Capítulo 28 Secretos de estado

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Sujeto: Leonora Draeking Oregel Drakargus Monteplateado

Edad: 20 años

Año: 1757

Día: Martes

Hora local: 18:05:01

Clima: Cielos despejados.

Ubicación: Drakargus. Reino de Growlion.

Como hija y miembro de la nobleza growliana que soy cualquiera pensaría que nuestra es vida aquí es fácil, pero las apariencias engañan, la política y la administración de todo un feudo es un trabajo agotador, un buen gobernante no puede darse el lujo de ser egoísta, al menos no forma directa.

Los problemas surgen cuando dejas a cargo a alguien como mi padre, no ha sido el mismo desde la muerte de nuestra querida madre.

Cuando él intentó comprometerme con un noble al cual ni siquiera conocía tuvimos una discusión muy fuerte, tuve que protegerme mediante un duelo en donde se me daba la oportunidad de rechazar el compromiso, soy una noble, estaba en todo mi derecho de hacerlo.

Si bien gane el combate matando a mi prometido puesto que se negó a rendirse también resulte gravemente herida, una lesión en el hombro y en la pierna, el doctor dijo que viviría, no obstante nunca más volvería a levantar la espada, mi condición ya no me lo permitía, fuera de eso podría llevar una vida normal siempre y cuando no llevara mi cuerpo al límite, una de mis aspiraciones personales era de unirme a los Caballeros de Growlion o al Gremio de Aventureros local, pero eso ya no es una opción.

Ese incidente me granjeó tanto aliados como enemigos, mi padre no me dirigió la palabra durante casi un año, naturalmente yo hice lo mismo.

No conforme con eso lo que ocurrió poco antes de año nuevo prácticamente nos dividió, el hombre del que me había enamorado se vio involucrado en el incidente y ahora está desaparecido, no pude hacer nada.

Huh... Ahora mismo mi padre está en la sala de reuniones de la mansión, dentro se lleva a cabo una asamblea que podría decidir el futuro del reino, independientemente de lo que decidan hay algo que no pueden cambiar, y aunque pudieran tampoco se dignarían en hacerlo, la guerra contra Hoziron es inevitable.

La historia entre nuestros países no es larga y aun así se ha escrito con sangre... Mucha sangre...

Después de la primera invasión hozironiana, nuestro reino sabía que solo sería el comienzo de una larga serie de incursiones tanto de parte de Growlion como de Hoziron, la rivalidad entre ambas naciones ya era fuerte antes de las primeras hostilidades, el hallazgo de esas minas en las Islas Zaydra fue el detonante que estalló la guerra.

La primera guerra se caracterizó por nuestra falta de organización y el mediocre accionar de nuestros generales, los hozironianos nos tomaron desprevenidos.

La segunda fue todavía peor, más que una guerra fue una incursión que salió muy, muy mal para nosotros, si tuviéramos que sacarle algo positivo a eso diría que aprendimos de nuestra derrota, y no perdimos el tiempo con esa lección.

Si queríamos ganarle a Hoziron sería necesario actualizar nuestro equipo, pero, carecíamos del conocimiento para hacerlo, por no mencionar que los altos mandos se oponían rotundamente a cambiar nuestro estilo de pelea, dejar de lado la tradición de pelear con espadas, armaduras, escudos y flechas era catalogado como un acto de cobardía y deshonor, eso es lo que pasa cuando alguien se aferra mucho a las costumbres.

En vista de que adaptarnos a la nueva era y adquirir material bélico moderno no era opción para nuestros gobernantes nos concentramos por reforzar nuestras filas con un proyecto de investigación que se mantuvo ocultó hasta después de la guerra, lo llamamos "Domador de Bestias", (Para no alargar esto confórmense con saber qué hace honor a su nombre), el cual... fue... un FIASCO.

El Lamento de los HéroesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora