Una vez me hube tranquilizado, Ash fue a darle uso al anti-bichos nuevo por donde mi madre los había visto.
Me sentía estúpida mirando a ambos lados cada pocos segundos, pero estos eran los efectos secundarios de tener un amigo fantasma, que no sabes que esperar de él.
Me lavé la cara para que no se notara que había llorado y así poder quitarme la rojez de mis mejillas.
Bajé a cenar, como había hecho siempre antes de irme. Lo último que quería ahora era que mi madre se enterase del drama por el que estaba pasando y se preocupara por mí.
Intenté comerme toda la comida, pero simplemente no tenía tanta hambre. Como eso era raro en mí, le dije que había merendado mucho y que aún la tenía en la garganta.
Ella asintió con una sonrisa enorme. Aún no podía creerse que hubiera venido tan pronto. Ni siquiera había pasado un mes.
Subí a mi habitación y no tardé en acostarme, sin embargo, si tardé en poder dormir, ya que seguía dándole vueltas al hecho de que pudiera seguir teniendo pesadillas.
Antes había creido que en mi casa estaría a salvo de ellas, pero ahora no estoy muy segura. Ahora mismo, de noche, todo parece igual , y literalmente, esta mañana estaba allí.
Hacía un día soleado, nada diferente a lo que me había acostumbrado últimamente.
Una planta apareció en mi campo de visión, y con una sonrisa descendí lentamente hacía ella.
Así como todo parecía perfecto y tan bonito, de pronto cambió. Sólo con el roce de mis dedos, la flor marchitó.
Algo en mí me hizo no alterarme, como si estuviera teniendo déjà vu y esto no me pareciera tan raro.
Alce la cabeza, descubriendo así que tenía la casa de los fantasmas de nuevo ante mí.
Entrecerré los ojos, sintiéndome aburrida por estar en la misma situación una y otra vez.
Unas gotas de agua me mojaron en ese momento, haciendome romper el contacto visual con la casa. Miré al cielo, con el ceño fruncido, ya que estaba soleado no hace ni unos minutos.
El cielo estaba gris, casi parecía negro. Corrí hacía el refugio que tenía más cerca, que no podía ser otro sitio que mi casa favorita.
Me deslicé por la puerta. No tenía fuerzas, ni quería tenerlas. No valía la pena. ¿Para qué? Estoy en el sitio que más terror me provoca de todos.
No tardé en darme cuenta de que estaba llorando. Negué con la cabeza.
Ese momento donde mis pensamientos me castigaban y mandaban sobre mí, acabaron en cuanto alguien tiró de mi pelo obligándome a alzar la cabeza.
-- ¡AHH! -- chillé aún sintiendo el dolor que aquella persona, de la cual no había podido ver su cara, me había provocado al tirar de los pelos de mi cabeza como si quisiera arráncarlos de cuajo.
Relájate, una pesadilla, relájate.
¿Y si se volvía real como todas las demás que tuve allí? Que no esté en la casa, no significa que me sienta desconectada de ella. Sigi sintiendo lo mismo. Incluso a veces siento miedo, sobre todo después de lo que pasó con Luke...
Solté aire por la boca. No había pasado aún suficiente tiempo como para que sintiera que había afrotando esto como una persona fuerte. Apenas ha ocurrido hace unas horas, y aquí estoy yo, llorando...
-- ¡Dios mio, Kat! ¿Qué pasa? ¿Ha entrado alguien por la ventana? -- preguntó mi hermano dándome un sobresalto al entrar por la puerta dejando que diera un portazo.
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No confies en los fantasmas || Luke Hemmings
FanfictionSolo una chica normal, en una casa no tan normal.