Tu Corazón... ¿Es Tuyo De Verdad? (pt. 2)

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Bien, aquí esta la continuación, aunque nadie la ve, ni si quiera ella, pero bueno, disfruten

Paso así el día, yo solo podía ver a la reina mientras me decía que pasaba, recorrimos el castillo, yo nunca supe lo que me dijo, ya que estaba perdidamente enamorado de su hermosura, perdido en el laberinto de sus ojos, en las enredaderas de su voz, pero eso no era todo, podía sentir la mirada de odio, de desprecio de su guardia personal, nos seguía de cerca, seguramente para evitar que hiciera algo estúpido... O solo por que se dio cuenta de mis sentimientos...

En la tarde, la Reina me invitó a comer con ellos, no pude negarme, mejor dicho, no quería negarme, nos dirigimos al comedor donde los príncipes ya estaban preparando la mesa, pero al darse cuenta de mi presencia se detuvieron y voltearon a verme, uno de ellos se me acercó y se puso frente a mi, algo serio me miraba y dijo:

Jack: Nunca te había visto aquí en el castillo, mi nombre es Jack, soy el príncipe de este reino y el, el es mi esposo Jacke, ¿Tu quien eres?...

El chico con esa actitud, se daba a respetar, por lo que intente hablar, fue difícil, pero pude decir unas palabras

~Yo... Yo soy Sora, vivo fuera del reino... Tal vez por eso no me conocen, pero soy el que proporciona la leña al reino.

Terminando de decir esto, el guardia comenzó a reírse, el también quería entrar a las presentaciones, entonces comenzó a hablar al lado de la Reina.

Bill: Bueno, ahora que estamos con las presentaciones, mi nombre es Bill, el guardia personal de mi pajarita, para que no intentes nada leñador.

A partir de aquí, odie a ese tipo, esas palabras solo me dejaron en mente que tenía que odiarlo, pero no podía demostrarlo, no ahora, la Reina no dijo nada, solo se sentó en su respectivo lugar, mientras que los príncipes volvieron a la mesa para terminar de arreglarla y comenzar a servir la comida, fue un poco incomodo ya que por "ordenes de la Reina" según Bill, tenía que sentarme casi al final de la mesa, quedando cuatro sillas alejados de ellos, sin decir nada, me senté y no pude apartar la mirada de la comida, nunca había visto un platillo así,

~Así que esto es la comida de los ricos...

Según yo, murmuré pero sentí la mirada de la Reina, parecía que me escuchó, intente no darle importancia pero, siendo honesto, ¿como no dársela? Si sentía que ella lo merecía todo, pero la verdad, con ese guardia, no creo que algo pasaría entre una dama de la realeza con un plebeyo sin futuro como yo, sin importar cuanto sufra, cuanto logre, nunca llegare a estar a su altura y eso me deprime mucho, Jack se dio cuenta que no estaba comiendo, por lo que dejó de hablar con su pareja para voltear a verme

Jack: ¿Está todo bien señor Sora? ¿No le gustó la comida que preparamos?

Lo cual le respondí casi de inmediato

~No no... No es eso, solo que... No había comido esto... Nunca imagine que lo probaría si quiera

Jack junto con su esposo sonrieron un poco conmovidos, por lo que regresaron a comer y a hablar, ahora con la Reina y Bill, yo no podía comer, siempre pensaba que me gustaría estar con ellos, llegar a ser alguien tan reconocido que me dejaran entrar al castillo, pero ahora que estoy dentro, no me siento aceptado, cómodo, o tan siquiera que ellos quieran estar con alguien como yo, solo tome los cubiertos de la mesa y comí sin decir nada, sin expresar nada, pero la comida estaba muy buena, eso no lo puedo negar, no se ni como describirlo, nunca lo había visto, así pasaron unas horas, yo estaba callado, admirando el castillo y sobre todo a su soberana, mientras todos ellos platicaba, reían y convivían, no fue hasta que la reina, con su bella y calmada voz me habló diciendo

Reina: Joven Sora, ¿esta todo bien? Lo noto muy callado e incomodo.

Fue gracioso, ya que creo que tenemos la misma edad, yo solo suspire un poco para después contestarle

~Si mi Reina, esta todo bien, solo que... Aun no creo que este aquí, comiendo con usted y... Con su familia

La reina con una leve risa se levantó y se acerco a mi y se sentó a mi lado, obviamente la cara de Bill cambió, una mirada de frustración, de molestia e irritación

Reina: No hace falta tanta formalidad, ahora somos amigos ¿no es cierto?

~oh bueno... Si, creo que si pero... Aun así, debo llamarla por su título mi Reina

Reina: - esta solo volvió a sonreír para intentar buscar mi mirada con sus ojos- Está bien Sora, si es lo que deseas, puedes llamarme como gustes

~Muchas gracias mi Reina y si me disculpa, tengo que regresar a casa, aun tengo unos asuntos que resolver, muchas gracias por su hospitalidad.

Me incliné ante ellos y camine a la gran puerta del castillo, al momento de sentirme solo volvió a mi los recuerdos de la sonrisa de la Reina, su suave voz, dios! Estaba perdiendo mi corazón ante ella, me vovlia loco tan solo de pensar que estaba fuera de mi alcanze, me partía el alma el saber que nunca estaría a su altura para poder ser alguien en su vida, para si quiera estar a su lado un tiempo... Como odio mi vida, como la odio...

Bueno aventureros, esta es la segunda parte de esta historia, espero les guste y si tienen algo que decir, sugerencia o algo de odio, pueden comentarlo, de nuevo gracias por su tiempo, hasta la próxima mis jóvenes aventureros


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