Hugo.

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Me puse la primera camiseta y los primeros vaqueros que encontré, y sin llegar a vestir calcetines, me calzé unas bambas cualquiera. Cuando salí, Mich ya estaba vestida, y con Samuel Jr en brazos.

-He llamado a tu madre, dice que no tiene problema en quedarse con el niño mientras nosotros estamos en el hospital.- me informa Mich, sorprendiendome.

-Es que eres...siempre tan resolutiva...- pongo una mano mia en su cuello, debajo de su pelo, y le robo un rápido beso de los labios.- Vamos.

Mich ata a Samuel a la silla en el asiento de atrás, mientras yo me siento delante del volante y enciendo el motor del coche. En cuanto Mich se sube al coche, asientiendo, arrancamos.

Un rato después, y tras haber dejado a Samuel en casa de su abuela ( y el correspondiente interrogatorio de cortesía materna.) llegamos al hospital, y al parecer somos los últimos, pues Frank, Carla, Luzu y Lana ya están allí, junto con...

-¿Alex?.- pregunto, extrañado, y todos se dan la vuelta al percibir nuestra presencia, dirigiendome miradas que me desconciertan. Por último, mis ojos vislumbran los de Alex, dejandome ver una preocupación latente en él que incluso me asusta.- ¿Que haces aquí? ¿Y Mica? ¿Por qué no estás con ella?.

-Está en qurófano.- como cada vez que oigo esa palabra, un escalofrío recorre mi espalda, y los nervios comienzan a golpear sin piedad mi estómago.

-¿Cómo?¿Qué?¿Por qué?.- comienzo a alterarme.Cada vez que alguien entra en quirofano, las noticias al salir no son buenas. No puede volver a pasar. No a Mica, y no al hijo de Alex.

-Cálmate, Willy, ven, ahora te explico.- Luzu me toma del hombro, y yo intento zafarme, no quiero irme, no quiero estar lejos de Alex si me necesita, pero Luzu resiste mis movimientos y me lleva practicamente a rastras, alejándome del resto.- Estate tranquilo, cojones, que así no vas a ayudar a Alex. Han llevado a Mica a quirófano para practicarle una cesarea, nada más.

-¿Por qué una cesarea?.- pregunto, un tanto descolocado, pues no me muevo mucho en estos ámbitos.

-Había sufrimiento fetal.- miro a Luzu, un tanto más confuso que antes.- Falta de oxígeno al bebé.

-¿Cómo?¿Pero está bien?.- pregunto, inquieto. Nada de lo que Luzu me está contando suena bien, y por supuesto no me tranquiliza.

-Joder, Willy, chaval, tómate una infusión o algo...- suspira, recuperando la compostura.- La carencia es muy leve, por lo que los riesgos son mínimos, pero claro...dile eso a Alex. El pobre hombre está que se sube por las paredes, y necesita que le transmitamos calma, así que relaja la picha...- se acerca un poco a mi, como si fuera a contarme algún tipo de confidencia.- Enserio, nunca le había visto tan asustado.

Entonces lo entendí. Alex me necesitaba, pero me necesitaba sereno. Aunque hubiera una mínima posibilidad de que algo saliese mal, no me podía dejar llevar por eso, tenía que permanecer imperturbable, pues ya él se encontraba suficientemente intranquilo. Y si Alex me necesitaba así, así sería para él.

-De acuerdo.- afirme, mucho más calmado.- Venga, vamos con él.

Los minutos pasaban, y allí estabamos todos, sin decir una palabra. Nadie se atrevía a romper el silencio por temor a las consecuencias que podría tener, simplemente podía estar ahí, sentado junto a Alex, que irradiaba inquietud.

-No te preocupes, ya verás como las cosas al final salen bien.- le susurré, intentando animarle.

-Ojalá los antecedentes pudiesen apoyar eso que dices...- me responde, con un visible déficit de esperanza.

-Alguien tiene que tener suerte algún día.- le contesto, y le miro con una sonrisa cómplice.

-Espero que tengas razón...- suspira, cerrando los ojos, como si dudase en creer mis palabras, aunque quisiera hacerlo.

Entonces unos pasos se oyeron marcados sobre el suelo del hospital, y todos levantamos la vista para ver como una enfermera se acercaba a nosotros. El momento de la verdad se acercaba, y un nudo se formaba en la garganta de todos, mientras que casi podía sentir como el corazón de Alex golpeaba su pecho desbocado.

-Micaela y el bebé ya están en la habitación.- nos dijo aquella chica, con una amplia sonrisa llena de dientes dibujada en su rostro.- Todo ha salido a la perfección.

Algunas bocanadas de aire se dejaron salir ante el alivio, mientras que Alex miraba con los ojos como platos a la enfermera, incrédulo, para después esbozar la más grande de las sonrisas, contagiandosela a todos los que estaban con él.

-Venga, anda, vamos.- le palmeo suavemente la espalda.- Creo que tienes a alguien que conocer.

Cuando entramos en la habitación, Mica estaba descansando placidamente. Se notaban en su piel los hechos, pues se veía algo pálida, lo que le daba aire cansado.

A su lado, en una cuna de metacrilato, envuelto en mantas, se encontraba Hugo, un pequeño cuerpo de diminutas manos, cara redonda y mata de pelo negro. Tenía los ojos cerrados, y parecía deleitarnos con sus morritos, pues tenía los labios gruesos si tenemos en cuenta el tamaño de su boca.

Alex se acercó primero a la cama donde Mica estaba, estableciendo con ella una conversación que ninguno llegabamos a escuchar desde nuestra posición y besando su frente. Después mica abrió los ojos y nos miro, dedicándonos una sonrisa de agradecimiento. 

Luego Alex caminó hasta la cuna, y tomo a Hugo en brazos. Podía notarse que ira inexperto, pues parecía temer que aquel pequeño ser se le fuera a romper en sus manos. El niño ronrronea mientras Alex le acomoda en su pecho, dedicándole la más tierna de las miradas, estableciendo ese lazo padre-hijo tan fuerte, prometiendo con los ojos que le cuidará eternamente.

2da TEMPORADA "Tras una pantalla, Tito Willy" (Willy Fanfic.)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora