20. Últimas luces

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Al regresar a casa le conte como me sentía hoy a la abuela y lo ocurrido sobre Moira, la verdad me sentía inútil y culpable porque no logre ayudarla.
- Hijo, tu no tienes la culpa, además intentastes ayudarla y ¡no cualquier persona haría eso!- dijo consolandome.
- ¡Ay abuela como quise ayudarla!- le dije mientras lloraba de dolor.
Por alguna razón tambien la abuela se puso a llorar, fue la primera vez que la vi con el rostro empapado y sus ojos parecían cristales rosas.
Al terminar de tranquilizarme le pregunte a la abuela sobre mí madre.
- Abuelita sabe, ¿cuando regresará mi mamá?- le pregunte mientras me secaba las lágrimas.
La abuela tardo en responderme y me pidió que llevará a Kin y mi mochila al carro del guarda espaldas. Yo cunfundido acepte.
Regresamos a la mansión de la abuela y acomode la cama para irme a dormir pero me preguntaba, ¿dónde estaría la abuela?.
Me diriji a su habitación y estaba hablando por teléfono creo que algo muy importante.
Aproximé mi oreja a la puerta y escuche algo inesperado.
-¿ Y la señora volvera?, no lo creo, crees que con ese pretexto le dire a Sunset, por Dios es muy inteligente y no se tragara esa, mira así le haremos- finalizó y colgo el teléfono.
Yo me quedé asi durante otro rato hasta que una persona tomó mi hombro, gire mi cabeza con miedo y para el colmo fue la sirvienta mala llamada Melissa, se me acercó con una sonrisa macabra y me pregunto:
- Sunset, cariño ¿qué hacés ahí?, los niños como tú no deberían estar de chismosos- me dijo muy sarcástica y con cara de demonio.
- Yo,,,yo,,, perdón, no era mi,,,- dije con la voz temblorosa y no me dejó terminar.
- ¡No me salgas con disculpas que esas salen sobrando!, mejor acompañame- dijo un poco molesta.
Yo la seguí, en parte tenía razón pero algo andaba mal.
- Limpiaras todo el polvo del sótano con esta cubeta con agua y este trapo, por castigo de tu conducta, aaa ya se me estaba olvidando, ¡NO se te ocurra decirle algo a la señora Jackson! ya que ella no te disciplinaria de manera correcta, ¡aquí no vivirás sin hacer algo!- dijo alterada y apuntandome con el dedo.
Yo asentí ya que ella por alguna razón decía la verdad.
Tres horas infernales terminé y me diriji al baño del cuarto a ducharme, la abuela Tina se acercó corriendo preocupada.
- Hijo ¿dónde estabas?, y ¿por qué estás sucio?- me pregunto con cara de shock.
Me preguntaba si decirle lo de la sirvienta o no.
- Abuelita no es nada solo fuí a ayudarla a limpiar el sótano, para serle útil en algo (mentí y a la vez no)- le dije contento.
- ¡Ayyy hijo, ¿cómo se te ocurre?!, mira mejor ve a darte un baño y después ve a mi cuarto, necesito hablar contigo.- me dijo un poco cansada.
Fui a darme un baño y lo único que se me quedó en la cabeza fué mi madre.
Terminé de bañarme y vestirme, pero me aproximé al cuarto de la abuela con temor.
Enseguida me abrió la puerta la abuela Tina y me indicó que me sentará en la mesita de su cuarto y me sirvió una taza de chocolate con un panquesito del que yo quisiera.
- Mira hijo no sé cómo lo tomarás pero lamento decirte que tu madre esta hospitalizada.- dijo un poco triste.
Yo me quedé en shock y solte el panecillo que estaba a punto de comer.
- ¿Qué le pasó?- dije temeroso.
- Con base a los términos de los doctores y policías, tu mamá se cayó desde el tercer piso de un hotel, pero lo curioso es que tiene que ver el señor Tom Carter y Trey Ling pero no están seguros, además se encuentra en terapia intensiva, pero no te preocupes yo me encargaré que esté bien- me dijo consolandome.
Yo asentí y le di las gracias por decirme la verdad, le di un abrazo y un beso y por último me diriji a mi cuarto a dormirme.
Hasta aqui llegó el capitulo, se que es muy corto pero lo bueno lo dejo al final, un abrazo psicologico y hasta la proxima semana, muchas gracias por leer.

¿Otra vez?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora