Capítulo 45 Plan a corto plazo y Una nueva chica en la ciudad

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Estos últimos días han sido tranquilos, incluso relajantes, si me lo permiten, hay que ser imbécil para mandar todo eso a la mierda, no sé cómo, no sé quién, pero algún hijo de toda su pinche madre hizo de las suyas en una fiesta del Dominio, y ahora reforzaron la seguridad en toda la ciudad ¡Gracias!

Pero ya, hablando en serio, esto es malo, el atraco al banco tendrá que adelantarse, nuestros nuevos miembros llegan hoy, Tendou va con los gemelos, ya se conocían desde antes, pero mi socio se rehusaba a dejarlos participar en nuestras actividades, pero no es como si ellos no tuvieran experiencia en este tipo de cosas, son muy jóvenes, pero la vida los obligó a ensuciarse las manos a muy temprana edad, aún tienen mucho que aprender, pero tienen potencial.

Mi trabajo ahora consiste en esperar a cierta persona, una chica para ser exactos, no la conozco de nada, pero si Maverick dice que es perfecta para el trabajo no tengo mucho que decir al respecto.

Se supone que debo esperar aquí, cerca del control de aduanas, muy cerca del registro, tengo un cartel en la mano con un nombre falso (Por seguridad) y un pan dulce en la otra (Por necesidad).

En lo que me limpiaba las migajas de la cara una joven se me acercó, piel rosada, peinado extraño, cabello blanco, ojos marrones, gabardina y pantalones negros, botas con retoques metálicos, cuerpo delgado y esbelto, mierda, está buena.

- ¿Puedo ayudarle en algo, señorita? – Le dije en tono cordial, independiente de si se trata de la chica en cuestión o no, quizás pueda intentar...

- Vine por el "trabajo" – Me respondió con una mirada indiferente.

- ¿Así? – Conque así quiere jugar, eh, bien, juguemos - ¿Y qué trabajo podría ser ese? – Termine con mi cara a unos centímetros de la suya con la intención de provocarle temor, naturalmente es más bajita que yo, tiembla niña, tiembla...

- No lo sé... - Y en eso los ojos se me abrieron de par en par – Usted dirá...

No sé cómo, pero la tipa me arrebató la billetera y ahora me la estaba restregando en la cara, ni siquiera sentí su mano en mi bolsillo.

- O-Oye...

- Dime... - Recogió su cabello hacia atrás y me miro con una mirada que desprendía tanto picardía como encanto.

- ¿Podrías devolvérmela por favor? – Fue ahí cuando comencé a ponerme nervioso.

- Mmm... Déjame ver... Si dejaras de molestarme...

- ¡Hecho!

- ¡Trato!

Me arrojó mi pequeño tesoro a la cara y se echó a reír.

- Bien, tu ganas, hora de irnos.

La lleve directamente a la base de Maverick, no confió en ella, pero bueno, si el jefe la eligió fue por algo.

Es una chica muy extraña, en todo el trayecto no ha dicho nada, se la pasó mirando los edificios en todo momento, les prestó más atención a ellos que a lo que estaba a su paso, decidí no molestarla, no quiero que vuelva a privarme de mi dinero, o algo peor.

- Entonces ¿Qué sabes del señor Maverick? – Finalmente se decide por romper el silencio ¿Por qué tenía que hacerlo con esa pregunta?

- Sé lo que hay que saber, confórmate con eso.

- No me dirás que no tienes algo de curiosidad ¿Verdad?

- ¿Y qué, niña? Me paga bien, y mi compañero confía plenamente en él, es lo único que me importa. Además ¿No crees que es muy temprano para hacer ese tipo de preguntas?

El Lamento de los HéroesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora