Desgracia 1

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Para comenzar, supongo que debería contar algo sobre mí. Aunque bueno, no soy la persona más interesante del mundo, tengo 16 años ya para los 17, soy de estatura baja, uso lentes, y mi cabello es rizado( he querido ver cómo cambiarlo pero nada, siempre quedara rizado) color negro, ojos caca( café oscuro para los que no entienden), piel  blanca y algo flaco. Ah, para mi suerte o desgracia, soy gay (homosexual, maricòn, mariposa, zorro, como quieran llamarle,  algunos lo llaman así) y mi voz es muy engreída (así le dicen las personas, pero lo que quieren decir en verdad es que es de niña).

Tal vez más adelante cuente un poco más de mí, pero por el momento seguiré hablando de otras cosas… Nunca me ha gustado hablar de mí. Por lo que les pasare a relatar mi historia: Como ya saben, los hijos no los trae la cigüeña ni de tanto amor entre los padres, SEXO, esa es la respuesta al nacimiento, nada de amor ni compresión ni ternura, sexo es lo que hicieron tus padres para que salga una “bendición” o “maldición”, no sé porque  algunos padres se llenan sus bocas diciendo: “ Tu entraste a mi vida” eso es una mentira, fueron ellos los que nos trajeron al mundo, tuvieron sexo sin protección ¿Que esperaban? ¿Un premio? Pero bueno, de ese fruto de tanto “amor” entre mis padres salí yo, un “niño”…

Resumiendo mi infancia, a veces supongo que fue la mejor: buenas notas, nada más, fue lo único bueno de mi infancia, aunque ni tanto, en la escuela ya por terminar mis notas fueron decayendo por una simple razón: odiaba el estudio, odiaba tener que estudiar tanto para que al final, los 10 mejores puestos sean otros, así que me harte. Pero cuando tienes unos padres que fueron “criados a la antigua” ellos también te criaran así a ti, a látigo, y pues, eso fue lo que paso, me pegaron con un látigo de cuero que dejaba marcas horribles en la piel. Siempre mis padres vivían regañándome por como era de pequeño ¿Qué culpa tengo yo? Ellos fueron los que pensaron que su segundo bebe iba a ser niña y ellos fueron los que me trataron así desde antes del parto, y fueron ellos los que me dijeron todo eso ya cuando yo me di cuenta de que era gay… Ah, pero claro, hasta entonces nomas me pasaban regañando diciéndome: “Así no caminan los niños, los niños no hablan así, un niño no debe hacer eso” y los chicos de mi escuela (que es solo de varones en una parte, y  mujeres en otra) me pasaban molestando por todos mis ademanes.

Si hubiera podido escoger que haber sido, hubiera escogido ser niña, así podría hacerme trenzas, usar maquillaje, ponerme faldas, vestidos, shorts, blusas, etc. Pero no, para mi desgracia, tuve que ser niño, y para colmo, gay.

Las desgracias de ser gayDonde viven las historias. Descúbrelo ahora