"Incomodidad"

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Mucha era la tensión que existía en la mesa principal de la casa Loud. Por algún motivo, los padres decidieron que esa noche cenarían juntos. Quizá se debía por Lincoln, pensaban que posiblemente con toda la familia reunida, se podría amenizar la situación. Sin embargo, la mirada aburrida e inerte de Lincoln, quien ya había vuelto de la casa de su mejor amigo, demostraba lo contrario. Lynn padre decidió iniciar una conversación.

—Y, dime hijo, ¿que tal tu día allá afuera? —trató de sonreír, pero estaba preocupado.

Lincoln suspiró. Sonrió.

—Bien papá, gracias por preguntar.

—¿Y qué fue lo que hiciste? —se unió Rita.

—Caminar. Ya saben, trataba de relajarme. Todos en esta casa lo hemos querido hacer alguna vez, ¿no es cierto?

—Tienes razón, hijo —contestó su madre.

—Lincoln, hijo, ¿hay algo que te moleste?

—Ahora que lo dices —todas las hermanas se pusieron alertas ante lo que fuese a decir Lincoln. A excepción de Lori, quien ya había escuchado todo el pesar de su hermano, lo veía entristecida—, no. Solamente que he estado pensando mejor las cosas. Creo que merezco reponer algo de mi tiempo, no quiero parecer egoísta aunque —suspiró—… creo que eso no importa. Nada de lo que hago parece importar —en eso volteó para ver la vitrina de trofeos, donde en su lugar sólo pudo ver un trofeo pequeñito que decía: “Para el hermano mejorado”.

El silencio abundó la mesa. Un aire incómodo se presentó y ya nadie tenía el valor de decir algo. Aguardaban en silencio. Lincoln volvió a hablar.

—Y bueno… ¿qué hay de cenar esta noche? —preguntó con un intento de sonrisa.

—Pues, cómo te veía algo decaído, decidí hacer un cambio de planes y —en eso suena el timbre. También se escuchó el grito de una persona, la cual encendió su motocicleta y se fue rápidamente.

—Parece que alguien recibió una bienvenida electrizante —rio Luan—, ¿entienden?

—Buena esa, hija, aunque —observó al ambiente y se rascó la nuca—… no creo que haya sido el momento.

—Ya que, a veces pienso que tienen que "electrificar" su sentido del humor —sonrió esperando alguna reacción. Nadie hizo nada. Luan bufó—. Iré por la pizza…

—¿Así que pediste pizza? Es un bonito detalle. Gracias, papá.

—No tienes que agradecer, campeón. Después de todo, creo que tus esfuerzos merecen un mérito, ¿no? Aparte, quería verte feliz por lo menos esta noche.

Lincoln se limitó a sonreír. En eso, Lori le vio a los ojos, el peliblanco también lo hizo. Se sintió un poco mal, pero él sólo quería ser sincero; sin embargo, inconscientemente, una parte de él quería explotar. La mayor le dirigió la palabra de la manera más tímida antes vista.

—¿Linc? —el mencionado volteó a verla. Bastó con la mirada para saber lo que quería decir. El albino sólo suspiró.

—Lo siento, Lori. No quise discutir así en el parque. No fue mi intención.

—Parecía totalmente lo contrario.

—Lo sé. Me excedí, lo admito. Solamente que algo dentro de mí quiso darme a entender que era tiempo de ver un poco por mí. ¿Podrías entenderme?

Lori únicamente desvió la mirada. Luan llegó con la pizza y no tardaron en comerla. Pero algo no andaba bien en ese momento. Nadie se abalanzó en contra del platillo favorito de todos. Fueron calmados y tranquilos al tomar una rebanada para cada quien. Ciertamente, el cambio repentino de Lincoln, había hecho cambiar por completo el comportamiento de aquella casa. Todos estaban preocupados por él.

The Loud House: Save them... save him... (Capítulos completos) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora