ᚢᚾᛟ

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La cálida luz lunar se filtraba entre los huecos que dejaban los árboles, los cuales silbaban a causa del viento.
La poca iluminación hacía que el lugar se convirtiera en un lugar siniestro, a pesar de ser lo contrario.
Mas aquella noche, se respiraba una tensión inaguantable en el aire.

Aún así, el estrepitoso ruido de dos chiquillos de diferentes especies perdidos en aquel bosque hacía que la situación se convirtiera en algo cómico.

─ Espero que no quede mucho... No pensé que Leñaumbría era tan grande y además... Estos árboles son muy raros, no me gustan nada.

─ Dongpyo, ¿eres tonto o te lo haces? ¿Cómo no iba a ser grande este sitio? Dicen que oculta las mayores riquezas del mundo, tendrá que ser enorme para guardar todo eso. ¿Y cómo que los árboles son raros? Me sorprende que, para ser un duende, te gusten tan poco los bosques.

─ ¿Era necesario recordarlo, señor mago superior a los duendes?

─ Oye, no me llames todo eso.

─ ¿Y cómo quieres que te llame?

─ Dohyon, tal cual.

Continuaron el resto del camino discutiendo sobre duendes y bosques, haciendo más escándalo del que deberían, puesto que la intención de haber ido hasta allí era saquear los tesoros que el bosque ocultaba.

A punto de amanecer, se toparon con una torre demasiado alta, sorprendiéndoles no haberla visto desde lejos.
La edificación entera estaba hecha con piedra algo desgastada y cubierta con hiedra verde y cientos de enredaderas, dándole un toque mágico.
La puerta, tallada en madera oscura, se encontraba ante ellos, decorada con difíciles runas.

─ ¿Tienes idea de que es esto, señor mago?

─ No, y no me llames así ─hizo una pequeña pausa para acercase más a la puerta e intentó abrirla, sin resultado─. Las runas son antiguas, por lo que no sé leerlas, pero esto tiene pinta de ser un edificio de carácter mágico.

─ Quizá... Estén aquí las riquezas ocultas de Leñaumbría...

A Dongpyo ya se le habían iluminado los ojos pensando en lo ricos que serían si conseguían entrar a aquella torre. Tan solo tenían que echar la puerta abajo y todo estaría solucionado.
Así que, sin avisar a Dohyon, se alejó de allí, tomó carrerilla y corrió hacia la puerta con intención de tirarla, pero lo único que consiguió fue estamparse contra la madera y caer al suelo, sin haber movido la entrada ni un centímetro.

─ ¿Qué haces? ─preguntó Dohyon sin ni siquiera ayudarlo a levantarse del suelo.

─ ¿Tú qué crees? Quiero entrar y voy a hacerlo.

Continuó dándole golpes y patadas a la puerta, cada cual más fuerte que la anterior, hasta el punto de llegar a hacerse daño. Después de un rato, el mago también se unió a él, no tenía claro si por pena o por querer entrar al edificio.

Tras un rato de esa forma haciendo el tonto, escucharon un ruido extraño proviniente de atrás.

Ambos chicos se giraron hacia el ruido, descubriendo que los árboles a sus espaldas comenzaban a moverse. Sus ramas se transformaron en brazos, y sus raíces, en piernas.
Uno de ellos, el que parecía ser más grande y alto, se dirigió hacia los chiquillos, que no podían creerse el espectáculo que tenían ante sus ojos.
Con pasos pesados, el árbol caminaba haciendo que la tierra se temblase, casi parecía que el suelo iba a abrirse de un momento a otro.

Pero, a medida que avanzaba, su tamaño iba disminuyendo, hasta llegar a convertirse en humano.

─ ¿Qué hace un mago y un duende como vosotros aquí? Este no es lugar para niños, deberíais marcharos antes de que os ocurra algo malo.

─ No creo que nos pase nada ─respondió Dongpyo─. Solo queríamos saber qué hay en este edificio.

El joven, que antes era un árbol, vestido con una túnica decorada con las mismas runas que la puerta de la torre, negó con la cabeza.

─ Es la Torre Ventus, hogar del Espíritu del Viento. Y no, ahí no están los tesoros de Leñaumbría, así que no intentéis tirar la puerta abajo.

─ ¡¿Cómo sabes...?!

─ El viento arrastra las palabras de los viajeros como vosotros haciendo que lleguen a todos los rincones del bosque.

El desconocido iba a seguir hablando cuando de golpe, un fuerte estruendo se escuchó de dentro de la torre.

─ ¡Ya se nos han adelantado! ─exclamó Dongpyo dándole un fuerte pisotón al suelo.

─ No... No puede ser ─el chico árbol se adelantó hacia la puerta y colocando ambas manos encima de ella, pronunció unas palabras en lo que parecía ser lenguaje arcano, haciendo que de allí mismo saliera un destello demasiado intenso, lo suficiente como para dejar ciego a alguien.
Cuando el nivel de luminosidad regresó a la normalidad, la puerta ya se había abierto.

Sin más, entró dentro, seguido de Dohyon y Dongpyo, quienes no perdieron la oportunidad de comprobar si había tesoros allí.

⌗ TALES OF WIND ♡̷̷%՞˖Donde viven las historias. Descúbrelo ahora