Capítulo 12| Cuida tu tono, Crawford.

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Ellery🌷

Jake resultó ser un chico muy simpático, gracioso y demasiado confianzudo, y aunque esta última cualidad me resulta fastidiosa en algunas personas, con él no resulta ser así ya que es de esas personas que te hacen sentir cómoda y en confianza, aquí entre nos, me hace sentir como si lo conociera desde siempre.

Suelto una carcajada ante el relato de cómo él terminó siendo perseguido por un can cuando era niño por haberle robado su carne.

—¿Pero por qué hiciste eso? —Pregunto entre risas, recogiendo mis cosas de mi pupitre ante el sonido del timbre.

El peliverde se encoge de hombros, sus hombros sacudiéndose por la risa.

—Era un niño, Ellery, no era muy listo.

Niego con la cabeza sin salir de mi diversión.

Salimos juntos del salón en dirección a la cafetería mientras seguimos conversando de puras tonterías que nos tienen riendo al entrar al lugar atestado de adolescentes hambrientos. Tomamos nuestras bandejas y nos disponemos a llenarlas.

—¿Cuándo nos podemos juntar para el proyecto? —Indaga y frunzo los labios.

Tarea... Como odio hacer eso.

—Aún tenemos tiempo, ¿no?

—Sí, pero no me gusta esperar a última hora, después entro en estrés.

—Soy. —Aplano mis labios, asintiendo—. ¿Yo te aviso sí? Prometo que no lo dejaremos para última hora.

—¿Promesa? —Alza sus cejas, señalándome con su dedo.

—Promesa —asiento—. Ahora, ¿te gustaría sentarte con mis amigos y conmigo? —Hago bailar mis cejas.

Jake niega, señalando a los que identifico como sus amigos, quienes tienen un estilo muy parecido al suyo.

—Bueno, tú te lo pierdes. —Me encojo de hombros, haciéndole reír—. Nos vemos luego, Jaiki Waiki.

Él rueda los ojos al escucharme, echando la cabeza hacia atrás.

—No me digas así —se queja, frunciendo su nariz en un gesto que me resulta adorable.

En respuesta, de forma muy madura, le enseño mi lengua y él suelta un bufido, farfullando algo inentendible mientras se aleja. Suelto una risita.

—¿Qué hay, torpes? —Inquiero bromista al llegar junto a los míos, tomando lugar en medio de Helena y Noah.

—Eres tan linda siempre —ironiza Ben, sin quitar la vista de su bandeja donde revuelve lo que parece ser puré de papas.

—Obviamente —acepto egocéntrica, echando mi pelo hacia atrás.

En respuesta, él rueda los ojos con una sonrisa.

A mi costado derecho, se encuentra el ojiazul, el cual le presta más atención de lo normal a la papa frita que sostiene entre sus dedos.

—Holawas, cielo. —Recuesto mi cabeza en su hombro, dedicándole una sonrisa radiante.

—Hola, peque. —Me dedica una pequeña sonrisa antes de volver su atención a la papa.

—¿Qué tiene de intere...?

—¿Quién era el chico de pelo verde? —Me interrumpe Lena; quien me mira con curiosidad, haciendo bailar sus cejas con una pícara sonrisa en su rostro.

Inmediatamente siento cómo tres pares de ojos se fijan en mí. Raro, pero cierto.

—Es mi compañero en Historia —respondo, encogiéndome de hombros y dándole una mordida a mi pizza—, y el horrible del profesor Mendes nos dejó un trabajo en equipo —me quejo con pesadez.

Los mejores amigos no se besan (Nueva Versión)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora