Estoy en mi casa un poco nerviosa la verdad no sé a donde me llevará este sujeto, pero espero que no sea a un lugar extraño, no quiero ponerme paranoica pero desde que llegue a casa he estado sentada al borde de la cama mirando un zapato cuyo par no he podido encontrar, al escuchar el timbre de la casa sonar me alejo de mis pensamientos y voy a abrir la puerta sabiendo de quien se trata, al abrir ahí estaba el con su cara y sonrisa dulce de siempre, unos pantalones negros semi ajustados y una camisa del mismo color manga larga.
-Hola –dice levantando una mano y dibujando una sonrisa en sus labios-
-Hola ¿A dónde iremos?
-Es una sorpresa señorita.
-Pero quiero saber dónde vamos –digo frunciendo el ceño pero sin sonar demandante, a lo que el suelta una carcajada- ¿Qué es gracioso?
-Te ves demasiado tierna cuando haces esa cara –espera... ¿Qué? No digo nada solo me quedo mirándolo fijamente sin cambiar mi expresión- bueno señorita ¿será que puedo pasar?
-Okey pasa.
Al entrar se queda observando cada rincón de la casa parece un poco intrigado pero solo permanece en silencio y luego se gira para mirarme
-Es linda tú casa Emma.
-Gracias ¿quieres tomar algo?
-Emmm...
El sonido de la puerta nos interrumpe, ¡vaya es mi padre! ¿a qué vendría tan temprano?
-Hola pequeña –dice mi padre brindándome una sonrisa
-Hola padre –lo estrecho con un fuerte abrazo a lo que él responde gustoso hasta que de un momento a otro se tensa y me voy separando de él lentamente-
-Quien es este –suelta sin más-
-Es un gusto señor, mi nombre es Gabriel y soy amigo de Emma –dice Gabriel extendiéndole su mano-
-Mi hija no tiene amigos –responde mi padre con un gesto muy serio, hasta a mí me dio miedo de solo verlo-
-Papá yo... este emmm... Gabriel me ha invitado a dar un paseo y quería pedir tu permiso, pensaba llamarte pero ya que has venido pues...
-Paseo a donde –cuestiona mi padre mirando fijamente a Gabriel-
-Es una sorpresa señor, pero créame que no es nada ilegal o algo por el estilo –Gabriel no quita esa sonrisa de su rostro, parece no intimidarse-
-Padre entonces...
-Ve, pero ten mucho cuidado
-Está bien iré a cambiarme –digo dirigiéndome a las escaleras-
Gabriel
Cuando Emma se fue a arreglarse me pregunto que como era el sitio a donde íbamos para no estar fuera de lugar, simplemente le respondí que usara algo cómodo y holgado, vaya sorpresa que se llevará, ojala le guste.
-¿Quieres una cerveza muchacho?
-Gracias pero no bebo señor –este enarco una ceja y simplemente asintió-
El padre de Emma es bastante intimidante, es un hombre alto, corpulento, y supongo que ha sido militar por su porte tan serio e inexpresivo, supongo que la madre de Emma debió ser muy gentil para que Emma no heredara la cara de limón de este hombre, aunque supongo que si algo de su estatura porque Emma es más alta que el promedio, con su cabello lacio y totalmente negro y sus hermosos ojos verdes, esa mujer es hermosa, espera... ¿Cómo llegue a pensar eso? Bueno supongo que lo único que heredó de su padre fue su estatura.
-Sabes, soy policía, no cualquier policía soy el jefe de la estación de este lugar, también soy detective. –Dijo el hombre sacándome de mis pensamientos-
-Que bien por usted señor –digo en un tono de voz neutro aunque este señor sí que da miedo-
-Bien por mí pero mal por ti, porque donde me entere que estas haciéndole pasar malos ratos a mi niña te las veras conmigo –puso una mirada tan penetrante que creo podría observar hasta mis huesos-
-Hacerle pasar un mal rato es lo que menos quiero señor –dicho esto escuchamos unos pasos descender por las escaleras-
Ahí estaba ella con un vestido rosa holgado que estaba más o menos tres dedos sobre las rodillas, unas medias negras en malla que subían un poco más arriba de sus tobillos y unos botines de charol un poco extraños la verdad, su cabello recogido en una coleta alta y su fleco sujetado en con una pinza de cabello –así como siempre lo lleva al colegio- simplemente se ve perfecta, no dije nada porque solo puedo observarla detenidamente, se me esfumaron las palabras.
-La espero aquí antes de las diez –dijo su padre dirigiéndose a mí-
-Si señor –dije dirigiéndome a la salida, ese señor de verdad asusta-
Al estar a fuera de la casa Emma se quedó observando mi moto con un poco de preocupación ¿de verdad le molestan tanto?
-Podemos ir en tu auto si quieres.
-Me parece una genial idea –dice sonriendo, vaya ella casi no sonríe-
Emma
Cuando saque el auto del garaje el simplemente estaba ahí parado en la acera con sus manos en los bolsillos, se sentó en el asiento del copiloto.
-¿Hacia dónde?
-Si te digo dañaría la sorpresa –responde mirando hacia el frente- ¿te parece si conduzco yo? –espera ¿Qué? Nadie conduce mi auto aparte de mi- no pongas esa cara –al parecer estaba anonadada sin darme cuenta- míralo de esta forma, si me dejas conducir podrás divisar todo el paisaje.
-¿Sobrepasaras el límite de velocidad? –sonrie irónicamente-
-Prometo no hacerlo –levanta la palma de su mano- confía en mí
-Está bien –no sé ni siquiera por qué acepte, solo no quiera estar más tiempo en el auto estacionados frente a mi casa-
Cuando cambiamos de asiento lo primero que hizo fue quitarle el techo a mi auto.
-¡Oye! ¿Por qué haces eso?
-Es la gracia de un convertible señorita
-Pues, pues –me quede sin palabras ¿Por qué es tan atrevido? Pero ¿Por qué no me molesta cómo debería?
Encendió el auto y puse un poco de música, de repente lo sentí demasiado cerca y mi cuerpo se tensó por completo y lo vi levantar una mano hacia mi cabeza y luego sentí caer mi fleco sobre la frente.
-¡Pero ¿Qué haces?! –No pude evitar levantar la voz-
-Simplemente estoy uniéndolas a las dos –soltó sin más-
-¿Uniendo a quienes?
-A la chica atrevida que canta impresionantemente bien en un bar nocturno y a la otra chica que es supremamente fría, sarcástica, callada y buena estudiante.
-Pero si soy la misma persona, ya te dije que no tengo dos personalidades.
-Lo sé, solo que muestras diferentes facetas de ti en diferentes lugares, pero tranquila, conmigo puedes ser ambas al mismo tiempo, de hecho lo eres justo en este momento –no supe que responder y me limite a asentir y poner mi mirada sobre el camino-
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Hasta que el amor termine
Teen FictionEmma es una joven con una vida aparentemente normal, que se dedica a sus estudios con devoción, de pocos casi ningún amigo, pero llegara alguien a su vida que descubrirá el secreto que esconde provocándole un sinfín de emociones.