Pov Serena
No sé por qué confío en él.
El pensamiento me sobreviene mientras dejo que las notas de su laúd me arrastren, me acunen, me calmen. Su música me recuerda a la voz de mi madre, siempre dulce y dispuesta a cantarme las melodías más hermosas para hacerme dormir. Su voz, como la hacía la de ella, sosiega mi corazón inquieto y desdibuja la línea del horizonte en el que se ve mi futuro. Desde luego, nadie que lo escuche cantar podría dudar de que es un hechicero: al menos, su voz es pura magia.
Lo observo de reojo, sin que se percate. O quizá es perfectamente consciente de que lo hago, solo que decide disimular. Está entregado a su instrumento, con una sonrisa en la cara y los dedos perdidos en las cuerdas. Más que tocarlo lo acaricia, como si fuera un amante entregado al cuerpo de su mujer. ¿Qué esconde? ¿Qué hay más allá de su sonrisa distraída y su mirada de niño travieso? ¿Qué, tras sus canciones y sus historias incompletas? ¿Quién es realmente Zafiro de Astrea? ¿Por qué está aquí?
¿Por qué ha dicho que es peligroso?
Sus pupilas, de reojo, se fijan en mi una vez más. ¿Cuánto tiempo llevamos jugando a este juego? A mirarnos y apartar la vista, a buscarnos la mirada y a rehuirla después. Al descaro y a la timidez. ¿Qué estoy haciendo aquí y por qué no me he ido todavía? No se cuánto ha pasado desde la primera melodía, pero sí se que ya deben de ser horas. Entre canción y canción, hablamos, pero él acepta mis condiciones y no toca el futuro ni la guerra. No me pregunta por Nyran. No pregunta, para ser francos, nada de mí. Nos descubrimos con sencillez: yo le cuento anécdotas de mis travesuras en Veridian (aquella vez que Jedaite y yo pusimos un sapo en la cama de mi prima, o mi inocente idilio con un caballero y su posterior expulsión del palacio cuando mis tíos se enteraron) y él me cuenta sus aventuras en Astrea y cómo era uno de los más grandes hechiceros de la clase, disfrazándolo con falsa modestia. Es bueno, es consciente de ello, y le encanta poder presumir.
¿Cómo puede ser un muchacho así peligroso para alguien?
¿Por qué, si se confiesa mentiroso y amenazador, no puedo desconfiar de él?
Una vez más, las notas se pierden en el aire. Impregnado en la brisa fría que corre queda su mensaje de sueños y esperanzas, de un mundo mejor que algún día volverá a brillar con el mismo esplendor de las estrellas. Escucho un suspiro por su parte y yo lo miro, ladeando apenas la cabeza. De nuevo, él se percata y sus iris dispares se fijan en mí. Un segundo de silencio en el que nos observamos y sonrío.
—Parecía... Esperanzadora.
Él me dedica una sonrisa. No se me ha pasado por alto que esta notablemente más feliz y tranquilo que cuando lo encontré al llegar. ¿Realmente esto es... Por mí? ¿Tan preocupado estaba por que me fuera? ¿Tanto le alegra poder tocar en palacio?
—¿Por qué no? Por un futuro más brillante.
—¿Es ese tu sueño? ¿Un futuro más brillante?
Zafiro sonríe sin dudar.
—Lo es. ¿No es el de todos?
—No lo sé. No todos son tan altruistas.
—¿Cuál es tu sueño?—cuestiona el trovador con interés.
Lo miro, aunque pronto aparto la vista. Observo el cielo, con los ojos entornados. ¿Cuál es mi sueño? Mi mayor sueño ¿quiero la paz? No, no soy tan amable. No soy capaz de que esa sea mi mayor preocupación, por egoísta que suene. ¿Quiero mi libertad? ¿Quiero poder vivir sin preocupaciones, sin responsabilidades, y descubrir el mundo más allá de los muros de un castillo? Supongo que eso se acerca más a lo que realmente deseo. Aunque...hay algo más. Un sueño estúpido, de esperanza de niña pequeña, el único absolutamente imposible. Siempre queremos recuperar lo que hemos perdido.
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Secretos de luna llena: Alianzas
FanfictionAclaro que la historia no me pertenece es una adaptación de la Obra Alianzas de Iria G. Parente y de Selene M. Pascual. tampoco los personajes me pertenecen si no a Naoko Takeuchi. Una historia llena de amor, traiciones, alianzas entre enemigos y mu...