Capítulo 6

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Por primera vez en mucho tiempo el día había ido genial, Nicholas era encantador y me gustaría conocerlo más. Cuando llegué a casa, Stephanie aún no había vuelto de dónde fuera que estuviera y no me importaba lo más mínimo. Ojalá no volviera.

Me pasé la tarde haciendo cosas productivas, primero me bañé y terminé todos los deberes que tenía pendientes, no eran muchos ya que siempre me gusta ir adelantando cosas para después no encontrarme todo de golpe. Después me puse a limpiar la casa, sólo un poco pero lo suficiente para que tuviera un aire nuevo. No debería estar haciendo esto a mi edad. Bueno, sólo tenía dieciséis años y sé que era perfectamente capaz de hacerlo pero no era necesario que toda la responsabilidad del hogar fuera mía cuando no tenía para nada ningún tipo de ingresos ni ayuda de mi madre o cualquier otra persona. 

Tenía pensado algún día de estos invitar a Nick a casa y tal vez ver alguna película. En serio, sólo eso, y pensaba dejárselo muy claro pero si ya se me hacía difícil vivir a mí ni me imaginaba lo horrible que sería para él. 

Lo peor de todo es que la casa era bonita, siempre lo había sido, pero estaba hecha un asco. Finalmente me hice algo para cenar y me dormí. Sé que no es un día agradable de contar, no pasó nada emocionante pero hasta limpiando las ventanas estaba feliz. Alguien había conseguido hacerme sonreír y eso me encantaba. 

[...]

― ¿Y dices que has conocido a alguien? ―me preguntó Jenna sin expresión alguna. 

― ¡Sí! Guapo, majísimo y súper mono. Hasta pagó él lo que comí. ―seguí explicándoles.

― ¿Dónde, en tus sueños? ―comentó Becca riéndose. Todas se rieron con ella.

No sé para qué les contaba nada.

― Lo digo en serio, se llama Nicholas. 

― Linda, ¿nunca te han dicho que Santa Claus no existe? ―añadió otra. 

Volvieron a reír. Ésta vez sus carcajadas eran más fuertes y se miraban entre ellas. De verdad que no sé en qué momento se me ocurrió que eran mis amigas. Bueno, había veces que se portaban bien conmigo. Sobretodo cuando las ayudaba con los deberes. 

― Bueno, va, igual dice la verdad. ―dijo Jenna de nuevo― No sé, podría ser. 

― Tía, ¿en serio? ¿Pero tú te has oído? ―Becca sonrió, mirando a su amiga irónicamente.

No sé qué más pasó entre ellas porque decidí que ese día tenía suficiente. Me fui a clase aunque faltaban más de diez minutos para que terminara el recreo y me senté para mirar el móvil y de paso hablar un poco con Nick pero cuando abrí su chat ya había varios mensajes sin leer.

Buenos días, preciosa. Supongo que ya estarás en clase pero me acabo de levantar, si no te hubiera hablado antes. En fin, quería decirte algo pero creo que esperaré a que contestes.

El siguiente mensaje me lo mandó una hora después.

¿Te puedes creer que te echo de menos? Y casi no nos conocemos pero no sé, me pareces muy adorable. Bueno, te iba a decir que... ¡mañana empiezo las clases en tu instituto! Así me presentas a tus amigos que no me gustaría estar solo el primer día. Aunque si no quieres siempre puedo buscarme a otros, claro, no quiero molestar.

¿QUÉ? Vale, sólo tenía un pequeño problema. ¿Qué amigos? 

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