XVII

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Han pasado dos semanas desde que Gabriel no me habla, tengo ganas de hablar con él, de contarle como va mi día, todo lo que he hecho - que no ha sido básicamente nada fuera de la rutina, pero a él le gustaba que hablara de lo que hacía- ¿Dónde quedó eso de aprender a cantar? ¿por qué se alejó de mí si yo no le hice nada? Ahora cada que me lo encuentro en los pasillos me esquiva y me hace cara de fuchi o simplemente me ignora y hace como si no me conociera, y eso en el fondo duele... ya me di cuenta que no era hambre porque el otro día comí tanto que me indigesté y luego busque en internet y resulta que tengo síntomas de dolor por una perdida ¿Quién ese ese para que yo lo sienta como una pérdida?

Hoy debo ir a mi cita de control con la psicóloga, en cierto modo ella es la culpable de lo que estoy sintiendo... fue ella la que me dijo que debería socializar y abrir mis círculos sociales, no entiendo por qué acepte ese estúpido reto de la psicóloga... pero ahora que recuerdo Gabriel debe ir a cita igual que yo, tal vez ahí pueda verlo y preguntarle qué le pasa... ¡Sí, definitivamente eso es lo que haré!

Cuando llegué a los consultorios no había nadie en la sala de espera ¿será que llegué tarde? Mire mi reloj y estaba a tiempo... bueno seguramente no vino, si debe ser eso.

No me quede con la inquietud y le pregunté a la recepcionista por Gabriel y me dijo que había adelantado su cita quince minutos, me siento como una verdadera estúpida a la que quieren ignorar y ella insiste para seguir hablando. Luego de cinco minutos me llamó la psicóloga y entre a consulta y empecé a contarle todo lo que sentía por culpa de ese chico que había conocido, no lo sentí como una consulta sino más bien como una charla entre amigas, necesitaba hablar con alguien y eso no era algo que quisiera contarle a mi padre ni tampoco es que pudiera ya que me dijo que no le agrada.

- ¿POR QUÉ NO ENTIENDES QUE NO PUEDO HACER ESO? LE HARÉ DAÑO -se escuchó un grito desde el otro lado de la pared y tanto la psicóloga como yo nos sobresaltamos y guardamos silencio.

-Debes calmarte Gabriel y pensar las cosas con calma - ¿Gabriel? No lo había escuchado gritar y al parecer le cambia el tono de voz.

- TÚ NO LO ENTIENDES, NO SABES COMO ES TODO ESTO, NO PUEDO SACARLA DE MIS PENSAMIENTOS, ESTÁ AHÍ METIDA TODO EL TIEMPO Y ESO ME ESTA VOLVIENDO LOCO -su voz empezó a quebrarse, parecía que iba a llorar y mi corazón empezó a sentirse pequeño- SABER QUE NO PUEDO ACERCARME PORQUE SEGURAMENTE LE HARÉ DAÑO... NO, NO LO ENTIENDES... -luego se escuchó un portazo y unos pasos apresurados que se alejaban.

No puedo quedarme aquí sabiendo que Gabriel está sufriendo, el estuvo para mi en ese mal momento básicamente le debo una así que me levanté apresurada de la silla pero alguien me agarro de la muñeca y me detuvo.

- ¿Qué pasa? -pregunte confundida

- ¿A dónde vas?

-Tengo que saber qué le pasa a Gabriel

- ¿Gabriel? ¿tú conoces a ese chico...? Oh nooo... ¿él es de quien me hablaste? -¿también me dirás que me aleje de él? Por favor tú no me digas eso... por favor no...

-Si -dije apenas en un hilo de voz- ¿Por qué, pasa algo con él? -ella agacho la mirada, respiro profundo y prosiguió.

-Emma si decides estar cerca de él debes ser muy fuerte, el necesita mucho de alguien en estos momentos, solo no lo presiones ¿está bien? Promete que cualquier cosa que pase me la dirás, yo más que tu psicóloga soy tu amiga y puedes contar conmigo ¿okey? -no entendí muy bien porque decía todo eso y me limité a asentir y salí del consultorio lo más rápido que pude dirigiéndome al único lugar en el que creo que él podría estar.






Capitulo cortito pero muy interesante... ¿qué crees que esconde Gabriel? ¿será un oscuro pasado o algo más? 

Hasta que el amor termineDonde viven las historias. Descúbrelo ahora