Capítulo 51

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 JUEVES 

1 a.m. 

15 HORAS RESTANTES.

Víctor, con sus conocimientos básicos de medicina y el curso de primeros auxilios en el que había participado hacía dos meses en el ejército, antes de llegar a La Base, se encargó de revisar el tobillo de Isaac y con la ayuda de Astrid dándole luz (además de los faros del jeep) pudo hacer una sutura, su herida se había abierto por tanto movimiento, además Isaac había sido obligado a forzar su tobillo al momento de caminar y medio trotar, así que se había hecho mucho más daño del que ya tenía. Para su suerte, Víctor revisó muy cautelosamente el tobillo de Isaac y aseguró que no había infección alguna. Después de haber suturado y aguantado los insultos del muchacho le inmovilizó el tobillo con vendas que también tenía el botiquín del jeep.

Ahora tanto Isaac como Iván estaban acostados dentro del automovil, intentando descansar. Después de todo,la adrenalina que les surgió al momento de esconderse aún no cedía.

-Aquí Víctor-. Exclamó el soldado por la radio- Isaac está bien. Su herida no estaba infectada, por milagro.

-Gran noticia-. Respondió Fernando del otro lado- Manténgannos informados de cualquier cambio...

Hubo un silencio.

-¿Han tenido suerte?-. Preguntó finalmente Víctor.

-No-. Fernando suspiró- ¿ustedes?

-Además de tener a dos adolescentes que se quejumbrosos, no-. Ironizó sonriendo- De cualquier manera,- dijo cambiando el tono de si voz- sabemos que descansan por la noche así que no llegarán a nosotros antes de que ustedes los encuentren o ellos a ustedes.

Eso era muy cierto, todos sabían que moverse durante la noche bien podría ser más rápido pero también más peligroso. Aunque tus ojos se adaptaran a la oscuridad no eran lo suficientemente capaces de ver todo a tu alrededor, así que la mejor estrategia era esperar a que saliera el sol para empezar a moverse y más teniendo a un grupo relativamente grande como el que estaba guiando Matías.



Ana se despertó de golpe tras haber sido capturada por la gente del otro lado del Muro en una de sus muchas pesadillas, la reacción que generó se fue en cadena: como despertó tan sobresaltada, alteró al animal que tenía junto a ella y soltó un grito sin pensarlo, acababa de salir de una pesadilla y entrar a otra; el animal gruñó y se alejó unos seis metros por la sorpresa que le causó el grito de la niña que, además alertó a Matías y a Vivi que estaban cerca.

Viviana se acercó al animal y lo intentó calmar mientras Mat cuidaba a Ana. Con ojos desorbitados Karen salió del improvisado rompevientos y no entendió qué estaba sucediendo: por un lado vio a Matías que protegía a la niña poniéndola detrás de él con su brazo derecho y por el otro estaba Viviana más alejada enfrentando a una criatura que no alcanzó a distinguir, pero sus gruñidos y alaridos sugerían que estaba enfurecida.

Pese al esfuerzo de Vivi por hacer que el animal se tranquilizara, éste siguió haciendo un escandalo y empeoró cuando se percató de que había más humanos, ahora también Alan y Abraham estaban presentes.

De pronto, sin dar ningún aviso, un explosivo sonido se escuchó a unos 200 metros. El animal se sobresaltó y echó a correr con la cola entre las patas y las orejas agachadas. Vivi le dirigió una mirada de incertidumbre a Matías quien al parecer, pudo reconocer el sonido sin embargo el pánico se notaba en su expresión.

-¿Qué acaba de pasa?-. Quiso saber Karen acercándose a donde estaba Matías.

-Eso es lo de menos. El estruendo no es nada bueno. Hay que irnos.

-Pero si todavía no amanece-. Apuntó Alan bostezando.

-No te pregunté. Rafa, desata la manta del árbol y Karen, ayudale a guardar las cosas. Vivi- llamó a la chica que seguía alejada mirando hacia donde se había ido el animal- no va a regresar, será mejor que nos vayamos.

-Mat. ¿Dónde está Rafa?

El alma se le cayó al suelo. Esa simple frase hizo que los pensamientos de Matías vagaran en mil direcciones, ¿cómo era posible que Karen preguntara aquello? Se suponía que estaba en el rompevientos con ella, ¿o no? Momento, ¿cuándo lo había visto por última vez? Pronto sus recuerdos comenzaron a jugarle sucio, ya no sabía si lo que pensaba era una ilusión de su mente o en realidad había sucedido. Estaba con él antes, en la fogata y después llegó Vivi. Tenía un mal presentimiento, su estomago dio un vuelco y entonces el pensamieto le llegó como un relámpago.

-¡Carajo!-. soltó en un suspiro. Se pasó las manos por el cabello y miró a Vivi que ya estaba junto a él-. ¿Lo viste regresar? Cuando fue al baño, ¿viste que regresara?

Pronto Vivi también recordó: "seguiré tus pasos hacia el lugar para desechar" había dicho el muchacho antes de desaparecer entre los árboles. El pánico la invadió. Había mil posibilidades de lo que le pudo haber sucedido, pero todo pasó tan rápido ¿Cómo fue tan tonta y no darse cuenta de que Rafa no estaba en el "campamento"?

-No-. Fue su respuesta dicha casi en un susurro.

-¿Qué?-. Gruñó Abraham incrédulo. Matías tragó saliva y enfrentó la mirada de Abraham.

-Él fue a orinar, pero no... no lo vi volver. Asumí que estaba con ustedes.

-Eres un idiota-. Sentenció Abraham antes de lanzarse contra él y derrumbarlo, Mat intentó safarse, sin embargo Abrhamam le propinó un buen golpe en la mejilla derecha desconcertándolo.

-¿Cómo dejaste que pasara?-. Le gritó a Mat sin dejar que se moviera- ¡Nos mataste!

Ana, que había estado a un lado de Matías desde que despertó de su pesadilla, miró toda la escena asustada pero cuando Abraham preparó su segundo golpe, la niña se armó de valor y se fue contra él. La fuerza con la que Ana atacó a su hermano fue suficiente para separarlo de Mat.

-¡¿Qué demonios Ana?!- Gritó exaltado Abraham.

-¡Cállate!- Sentenció la niña levantándose del suelo- tus golpes no van a resolver nada.

-Tu hermana tiene razón, Abraham. Debemos movernos, aún queda tiempo.

-No queda mucho, Karen-. Soltó Matías retorciéndose en la tierra, Vivi se acercó para ayudarlo a levantarse- diez horas a lo mucho, un poco más un poco menos.

-No podemos quedarnos sin hacer nada.

-No podemos quedarnos y punto, lo que se escuchó fue un disparo. No estamos solos en La Zona. Tomen las cosas y vámonos.



Era el cuarto lugar en el que paraban para hacer el recorrido de búsqueda desde que se separaron del grupo y de no haber sido por el disparo del arma de la Capitana, posiblemente las cosas se hubiesen complicado bastante en esa área: la bestia con la que se había encontrado Fernando antes, volvió a aparecer mientras hacían una búsqueda corta por campo, eso suponía salir del jeep, hacer un recorrido corto, buscar en áreas en las que les era imposible pasar con el auto y regresar al jeep en cuanto antes para seguir el mismo procedimiento en una ubicación diferente.

Al parecer la bestia solo fue atraida por el ruido inusual del motor del jeep. En cuanto Cristina se percató, disparó al aire para asustar al animal y su estrategia claramente funcionó: la bestia salió corriendo buscando su refugio después del estruendoso ruido.

-¿Escuchan eso?- Preguntó Samuel murmurando después de un rato, cuando estaba haciendo reconocimiento de huellas.

-Parecen... ¿voces?

Los tres no perdieron más tiempo y siguieron el sonido de los gritos que no parecían estar muy lejos. La Capitana iba al frente, seguida de Fernando y Samuel cerrando la fila.

Si tú vas, yo tambiénDonde viven las historias. Descúbrelo ahora