Hipo estaba atónito por lo que sus hijos preguntaban, principalmente porque un sentimiento de nostalgia empezó a invadir su cuerpo. Él obedeció las peticiones de sus hijos y comenzó a trazar en el cuaderno al furia nocturna tal y como lo recordaba, empezando por la cabeza, los ojos, el cuerpo, las alas y la cola; aquella cola que los unió debido al accidente que sufrió.
Una vez terminado el dibujo, Hipo, se lo entregó a los niños. Ellos alagaron las habilidades de su padre fascinados con la imagen del misterioso dragón que mencionaba el libro. Luego de eso, Hipo y los niños regresaron a su casa para desayunar. Ese día, para los niños, era un día libre, por lo que después del desayuno se fueron a jugar por el pueblo. Mientras los niños estaban afuera de la casa, Hipo y Astrid empezaron a trabajar. Hipo creía que ya era hora de que los niños conocieran el nuevo hogar de los dragones; es decir, todo el mundo merece por lo menos una oportunidad de ver esas maravillas.
El matrimonio que lideraba Berk estaba organizándose para un largo viaje, por lo que ya habían apartado un barco especializado para este tipo de viajes, consiguieron comida y renovaron las monturas de dragón, entre otras cosas que les podrían ser útiles por cualquier situación que se les presentara; por ejemplo: escudos, una navaja, un hacha y una espada.
Los únicos que sabían de este viaje eran Bocón y Valka, por lo que ellos se encargarían de cuidar de Berk y de mantener a la gente tranquila. También se encargarían de informarle a los demás jinetes si fuera necesario; sin mencionar el destino del viaje.
La pareja bajó hasta la bahía en donde se encontraba el barco que utilizarían y colocaron todo ahí dentro.
Cayó la noche sobre la isla y los niños regresaron desde el bosque hasta su hogar para encontrarse con sus padres quienes les anunciaron la noticia.
-¡¿Vamos a viajar?!-, exclamó Nuffink
Astrid asintió y le pidió a los niños que les ayudaran a llevar algo de ropa y unos candiles hasta el barco; todos subieron y esa misma noche la familia partió.
Aunque los niños no sabían, ellos se sentían emocionados por alguna razón. Lo sentían en el pecho.
El barco navegaba por aguas relativamente tranquilas, ya era muy tarde por la noche y se notaba que los niños estaban cansados, aunque decían que todavía tenían energía suficiente para ver el viaje. El matrimonio arropó a sus hijos y estos se durmieron en un instante, luego encendieron un candil y guiaron el barco. En algún momento tendrían que dormir así que una siguieron una ruta segura en donde sabrían no chocarían con nada, siempre y cuando el barco fuera en línea recta. Sin embargo, Hipo se despertaba de vez en cuando, no podía dejar de estar alerta por si se encontraban con algún otro navío desconocido, o si este se dirigía a Berk. Solo podía esperar a que el pueblo estuviera seguro.
El navío cruzó el océano por unos pocos días. Durante el día comían o jugaban juegos mientras dirigían el barco. Durante la noche se Hipo y Astrid tomaban turnos para cuidar del barco o les contaban historias a los niños. Estas por lo general contaban las hazañas de los vikingos de Berk, de lo que alguna vez logró su abuelo Estoico "el Basto" al luchar con sus propias manos contra el peligro y liderando Berk siendo coronado como el vikingo más poderoso; que lástima que nunca lo conocieron. También hablaban de los gemelos con su Cremallerus Espantosus llamado Eructo y Guácara, de su tío Patán y Dientepúa, el Pesadilla Monstruosa que lo acompañaba; Patapez y la Groncol conocida como albóndiga o de su madre volando sobre una hermosa Nadder que ella bautizó como Tormenta.
Incluso hablaron acerca de numerosas anécdotas de Bocón y cómo entrenaba a los jinetes antes de ser jinetes, y como empezó a cuidar de Gruñón, un somnoliento Eructacálido; o de cómo cambiaron a Eret para pasar de cazador a cuidador de dragones, encargándose de Rompecráneos, el Cuernatronante que solía cuidar Estoico después de que su hijo lo hiciera cambiar de parecer acerca de los dragones. También hablaron de la abuela Valka, la mujer que vivió con los dragones, volando junto con Bricanubes, su majestuoso Cortatormentas; aunque la mayoría de esas historias ya se los había contado su abuela. Por ejemplo: ella les había contado lo fascinada que estaba al regresar a Berk y ver cómo es que los vikingos se llevaban tan bien con los dragones, incluso después de ser enemigos por generaciones.
A los niños les parecía impresionantes todos esos relatos, especialmente por que todos tenían algo en común: nada de eso sería posible si Hipo, su padre, no hubiese cambiado Berk, pero el problema es que ellos nunca supieron cómo lo hizo. Hipo Abadejo Haddock III logró crear paz entre dragones y vikingos, y, sin embargo, sus hijos nunca supieron con cuál dragón empezó.
-Es que nunca se los he dicho porque lo más probable es que ese dragón, talvez, no se vuelva a ver-, respondió el hombre las dudas de sus hijos, -Pero su existencia nunca será olvidada.
Al parecer Hipo quería que los niños descubrieran al dragón por su cuenta.
-Y ahora nos dirigimos a donde todas esas creaturas están ahora-, añadió Astrid, -Cada uno de los dragones que acompañó a Berk vive ahí, en paz.
-Un destino nunca antes visto por el humano, un lugar que solo su madre y yo hemos visto: el mundo oculto.
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HTTYD/CEATD: Dragones y Humanos
أدب الهواةEl líder del nuevo Berk, Hipo, junto con su familia, se enfrentará al mundo y a una nueva amenaza con la esperanza de que este cambie para que algún día en el futuro pueda volver a ver a su mejor amigo y volar con él otra vez.