❝Angustia❞

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Girl.

Zoe: Hay un par de cosas para hacer en el refrigerador, llegaré con la despensa más tarde.
Deja de recorrer caminos peligrosos en bicicleta, al menos haz caso una vez.

Me quedé mirando sin parar aquella nota, estaba pegada sobre la nevera, con una letra pequeña y descuidada. No tenía idea de cuándo se había ido, y no importaba mucho.

Haz caso una vez. Sonreí por aquello, al menos algo sabia sobre mí, yo no obedecía órdenes. Y seguramente sabía que, no le haría caso.

Su mirada de anoche, su voz, su pequeña frase Fue un largo día. Ya había escuchado eso antes, cuando tenía seis y hacia demasiadas preguntas.


Flashback

"Gracias Alice, por tu tiempo" le decía a la mujer dirigiéndose ambos a la puerta, susurraban cosas, charlas de adultos, nunca entendía, se preocupaban por todo.

Abrazaba mi oso de peluche, hundiendo mi nariz en sus blancos pelitos. Escuché la gravilla y luego, los pasos de sus zapatos en la cocina, corrí hacia él con emoción, haciendo a un lado las cobijas, abrazando sus piernas con ambas manos

"¡Papi!" grité alegremente, mirándolo con grandes ojos y una sonrisa, en cambio, su mirada era, menos alegre.

"¿Sabes qué hora es Zoe?" dijo, con ese tono de advertencia

"No" susurré separándome de a poco

"Claro que no, es tarde, muy tarde, se supone que ya debes estar dormida" extendí los brazos para que uniera sus manos con las mías, y me cargara en sus brazos. Sólo sostuvo mi muñeca con cuidado para dejarme de pie en el suelo "A tu habitación, ahora, ya duerme"

"¿Me lees un libro antes de dormir?"

"No" contestó severo, bajé la mirada al suelo queriendo llorar "Ha sido un largo día Zoe"

Fin del Flashback.

Algunas chicas en la primaria contaban anécdotas divertidas de sus padres en la cena, o haciéndoles una pequeña historia con sus títeres antes de dormir. Yo quería que me leyera, oír su voz contándome las letras de libros que yo aún no leía bien en ese entonces.

Por suerte aprendí muy bien pronto.

El reloj en la pared, marcaba las diez en punto, y no se me apetecía nada, ni café; tenía una sensación extraña en el estómago, que me estaba poniendo los vellos de punta.
El tic tac se volvió más lento, retumbaba en las paredes de cada habitación, las aves no parecían cantar ésta mañana.

Tenía nervios, ansiedad, nostalgia, quien sabe, sólo me estaba desesperando.

Subí y bajé las escaleras haciendo la limpieza, pero la sensación seguía ahí, quise gritar.

Abrí la puerta con torpeza, mi respiración iba rápido, noté que mis manos temblaban un poco, quería aire.
En cuanto tuve la bicicleta, empecé a andar sin rumbo, cayendo en charcos o caminos difíciles que hacían mi volante tambalearse, pero no importaba, si me caía no me iba a causar algún daño mayor como el de ahora.

Just Like Heaven | PAUSADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora