-¿¡Qué pasa Ale!?
Mi hermana no me respondía. Ahora estaba acostada en el suelo temblando del dolor.
-Compermiso, soy médico. -dijo el mayordomo, quien aún con su mochila puesta se arrodilló al lado de mi hermana y comenzó a pasar la mano sobre ella, sin tocarla. Tras hacerlo un par de veces se volteó hacia mí.- No parece haber un balance de Shin y Ssen en su cuerpo. Parece que poco a poco se va estabilizando pero no creo que sea buena idea que haga nada ahorita. Quizá tardará media hora en estar completamente bien.
-¿Media hora? -preguntó Anna, que seguía liberando hielo hacia la pared que parecía que aguantaba a duras penas los ataques de los peluches más cercanos. Escuchaba a Oscar y Christopher luchando del otro lado, mientras que Karin y Rebecca seguían cerca de nosotros por si algo se acercaba. Incluso podía sentir como Toru flotaba nerviosamente a mi lado.- Es mucho tiempo y ella es la mejor forma de escape que tenemos. No podemos salir si hay más gente de este nivel esperando afuera.
-¿Qué haremos entonces? -pregunté.
-¿Puedes cargarla y llevarlos lejos? -le preguntó Anna a el mayordomo, el cual asintió y tomó a mi hermana en sus brazos. Ella se había desmayado, seguramente por el dolor.- Voy a deshacer la casa para usar el hielo en un gran ataque a ellos dos y para que puedan escapar. Escóndanse en un pueblo cercano, nosotros los encontraremos luego no se preocupen.
Todos asentimos y nos preparamos para que lo hiciera. Al vernos hacerlo Anna hizo lo mismo, estiró ambas manos como si fuera a dar un abrazo y los cerró de golpe. Casi al instante con un pequeño temblor la sombra que hacía la casa sobre nosotros desapareció entrando la luz como si fuera una gigantesca ola hacia donde se encontraban nuestros enemigos.
Pude ver como mientras todo el hielo se dirigía hacia ellos, iba tomando forma de enormes estalactitas. Y no solamente era de delante, si no que la pared de la entrada había comenzado a moverse por lo cual los rodeaba completamente. Alcancé a ver como todas las marionetas regresaban con su dueño rápidamente, aunque no sabía para qué, ya que era un ataque a gran escala, pero no pude ver que fue lo que pasó luego ya que comenzamos a correr hacia el lado contrario.
Nuestra huida duró aproximadamente cinco segundos, ya que vimos como cinco encapuchados más se dirigían a nosotros tan rápido que ninguno pudo reaccionar a ellos. Por suerte o por desgracia no era para atacarnos, ya que pasaron a nuestro lado y cayeron cerca de Anna, quien ahora estaba arrodillada en la nieve. Ella se sorprendió e intentó levantarse, fallando en el intento. Su cara de sorpresa pasó a ser de felicidad y luego a miedo en un segundo, tras verlos por un momento. Ninguno se movía, pero aparte de eso sus capuchas estaban manchadas de rojo. Todos estaban muertos.
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Prisión Fantasma
Teen FictionLos poderes son algo peligroso. No puedes vivir con ellos sin huir. Primero ser atacados y luego separados. Darse cuenta que aunque la mayoría de la vida a sido dedicada a entrenar, aún se puede ser muy débil ante los peligros del mundo. Kai está ca...