El universo dentro de un auto.

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Ella jugaba con el viento entre sus dedos, sacando la mano imprudentemente por la ventanilla del auto. Era un caso perdido decirle que no lo hiciera ya que ella nunca le hacía caso.

El cabello se le alborotaba con la brisa y sus labios entreabiertos entonaban la canción que sonaba en la radio. Si, estaba hermosa, tenía puesta esa blusa que tanto odiaba su madre, pero para él siempre estaba hermosa, sin importar que tuviera puesto.

—¿Qué tanto me miras? —Preguntó ella ladeando la cabeza.

—Es sólo que a veces me impresiona el que alguien tan maravilloso esté en mi vida.

La chica rió y él sonrió complacido mirando a la carretera de nuevo. Era un viaje largo pero con su compañía sabía que pasaría volando.

Él sabía que estos momentos eran contados, que en cualquier instante ella dejaría de estar a su lado siempre y aunque lo había aceptado, la idea le comprimía el corazón. Recordaba exactamente el primer momento en que sus ojos se conectaron.

Nunca había creído en el amor a primera vista, pero en cuanto se encontró ese par de orbes profundos de color café supo que estaba perdido, al sentir el tacto de su mano se dió cuenta que en su vida donde antes habían sombras, ahora sólo podía haber luz.

Luego de conocerla, tuvo ganas de quererla como no había querido a nadie nunca, de protegerla de todo y todos y asegurarse de que su corazón estuviera feliz siempre, sin importar que tuviera que hacer para ello.

—¿Alana? —La llamó, ella se volteó alzando una ceja— Te amo, ¿ya te lo había dicho hoy?

—Un par de veces, papá —Replicó ella riendo y mostrando su ortodoncia.

—¿Te cuento un secreto? —La chica asintió con entusiasmo— El universo cabe dentro de un auto como este.

—¿Cómo es eso posible?

—Sabes que, cuando naciste, yo llevaba varios años sumido en una depresión horrible —Su piel se erizó al recordar la causa de esta, su hermano menor, muerto por una negligencia médica— todos los días en año nuevo lloraba, me sentía perdido y sin sentido alguno, pero entonces, cuando te ví, toda mi vida se redujo a tí, todo mi universo ahora eras tú. Alana, amo a tus hermanos con toda mi fuerza pero tú fuiste la primera, la que me dió ganas de vivir y de seguir adelante.

—Oh papi... —Suspiró ella secándose las lágrimas de las mejillas.

—Y por eso hija mía, el universo cabe dentro de un auto tan pequeño como este.

Vayamos a la Luna en un avión de papel.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora