Capítulo 18.

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Ella se giró y clavó sus ojos en los míos. Sus pestañas se movían sensualmente.

Casi inconscientemente nuestros cuerpos se giraron y se quedaron de frente.

Noté un roce en mi mano. Sin mirarla la acerqué, y nuestras manos se tocaron. Nuestras miradas brillaban como nunca. Entrelazamos nuestros dedos y una leve sonrisa se nos extendió en ambos rostros. Ella se empezó a acercar y yo la imité. Nuestros cuerpos se tocaron, creando un piel a piel que me hizo desearla aún más. Nuestras respiraciones chocaban, hasta encajaban. Casi podía sentir sus labios sobre los míos.

Y pasó.

Nuestros labios se sumieron en un contacto muy esperado. Simplemente mantuvimos nuestros labios unidos unos segundos y después los despegamos con cuidado. Separamos la cabeza tan solo para mirarnos. Pude ver que su mirada ardía.
Me lancé.
Me lancé a sus labios de nuevo, esta vez devorándolos con pasión. Ella me correspondía con la misma pasión. Mis manos fueron a parar a su cuello y noté las suyas en mi cintura, atrayéndome más hacia ella.
Y claro que iba a acercarme.
Quería quemarme con aquella llama de sensualidad.
Nuestros abdómenes quedaron completamente unidos.
Nos separamos por la falta de aire y unimos nuestras frentes, satisfechas.

-Te deseo demasiado Alba, desde que te conocí no puedo parar de imaginarte a mi lado.- dijo recuperando el ritmo normal de su respiración.

-Te quiero Natalia Lacunza.- dije con una mirada llena de sinceridad.

De repente Natalia saltó al agua. Pero no me di cuenta de que su mano seguía unida a la mía.
En resumen.
Caímos las dos.

-Natalia joder esta helada!- grité nada más sacar la cabeza.

-Yo te caliento- y tras decir eso se acercó a mi y juntamos de nuevo nuestros cuerpos. No dábamos pie pero flotábamos y nadábamos. Nos sumimos en otro beso intenso.

-¿Que te parece si continuamos esto en casa?- me dijo.

Yo la miré perpleja. No era que no quisiera follármela de arriba a abajo. Pero me parecía raro que lo hubiese dicho tan pronto.

-Joder Alba que malpensada.- me dijo.- venga vamos.

Tras decir esto, se impulsó en sus brazos elegantemente y subió al muelle. Me ayudó a subir y tras secarnos volvimos al coche.

-Te quiero- me dijo, y depositó un cariñoso beso en mis labios.

-Y yo amor- dije sonriéndome tiernamente.

Tras un rato en coche, un rato lleno de caricias en las piernas y en las manos, llegamos a casa.

-Hola !- exclamé al entrar por la puerta.

-Joder a buenas horas- dijo Maria.

Estaban algunos sentados en el sofá, otros en la mesa, otros debían de estar en sus habitaciones...

-Tardamos mucho?- pregunté. La verdad es que había perdido la noción del tiempo completamente.

-Ya comimos !- dijo Maria- está ahí la tortilla que sobró, dadle un toque en el microondas y de puta madre- tras decir esto se piró a su habitación. 

Natalia y yo pasamos de comer. Ya habíamos comido bastante... Nos dirigimos a su habitación, y allí nos recostamos en su cama. Bastante juntas.

Quería lanzarme de nuevo, y comenzar un beso intenso... y follármela allí mismo. Pero ella tan solo me había besado, no sabía si de verdad quería ir tan de prisa.

Giró su cabeza y me miró tiernamente.

-Me gustas mucho Alba Reche- me dijo sin más, y yo creí derretirme.

-Y tú a mi Nat, no sabes cuanto- dije mirándola fijamente.

Ella se inclinó y acarició mis labios con los suyos suavemente, como si fuese un ser frágil.

Me pegué más a ella para intensificar el beso. Ella puso sus manos en mi cadera y acabé sentada a horcajadas sobre ella.

Su lengua entró en mi boca causándome un jadeo que quedó reprimido en ella.

Nuestros labios se movían a un ritmo perfecto, acompañado de nuestras lenguas, que encajaban como si estuviesen hechas a medida.

Nat subió sus manos y empezó a acariciar mi abdomen por encima de la camiseta. Enseguida introdujo en principio de sus suaves manos por debajo del tejido, haciéndome sentir de todo.
Llegó a donde debía estar mi sujetador, pero al venir del lago y al habernos quitado los bikinis, mi única ropa interior era una braga, asi que había zona libre.

Sus manos comenzaron a tocar la zona de mis pechos, haciéndome gemir cada vez más, pero todo sin dejar de besarnos frenéticamente.
Separé mis manos de su cuello y retiré mi camiseta rápidamente.

Ella se quedó mirando.

-Joder que obra de arte-dijo, y de lanzó de lleno a mi cuello, chupando a su antojo, succionando a su antojo...y me encantaba.

Sin pausas retiré su camiseta y ambas estuvimos en igualdad de condiciones. Y torso parecía esculpido por el mejor dios, madre mía.

Comencé a tocar su torso mientras ella seguía besándome el cuello.
Descendió hasta mis pechos y allí se enredó.

-Mejor lo dejamos para Noche Buena- me dijo, dejándome con una cara de estúpida increíble.

-Qué ?- dije desconcertada.

-Adios Reche- dicho esto se puso la camiseta y de fue de la habitación.
Joder.
Me había dejado jodida.

😌✨Ya era hora no ? Jajaj espero que os esté gustando !

Las mejores navidades de mi vida: ALBALIA Donde viven las historias. Descúbrelo ahora