Noah🫀Estoy en un parque, mamá está a mi lado, comiendo de su helado y cuidando de que yo no me ensucie con el mío. Ella ríe cuando me mancho la nariz, tomando la servilleta de su barquilla para limpiarla.
—Eres un desastroso, bebé —sonríe, dedicándome aquella mirada rebosante de cariño.
—Te amo mucho, mami. —Me inclino para dejar un beso en su mejilla.
—Lo sé, mi amor. Yo te amo muchísimo más. —Deja un dulce beso en mi frente, echando mis rizos hacia atrás.
Mi vista se vuelve borrosa cuando abro mis ojos e inmediatamente sé el porqué. Lágrimas. Estas no piden permiso cuando bajan por los laterales de mi rostro hasta perderse en mi almohada.
Joder.
Hace mucho entendí que la partida de mamá no es algo que superaría sin más, sino que tendría que aprender a vivir con su ausencia, aprender a lidiar con el dolor en mi pecho cada vez que pensara en ella y la extrañara, que tendría que seguir con mi vida anhelando escuchar su voz una vez más y sentir uno de sus cálidos abrazos aunque sea por una última vez.
Y es una mierda.
¿Cómo aprendes a vivir sin esa pieza tan importante en tu vida? Murió hace ocho años y, a pesar de que ya no duele tanto como en fechas anteriores, no es que el dolor se vuelva más llevadero.
Me gustaría que ella estuviese aquí conmigo, sentirla abrazándome una vez más, dejando un beso en mi frente y deseandome las buenas noches. Pero eso no pasa y en momentos como estos es cuando más la necesito. Solemos pensar que nuestros seres queridos son inmortales, o que al menos, estarán con nosotros por muchísimo tiempo y nos olvidamos de demostrarles lo importante que son para nosotros, se nos olvida que no estarán para siempre y cuando llega el momento de decirles adiós; te das cuenta que tuviste tantas oportunidades para hacerlos sentir especiales, te das cuenta de todo el tiempo que desperdiciaste porque cuando recordamos lo importantes que son para nosotros ya es demasiado tarde para hacérselos saber.
Y si tan solo pudiera retroceder en el tiempo, no haría nada de lo que hice aquel día, o al menos, la última vez que la vería en una pieza; ella no estaría disgustada conmigo.
—¿Tuviste una noche loca, eh? —Bromea Derek, apareciendo en el umbral de mi puerta con sus brazos cruzados y su pecho al descubierto. Su sonrisa se borra al ver mi rostro y sus ojos me observan con preocupación—. ¿Estás bien? Que pregunta, obvio que no lo estás, pero…
—Estoy bien. —Fuerzo una sonrisa, interrumpiendo su verborrea al tiempo que voy quitando la humedad de mis ojos—. ¿Qué querías?
—Solo… saber cómo te fue anoche —responde, sin saber muy bien a donde mirar.
Mentalmente agradezco que no insista en el tema. Hablar sobre mamá y de cuanto la extraño, no resulta fácil para mí.
—Todo bien, ¿no deberías estar en el trabajo?
A pesar de que no lo necesita, el cobrizo decidió buscarse uno. Así que divide su tiempo entre el instituto y su trabajo como cajero en un McDonalds.
—Hay formas más amables para decirme que me vaya, ¿sabes?
Ruedo los ojos.
—Dramático.
Ambos tenemos una charla amena y divertida que me hace reír, dejando en el olvido aquel sueño.
—Como sea, me voy —dice él, levantándose de la cama—. Tengo que entrar en media hora y soportar a la cerebrito de Brisa. —La mencionada es una mesera del lugar que no duda en decirle sus verdades—. Me hace sentir como un estúpido.
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Los mejores amigos no se besan (Nueva Versión)
Teen FictionElle y Noah. Noah y Elle. Ambos son lo opuesto del otro. Mientras Noah prefiere la adrenalina que le provoca el basquetbol, Ellery prefiere la calma que le ofrece un buen libro y su habitación. Son como el sol y la luna, pero aun así logran compleme...