Narrador
Langdon caminaba con la señora Mead a su lado, estaban en el club campestre más lujoso y caro de toda California. El ojiazul miraba con desagrado a la gente que transitaba los senderos del lugar.
- ¡Este lugar es tan extraño!- No pudo evitar comentar aquello. - ¿Por qué el 0.1 más rico del mundo elige usar tanta franela y Patagonia?-- Tal vez el verdadero poder consiste en no alardear sobre él.- Dijo Mead divertida. - Idiotas.-
- Ojalá los pueda alejar de sus cabalgatas y yoga bastante tiempo para convencerlos de que me ayuden.-
Justo en ese instante Michael iba de camino a una importante reunión con los integrantes más poderosos de la Cooperativa. Aquellas personas que habían vendido su alma a cambio de dinero, fama y belleza, o mejor dicho, simples placeres vanales como se refería Michael a todo esos temas.La urgente reunión había sido idea de los cabeza de coco, Michael se había reunido con ellos hace dos días para hablar sobre las reparaciones de Mead, pues había sufrido algunos daños después del ataque al aquelarre.
Aunque era inevitable que Langdon no estuviera nervioso de asistir a tan importante junta. Si no conseguía su cometido, todo lo que había hecho será una absoluta pérdida de tiempo.
- Debes estar bromeando.- Mead se detuvo al ver la actitud nerviosa del muchacho.- Yo... Estoy nervioso.- Admitió el rubio.
- Contra todas las probabilidades encontraste el camino a este lugar. Estás a punto de cumplir tu destino y toda esa gente está temblando con sus botas sobrevaloradas porque saben que están a punto de enfrentarse a la verdadera grandeza.- Como siempre, Mead animó al chico. - Tú eres al que están esperando. Todos prometieron servirle a tu padre y a ti, y mueren por que les muestres el camino. Es hora de que hagas lo que viniste a hacer al mundo... Destruirlo.-
Michael escuchó con atención sus palabras, Mead tenía razón. Todo lo que había tenido que sufrir era para que esté momento llegara, al fin conseguiría destruir todo y cumplir el destino que su padre había trazado para él.Ambos entraron a un casino, se adentraron a una habitación secreta que los dirigía a un elevador que los llevaría a un piso subterráneo.
Cuando las puertas se abrieron Mead entró asegurándose de que no hubiera ningún tipo de amenaza para Langdon. Una vez que Michael se posicionó al frente de la gran mesa metálica alumbrada por pequeñas lámparas, varias personas vestidas de elegantes trajes negros y con máscaras se acercaron a la mesa.
- Estimados miembros de la Cooperativa, líderes mundiales, gigantes de la tecnología, magnates de los medios y referentes culturales.- Inicio Michael con una voz imponente. - Los rumores que escucharon son ciertos. Mi nombre es Michael Langdon y soy el Anticristo.-
Todos los presentes empezaron a murmurar cosas entre ellos, absortos de lo que decía aquel muchacho frente a ellos. Michael levantó su mano y con su poder hizo callar a todos para que se sentarán y prestarán toda su atención en él.
- La humanidad está en una encrucijada. El mundo de hoy, con la pobreza, el hambre, la codicia y las guerras, ya no es sustentable. Llego la hora de barrer con todo eso. - Así inició su discurso. El ojiazul mejoró su posición y continuó hablando.
- Amigos, llegó la hora del Apocalipsis.-
De nuevo los murmullos comenzaron, los presentes estaban preocupados por lo que acababa de decir Michael.
- Entiendo sus dudas.- Se apresuró a decir Langdon mientras recorría la mesa. - Pero les recuerdo que están aquí por los bienes que mi padre les entregó a cambio de sus almas inmortales. Él es su dueño, por lo tanto, yo soy su dueño.-

ESTÁS LEYENDO
El Diablo En Mi •Michael Langdon X (Tn)•
أدب الهواةPara ella, él era solo un niño perdido rodeado de personas despreciables. Para él, ella era capaz de destruir a cualquiera si se lo proponía. El destino les tenía preparado algo muy importante. Pero ellos decidirán si estarán juntos o en contra del...