¿Me estoy hundiendo?
Estaba sobre la tierra. Sentía que se movía, y que claramente se estaba yendo abajo. Los Buhos me observaban. Trataba de que no pasara, quería escaparme. Empecé a ahogarme, pero antes de que mi cabeza también se fuera para abajo ya estaba en un mar gigantesco. Las olas eran inmensas.
Pero sabía muy poco nadar.
Una ola me golpeó fuerte. La corriente me arrastró hacia abajo y sentía mi pulso bajar. Cuando subí, tomé tanto aire como pude. Debía estar más atenta.
Pero cuando pasó la segunda vez, no pude subir otra vez.
Una imagen borrosa de la mujer de la casa a la que habíamos ido apareció en mi mente. Su rostro era tan familiar... Sabía que la conocía de alguna parte.
Luego, sin poder moverme, observaba las rocas caer sobre Jessica, y no podía hacer nada.
Ahora estaba en tierra. Tenía que escapar, y comencé a correr tan rápido como pude. Esquivé calles, desiertos, hermosas tierras que veía como luces en la noche. Salté un charco. Cuando toqué la superficie con las puntas de mis pies, ya estaba corriendo de nuevo. Seguía corriendo cuando llegué al borde del edificio. Y saltaba, como cuando lo hice antes de que el manto negro me llevara dentro del sistema. Pero cuando caía, nadie me agarraba. Sentía el viento golpear en mi cara furiosamente, mis oídos casi sordos, la sangre recorriendo rápidamente mi cuerpo, el suelo aproximándose cada centímetro que me acercaba...Me desperté gritando. Era la primera vez que tenía esa pesadilla, y no quería volver a tenerla. Sebastián, que dormía en la cama de al lado, se despertó, y me miró confusamente.
- ¿Estás bien? - Dijo, con voz medio ronca. Estaba todavía con sueño, y sus ojos estaban entrecerrados.
Asentí, algo avergonzada por haberlo despertado. Me sentía culpable. - Pesadillas. - Expliqué. Luego observé su rostro que parecía totalmente intrigado. - ¿Tienes mucho sueño o de verdad quieres escuchar?
- De verdad quiero escuchar. - Me dijo mientras se sentaba. - Si no es mucha molestia, claro.
Le conté cada detalle del sueño. El sólo me miraba, y escuchaba. Cuando terminé, me miró preocupadamente y luego tomó aire. - La mujer sin vida es Jessica.
Lo sabía. Asentí, asustada.
- La mujer de la casa era Jessica. ¿Por qué no lo pensamos antes?
Me encogí de hombros. - Es más preocupante eso, ¿O el hecho de que los Buhos saben que estamos aquí?Suspiró. Se acostó y, mirando al techo luego de unos segundos, habló. - Ambos.
Yo también me acosté y luego de unos minutos callada, dije: - ¿Podemos evitar decirle a Jason? Siento que todavía no podemos confiar con él de esa forma.
Esbozando una sonrisa asintió, y luego los dos nos volvimos a dormir hasta que fue la mañana.
De todas formas, en cuanto todos nos despertamos, sabíamos que era hora de trabajar.
Nos encontramos todos en el estudio de Jason. Estaba lleno de computadoras, divididas en tres sectores: el bosque, la casa, y otro lugar que todavía no habíamos visitado.
- La isla. - Nos dijo. - Tercer lugar al que irán. Trataremos de evitarlo. Y si no podemos, prepararemos todo para que no mueran.
- Evita utilizar la palabra muerte. - Dije algo asustada.
- Bien. - Me miró desafiante. - ¿Cuál palabra debo usar, señorita? - Dijo sarcásticamente.
- Sobrevivir. - Dije. - Eso es lo que hacemos, ¿No? - Me encogí de hombros. - Estamos sobreviviendo.
Se quedó reflexionando y luego asintió sonriendo.
- Ok. A trabajar, sobrevivientes. - Se dio vuelta y se fue a una de las computadoras. Miré a Seba, que trataba de ocultar una risa. Lo observé algo seria, y, luego, me senté en una de las sillas para observar nuestro siguiente destino.

ESTÁS LEYENDO
Sobreviviendo.
خارق للطبيعةUn descubrimiento. Una carta. Un reality que se vuelve una pesadilla. 3 lugares. 3 personas. Un fraude. Una investigación. Marianela se encuentra en graves problemas al encontrarse con un grupo de gente que tratará de hacer su vida imposible. Deberá...