Capítulo 6.

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- Jamás pensé que se sentiría tan bien estar junto a ti. Slenderman dijo que sería como cuando asesinas, pero esto es cien veces mejor – Ese no era el comentario más romántico del universo, pero, supongo que, en su vida, se encuentra dentro de lo normal. En cuanto hizo ese comentario, mi celular comenzó a sonar y Jeffrey comenzó a separar su cuerpo del mío, pero inconscientemente mis manos se aferraron a su sudadera, provocando que el calor subiera a mis mejillas y mi corazón latiera aún más rápido – _______ ...

- C... como dijiste... No volverás a hacerlo hasta que yo te lo permita de nuevo, así que, abrázame solo un poco más.

Como dije antes, su aroma y calor me hacían sentir demasiado bien y no pude evitar permitirme esto, cumplir este pequeño deseo, que aunque no sé si era solo su deseo o también el mío, se sentía muy satisfactorio. Ya no sentía miedo estando cerca de él, su presencia me dio paz en ese momento y su abrazo resulto ser algo que realmente disfrutaba.

El celular dejó de sonar y ahora lo único que se escuchaba eran nuestras respiraciones agitadas y probablemente, muy, muy probablemente, los latidos de mi corazón el cual amenazaba con salir de mi pecho. Cerré mis ojos y por última vez inhalé su aroma.

Abrí mis manos lentamente soltando su sudadera y el comenzó a alejarse con una gigantesca sonrisa en el rostro, una vez separados agaché mi rostro tratando de ocultar mi rostro y deseando no haberme ruborizado. El celular volvió a sonar y giré mi rostro en dirección a este.

Cristian.

Miré un segundo en dirección a Jeffrey al tiempo en que tomaba el celular, él asintió y se apartó en dirección al librero tras mi escritorio, del cual tomó un libro y se sentó a leerlo en el sofá mientras yo atendía mi llamada.

- Hola Cris – Saludé primero, pues sabía de quien se trataba. Lo había agregado a mis contactos la última vez que nos vimos –.

- Hola _______, ¿Cómo estás?

- Bueno, estoy viva – Dije sonriendo. Alcancé a escuchar una risa del otro lado de la bocina –, ¿Y tú qué tal?

- Eso es excelente jaja. Estoy muy bien, de hecho, te llamaba para saber si te gustaría salir a desayunar hoy – Se escuchaba nervioso. ¿Ya les había mencionado que es lindo? – ¿Qué dices?

- Mm...

- Oh vamos. Prácticamente soy turista aquí, y no conozco a nadie más. Por favor di que si, te prometo que no te arrepentirás – Rodé mis ojos ante su comentario. Bueno, mis dos mejores amigos no me pueden atender y tengo como 5 horas hasta tener que trabajar así que, supongo que está bien –.

- Esta bien turista – Dije riendo –. Pasa por mí en 20.

- Excelente, estaré ahí en 20 entonces.

Colgué la llamada y me bajé de la plataforma. Caminé hacia donde se encontraba Jeffrey y me senté frente a él. A la luz del día sus ojos brillaban aún más y su artificial sonrisa era aún más notoria, no puedo decir que su aspecto era desagradable, porque no es así, lo único que podría llegar a ser perturbador era la ausencia de sus párpados, ¿Por qué habría hecho eso?

Dicen que nunca se puede comprender a los psicópatas.

- ¿Tus ojos no se cansan? – Pregunté sin poder ocultar mi curiosidad. Él cerró el libro y elevó su mirada hacia mí, su cabeza se inclinó hacia un lado, aparentemente no comprendió mi comentario – Es decir, me refiero a que, no tienes párpados.

- Oh, eso. Mm – Dejó el libro sobre el sofá y se incorporó reposando sus codos sobre sus rodillas y como siempre, miró mis ojos fijamente –, por lo general el cuerpo humano en ciertas zonas necesita de la liberación de líquidos como las lágrimas o la saliva para cuestiones de lubricación y protección, sin embargo, no soy un humano. No enfermo y no siento el dolor de la forma en que tu lo sientes. En cuanto a los ojos, bueno, los míos tienen su propio mecanismo de hidratación.

Esto es sobre nosotros (Jeff the killer y tu)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora