Me siento diferente.
Jamás creí que ver morir a alguien pudiera hacerme sentir como si no fuera yo. Como si mi cuerpo estuviese siendo manejado por otra alma, como si estuviera obedeciendo las órdenes de un titiritero. Quizá en otro momento me habría ilusionado la idea de viajar a La Sede, quizá me habría emocionado al saber que debíamos saltar en paracaídas. Hoy, todo me da igual.
No llegaremos directamente a La Sede, como pensé al principio. Liz, la nueva novia de mi hermano, nos ha explicado que eso nos condenaría y nos derribarían antes de que pudiéramos aterrizar. Así que tendremos que acercarnos sigilosamente, tan lejos de la Elite como podamos. El resto del camino tendremos que hacerlo sin el jet. Cuando pensaba en La Sede me imaginaba que debía estar en algún sitio precioso. Cerca de alguna playa, ese era mi escenario favorito. Lamentablemente, Liz ha dicho que La Sede no está en ningún lugar parecido.
Quisiera decir que sé dónde estamos, pero me da la impresión de que estamos volando en círculos. David, Harumi, Jackie y Liz se han estado turnando para pilotear el jet. Una parte de mí piensa que están intentando hacer que la Elite nos pierda el rastro… ¿En qué demonios me he involucrado?
Bueno, en realidad no importa.
Lo único que quiero ahora es toparme de nuevo con Jay Jason.
Y cuando eso pase… Cuando eso pase…
—Perla.
Me sobresalta la voz de Sheryl, no recuerdo hace cuánto tiempo fue la última vez que escuché su voz. O la de cualquiera. Sheryl me hace una señal para que me acerque a ella. Tengo que levantarme sin molestar a James pues él está dormido junto a mí y no quiero despertarlo. Cuando lo consigo, debo evitar pisar las colas de Diamond que está dormido en el suelo sobre la chaqueta de James. Las respiraciones de todos se escuchan al mismo ritmo, las únicas personas despiertas son Liz y David que están en la cabina. Ellos y esas mujeres de cabello azul con las que aún no nos hemos presentado. Ocupo el asiento vacío que hay frente a Sheryl y ella me ofrece la mitad de un emparedado de mantequilla de maní con jalea.
Claro, viajamos en un jet de la Elite pero lo único que nos dan para comer son emparedados de mantequilla de maní con jalea.
Niego con la cabeza y ella me fulmina con la mirada.
— ¿No lo quieres? —insiste.
—Te hace más falta a ti que a mí.
Sabe que tengo razón. Desde que pasó lo de Skyler, Sheryl no ha probado un solo bocado. Aunque nos lo hemos pasado sentadas en este jet todos estos días, podría jurar que luce más delgada por la falta de alimento.
—Tampoco yo lo quiero —me responde en voz baja y suelta un triste suspiro—. Intenté comer la otra mitad pero terminó asqueándome.
—Deberías comer algo. Nos espera una gran batalla cuando lleguemos a La Sede, te hará bien tener energías. Además, podrías enfermar.
—En verdad no me importa nada…
—Sheryl…
—No dejo de pensar en lo que pasará cuando vuelva a casa.
— ¿Sabes qué le dirás a tu madre?
— ¿Te parece que lo sé? Además… Diga lo que le diga, sé que terminará culpándome por lo que ocurrió… —solloza y abraza sus rodillas—. Y tendría razón en culparme… ¡Debí defenderla!
—Tú no podrías haber hecho nada para salvarla. ¿Qué querías hacer? ¿Interponerte entre Skyler y la…?
—No lo digas, no quiero recordar.
Me parte el corazón ver a Sheryl tan herida. Sé que una parte de ella está sufriendo por Skyler y la otra, la más grande, sufre por saber cómo reaccionará su madre.
No conozco a la señora Crown y lo poco que sé de ella es lo que Skyler nos ha contado, que prefiere a Skyler y todo eso. Me pregunto cómo reaccionaría si supiera… Lo único que puedo imaginarme es a la señora Crown gritándole a Sheryl lo incompetente y cobarde que fue al no haber protegido a Skyler… Para Sheryl debe ser muy duro saber que su duelo tendrá que atravesarlo sola…
No.
No lo hará sola.
—Sheryl…
Ella me mira y yo aprovecho para envolverla en un fuerte abrazo. El cuerpo de ella se tensa y no me devuelve el gesto, pero yo la abrazo con más fuerza. Debe estar muy poco acostumbrada a este tipo de muestras de afecto, no debe recibir muchos abrazos en casa.
—Perla…
Siento cómo Sheryl recarga su rostro en mi hombro derecho y lentamente sus brazos se cierran alrededor de mi cuerpo para devolver el abrazo. Presiona con mucha fuerza.
—Perla, tú eres todo lo que me queda…
Y solloza.
Ahora más que nunca quiero hacer esto por Sheryl… No voy a defraudarla.
El jet da una sacudida que nos obliga a separarnos. Ponemos alerta todos nuestros sentidos y miramos por la ventanilla. No se ve absolutamente nada, no hay aviones ni helicópteros enemigos. Entonces, ¿qué fue esa sacudida? ¿Turbulencia?
—Pónganse esto.
Liz nos lanza un paracaídas para cada una.
¿Qué?
¿Vamos a saltar ya?
— ¿Llegamos? —le pregunta Sheryl, su voz aún suena un poco quebradiza por el llanto pero ella intenta controlarse.
—Nos siguen —dice Liz con total tranquilidad—. Debemos dejar el jet aquí antes de que nos derriben.
— ¿No sería más peligroso saltar? —le pregunto—. Si nos ven dispersos, les será más fácil dispararnos o…
—Si nos ven dispersos, no sabrán a quién atacar. No pueden atacarnos a todos a la vez, muchos llegarían a tierra firme antes de que ellos puedan hacer algo. Lo que nosotros debemos hacer ahora es salir de este avión. Ellos no saben cuántas personas van aquí dentro, así que irán inmediatamente sobre el jet una vez que nos vean saltar.
—Me parece un plan de lo más estúpido —dice Sheryl.
—Hay sólo un avión que nos sigue, será sencillo. Pónganse esos paracaídas y nos iremos en dos minutos.
La veo ir con cada uno de nosotros para decir lo mismo. Le entrega a Mewtwo un paracaídas, pero él se niega y alega que puede encargarse de sí mismo sin los artefactos inútiles de los humanos.
Sheryl y yo intercambiamos una mirada antes de colgarnos los paracaídas en la espalda, pero entonces ocurre una gran explosión que nos ensordece y por la ventanilla vemos que una de las alas del jet se está incendiando.
Nos están atacando, quieren derribarnos.
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Pokemon V: La Batalla Contra la Elite
Fanfiction¿Por qué tuve que ver los ojos de Skyler antes de morir? Él lo dijo, Él lo repitió mil veces. Él me advirtió que si veo los ojos de alguien antes de darle muerte, esa última mirada me perseguiría el resto de mi vida. Y los ojos azules de Skyler no m...