Ashtabai y yo estamos tranquilamente sentados al lado del río de los recuerdos, como solemos hacerlo tan seguido.
Cuando se acerca el momento de irnos, nos levantamos y seguimos avanzando, compartiendo nuestro silencio, tranquilos, sin sentir ninguna necesidad de hablar.
Entonces, repentinamente se acerca a mí, lento. Y de la misma manera, sin decir nada, me envuelve con sus brazos en un abrazo. Recarga todo su cuerpo sobre el mío, y apoya su cabeza sobre mi pecho. Es un abrazo apasionado, muy cariñoso, con mucho sentimiento de por medio. Puedo sentirlo así.
Se prolonga. Entonces, una sonrisa se dibuja inherentemente sobre mi rostro. Y de mi corazón, sin ninguna razón, salen las palabras a través de mi boca:
-Ya no tengo nada... Por eso, ahora lo tengo todo...
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La Esencia de la Vida
SpiritualUna familia que me quiere mucho, con buen nivel económico, la oportunidad de estudiar en las mejores escuelas del país donde vivo, y muchos amigos. ¿Qué más podía pedir? La estabilidad rodeaba todos los aspectos de mi vida. Estaba acostumbrado a que...