15 - A passionately kiss

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Alrededor de la fogata, siete veinteañeros reían con ganas. Una fiesta, un viaje entre amigos y unas vacaciones de verano cuyo objetivo principal era terminar de levantar el ánimo de cierto par de hermanos a los que nadie daría un apellido común. Luo QingYang y Wen Ning cantaban a voz en grito canciones de los noventa, algo perjudicados después de un par de cervezas —o tres, o cuatro— mientras Nie HuaiSang los grababa y los subía a su Instagram. Si alguien se fijaba mucho, al fondo de esos vídeos, iluminados por la fogata se podían distinguir las siluetas de Jiang Cheng y de Lan XiChen, con el de exactas tumbado sobre la arena y apoyado en del regazo del que sin duda no era su novio. Y más allá, tras el dueño del móvil, Wei Ying corría por la playa en dirección al mar. Su amiga de informática le había retado a darse un chapuzón en el agua, helada a aquellas horas intempestivas, y él no se lo había pensado dos veces antes de quitarse la camiseta y salir disparado rumbo a las olas. Lan Zhan, a insistencia del de biomédica, le había seguido, desabrochándose los botones de la camisa mientras avanzaba en su dirección. Podría parecer irresponsable para un ser inmaculado como él, pero negarse a esa mano extendida en su dirección estaba fuera de discusión. Así fue como la parejita se descolgó de sus amigos, así se perdieron en una playa de menos de veinte metros cuadrados y un cielo infinito de estrellas brillantes, tan alejado de la contaminación lumínica y atmosférica. El aire era puro y olía a sal, y la brisa los envolvía a intervalos irregulares que podían hacer que se estremeciesen de frío. Como cada vez que estaban juntos, a Lan WangJi ni siquiera le importó dónde caía la ropa ni que su perfecta camisa fuese a llenarse de la misma arena que se les colaba entre los dedos de los pies. Las primeras olas lamieron sus talones, haciendo que la risa de Wei WuXian inundase los oídos de su pareja. Cuando lo atrapó por la cintura y lo levantó en el aire, separándolo del mar, rio todavía más. Y su compañero sonrió sin ninguna razón concreta, solo por lo feliz que le hacía verle reír de nuevo tras tantos meses apagado y lleno de sonrisas falsas y amargas. El sonido de sus carcajadas, la sensación que le despertaba el poder oírle disfrutar entre sus brazos, hizo que se le llenase el corazón de ese sentimiento cálido que solo juntos podían conseguir.

Ya que su novio lo tenía atrapado, Wei Ying aprovechó para hacerle una pinza y encaramarse a él al rodearle la cadera con las piernas y la nuca con los brazos. Lan Zhan lo sostuvo con deliberada facilidad. Solo entonces se besaron, cuando ya estaban tan juntos que parecían dispuestos a fusionarse. Se besaron con tanta intensidad que parecían querer devorarse. Estaban hambrientos el uno del otro, hambrientos de esa felicidad incondicional que tanto habían echado en falta, hambrientos de risas y de sonrisas. Estaban hambrientos del bienestar mutuo y de esa extraña pasión que solo la satisfacción personal puede traer de la mano. Se lo demostraron mordiéndose la boca sin dientes, entrelazando las lenguas mientras Lan WangJi giraba sobre la arena, bailando contra las olas. Ignoraron —y lo hicieron a propósito— los silbidos de sus amigos desde la hoguera. Estaban concentrados en una única cosa: los labios ajenos. Por lo demás, el resto del mundo podría estallar, que a ellos les daría igual. Y cuando se separaron, lo hicieron sonriendo.

-Ay, Lan Zhan, Lan Zhan, no sabes cuánto te quiero.

-Me lo imagino. -Contestó el de derecho mientras esbozaba algo parecido a una sonrisilla y apretaba todavía más su abrazo. Sentía la cálida piel del pecho de Wei WuXian contra el suyo, y cada vez le tentaba más la idea de desaparecer sin que el resto se diera cuenta. O pasando por delante de ellos, la verdad es que no le importaba-. Yo a ti también.

-Lo sé. Me lo repites y me lo demuestras a cada momento, y me haces sentir que no me merezco tantísimo amor.

-Pero lo haces. Te lo mereces todo, Wei Ying.

-Con merecerte a ti me basta. -Antes de que sus pies rozaran la arena, el de ciencias se las arregló para volver a tomar otro beso de esos labios que, de momento, no sabían a sal. Se estremeció al sentir el agua helada del mar en contacto con su piel, pero eso no le detuvo a la hora de lanzarse-. ¡Vamos, Lan Zhan! ¡Seguro que luego no está tan fría!

Y como se dispusieron a averiguarlo juntos, acabaron por congelarse juntos. Lo que no se congelaron fueron sus besos bajo y entre las olas, tan llenos de pasión y de alegría. Además, tuvieron suerte de que un amable Lan XiChen y un no tan malhumorado como siempre Jiang Cheng se dignaran a acercarles unas toallas al salir.

Kissing [WangXian] [Mo Dao Zu Shi fanfic]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora