Capitulo 4

388 29 1
                                    

-- Me cuesta un poco confiar en la gente. -- murmuré demasiado alto, pero rápidamente me arrepentí de haberlo hecho.

No pude parar las palabras que salieron de mi boca. Acababa de decirle algo personal a un extraño, justo cuando sabía que él trataba de confundirme para ello. Sabía que parecía una tontería, pero no me gustaba contar mis cosas a otra gente, y menos a chicos que dicen entrar por la puerta cuando estaba cerrada.

Me llevé una mano a mi boca suplicando que no lo hubiera oído. Como tampoco quería que él se diera cuenta, decidí que lo mejor sería disimular. Así que me sobé un poco la barbilla como si eso hubiera sido el verdadero propósito de llevar mi mano ahí.

-- Está bien, -- hizo una leve inclinación hacia adelante y yo me aparté un poco por instinto. -- hasta luego, Kat. Ya nos veremos cuando te hayas tranquilizado. -- sonrió, esperaba que por última vez, miró toda la casa por última vez de una manera que me pareció escalofriante, y salió por la puerta.

Esperé unos minutos de pie en la misma posición para mirar por la mirilla, para asegurarme de que se había ido, y efectivamente ya no había nadie allí fuera.

Soplé sintiéndome mucho más aliviada. Me di la vuelta y me deslice por la puerta lentamente. Haber estado con él me había estresado un poco, sentía que tenía que controlar todo lo que decía o él podría manipularme fácilmente. Eso ocurre cuando personas como él se quedan a solas con personas como yo.

Ahora podía relajarme, ser yo misma, y ver un poco la casa, ya que en toda la tarde no había tenido oportunidad para hacerlo. Quería saber donde estaba todo, aunque tenía claro que al principio me perdería por intentando llegar a alguna habitación en concreto.

Luke era un chico alto, muy alto debo decir, delgado, rubio con ojos azules, y se personalidad, bastante extrovertido, ya que no le intimidaba para nada hablar con gente extraña, como yo misma había podido comprobar. Tenía mucha confianza en si mismo, lo había descubierto sin hacer mucho esfuerzo.

Me preguntaba dónde viviría ese chico. Esto está bastante alejado de todo, y no había visto ninguna casa por alrededor cuando he llegado. Una persona normal no habría venido a conocer a la chica que se ha mudado a la supuesta casa encantada ¿o sí?

Desde luego, si yo fuera ese chico, seguro que no me habría acercado a menos de dos o tres kilómetros, por precaución.

En cualquier caso no parecía ser tan mala persona después de todo. Seguramente creía haber cerrado la puerta pero la dejé junta, y sin quererlo el miedo se apoderó de mí cuando le vi por primera vez.  Después de todo, esta casa era vieja, y algunas cosas no irían tan "fluidas" como en mi casa.

Suponía que tardaría unos días en acostumbrarme a esto, pero por mi bien debo empezar a tomarme todo con mucha más calma. No quería desmayarme por ver una miserable sombra, porque lo más seguro es que fuera la mía, solo que no había prestado mucha atención a los ángulos desde donde daba el sol. Eso sería típico de mí.

Estaba claro que esta casa tendría más de una telaraña y haría ruidos extraños de vez en cuando, pero eso es porque tiene muchos años y nunca ha sido reformada, o eso es lo que me contó el chico al que le compré la casa. Y ahora que me venía a la mente, recuerdo lo feliz que parecía al habérmela vendido. Supongo que pensaba que nunca se iba a deshacer de ella, pero se equivocaba.

Cogí la caja que se me había caído dos veces y la agité un poco para asegurarme de que seguía todo de una pieza. Si ahí había algo frágil, podía dar por hecho que se habría roto. Por suerte parecía ser ropa, y entonces estaría intacta.

Empecé a subir las escaleras, con un ritmo más rápido que me obligaba a mi misma a hacer. Si quería acabar antes de la hora de dormir, tendría que hacerlo de este modo.

No confies en los fantasmas || Luke HemmingsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora