Parte 2 - Una clérigo

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[Ahí se encontraban los dos, inmóviles ante el peculiar escenario. Daniel se hallaba completamente desnudo enfrente de una niña de pelo azul y ojos celestes llamada Luna. Ella estaba vestida con una túnica un poco malgastada y acompañada con un bastón de madera. Mientras el silencio incómodo transcurría, él pensaba en sus interiores...]

Daniel- ¿Qué hago? ¿Cómo es que una niña de su edad está tan calmada en esta situación? ¿Cómo debo reaccionar? Si actuó como si nada, pensara que estoy acostumbrado a este tipo de situaciones y, por lo tanto, aparentaría ser un pervertido. Pero si me exalto, a lo mejor se asusta y se echa a correr. Supongo que tengo que mostrarme tan calmado como ella, pero manteniendo un mínimo de decencia. *Nervioso* Ehh...que cuentas.

Luna- *Seria* Pervertido.

Daniel- Justo en el corazón... *Sonido de corazón partiéndose* ¿Qué hice mal? ¿Acaso un hombre desnudo en medio del bosque tiene que ser automáticamente un pervertido? No espera... Retiro lo dicho. Bueno, ¿Entonces que hago? No hay ninguna buena explicación para este tipo de situaciones. Mh, quizá estoy pensando esto demasiado... Creo que tendré que desviar la conversación de alguna forma, la que sea en realidad, y mientras más sorpresiva mejor. Al fin y al cabo, los niños son muy impresionables. *Risueño* Mmh... No soy un pervertido pequeña. Veo que te has visto engañada por mi flagrante armadura invisible. Algo que le arrebaté al señor de las tinieblas del norte, el innombrable...

Luna- Ya veo, no tienes ropa.

Daniel- *Enojado* ¡A la mierda la decencia! ¡Claro que tengo ropa, ingrata, está ahí...! *Voltea hacia la rama donde dejó su ropa mientras apunta con su dedo*

[A la distancia se encontraba un conejo mordiendo unas prendas de vestir, que ahora parecían ser trapos sucios más que otra cosa. Daniel, más furioso que nunca y rezongando entre los dientes, gritó...]

Daniel- ¡¡¡MALDITO CONEJO DE MIERDA, TE VOY A DESPELLEJAR VIVO!!!

[Exclamaba mientras se abalanzaba contra él. Agarró con fuerza su pantalón y forcejeo con el conejo un rato hasta que logró arrancarle la prenda. Al arrebatársela, de esta salieron volando algunas joyas de oro que tenía guardadas en sus bolsillos.]

Luna- *Sorprendida* ¿Serán suyas?...*Lo voltea a ver* No, es un ladrón.

Daniel- *Volteándola a ver con tono nervioso* Puedo explicarlo...

Luna- No es necesario.

[En medio de la incomodidad, Daniel decidió ponerse sus prendas lo más rápido posible para evitar más infortunios. Una vez puestas, a la distancia se escucharon unas armaduras acercándose junto con las voces de varios hombres.]

Daniel- ¡Puta madre! ¿Los guardias me siguieron hasta acá? Bueno, sea como sea, debo escapar lo más pronto posible... No... Espera... Esa escuincla de ahí sabe mi identidad y no dudo que ya sepa que esas joyas que saltaron no son mías. Ahhh, no tengo opción...

Daniel- ¡HEY, TÚ, NIÑA! Serás mi rehén a partir de ahora. ¿Entendido?

Luna- *Enojada* ¡Ya te dije que no me llames "niña"!

Daniel- *Acercándose a ella* Si, si, da igual, tan solo no intentes resistirte.

Luna- *Suspirando* Y ahora en que me he metido...

[Daniel tomó las joyas para guardarlas nuevamente en sus bolsillos y agarró a Luna como si fuera un tronco.]

Daniel- Hey, eres más ligera de lo que pensaba. Mejor para mí.

Dauyo: Una historia genéricaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora