seis

3.4K 277 214
                                        

—¿Todavía no borra la historia? —Le pregunté al Bruno, quién me estaba mostrando la historia del Félix desde mi celular. Mi hermano estaba con todas las ganas de hacer un carrete "masivo", algo nada que ver a lo que le había dicho a mi mamá, cosa que me enojó de sobre manera.

El Bruno se alzó de hombros para después bloquear su celular y guardarlo en el bolsillo de su pantalón gris.

—Nop, va en serio la cosa.

—Cuando llegue a mi casa lo voy a...

Mi mejor amigo puso el dedo índice sobre mis labios, indicándome con la mirada que dejara de hablar.

—Pero piensa, sería la raja—Me sonrió—, déjalo, yo te apaño con todo y aprovechamos de carretear.

—Van a ir puros hueones de tercero—Opiné pesá, mientras me cruzaba de brazos y me concentraba en bajar las escaleras sin sacarme la cresta—, y hasta minas que me caen mal.

El Bruno soltó una carcajada.

—Eso es imposible, a ti nadie te puede caer mal. ¿O no? —Se burló mostrando sus perfectos dientes. Le dediqué una mirada con recelo para después quedarme callada y no decir nada.

Esa era la imagen que aparentaba.

Como la gran mayoría.

Terminamos de llegar al primer piso y el portón ya estaba abierto, por lo que todos los hueones estaban saliendo amontonados y desesperados del colegio. Con el Bruno esperamos un momento, hasta que nos metidos con toda la chorrada de gente; mi amigo se puso detrás de mí para asegurarse que nadie me empujara o me mandara a la chucha por lo enana que era.

Apenas salimos sentí el sol en mi cara y un sentimiento de alivio.

—¿Por qué chucha son tan simios? —Me quejé en mala.

—¿Te vai conmigo? —Preguntó ignorando mi queja. —, ¿o te vai con tu pololito?

Fruncí el ceño, mirándolo mal.

—Se llama Franco.

—Ajá.

Me eché el pelo hacia un lado, negando con la cabeza.

—Y no, me voy a juntar con alguien más... La verdad no sé qué va a pasar con el Franco, como que ninguno de los dos está ni ahí con tomar la iniciativa para hablar con el otro—Decidí contarle, me apoyé sobre la pared piel de afuera del colegio mientras suspiraba con la mirada fija hacia la calle.

—Huele a término de relación—Volvió a meter cizaña con su habitual sonrisa. El sueño se le había ido hace rato.

—En volá...—Dejé las palabras en el aire.

—Ya, te dejo. —Me informó con la mirada fija en alguien más, iba a mirar a la misma dirección que él pero me lo impidió dándome un rápido beso en la mejilla—, me avisai si querís que te vaya ayudar con el carrete de tu hermano. Ahora el deber me llama, bonita.

Y se fue a paso rápido, sin ni siquiera esperar una respuesta de mi parte.

Me quedé mirando por unos segundos su silueta irse por la calle, era un pelao y estaba segura que iba a buscar a su nueva conquista. Típico del Bruno.

Iba a sacar mi celular del bolsillo cuando sentí un brazo apoyándose sobre mi cabeza, desatando mi furia altoque, aún más cuando por el rabillo del ojo caché al Damián.

—¿Me esperaste mucho? —Se hizo el chistoso.

—Demórate más pa la otra—Dije como respuesta.

CondicionesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora