellas sí que dejaban ver su resplandor.
Cuando volvió la vista al frente notó algo cerca del Muro, era un bulto, no podía decir qué era por las sombras de los árboles que se armonizaban e impedían identificar lo que era; si bien podría ser un animal descansando o una criatura muerta.
Se acercó cautelosamente, precaviendo que sus pasos no fueran a causar ruidos innecesarios. Estaba a 15 metros. Su corazón fue el primero en entrar en acción mandando pulsaciones fuertes y rápidas, su respiración se empezó a agitar y su cerebro soltó adrenalina, esperando lo peor.
Diez metros.
Estaba tan asustado de lo que fuera a encontrar más adelante, que las manos empezaron a sudarle, casi podía escuchar el sonido de su corazón resonando por todas partes.
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Si tú vas, yo también
AdventureLa Zona. Más de 90 kilómetros a la redonda de lo que fue el estallido del rector. Isaac, un SOBREVIVIENTE, creía que estaban solos, él y su pequeña hermana, pero se equivocó. Su objetivo estaba claro al inicio: buscaba algo, algo que le había si...