CAPÍTULO 11: Alejandro

128 14 10
                                    

Hola!!! Muchísimas gracias a toda la gente que comentó en la nota importante que subí el otro día. He decidido seguir con la novela, leía vuestros mensajes y veía que no podía dejaros así, asique aquí tenéis el capítulo 11.
Tiene alrededor de 4.8k palabras y muchas gracias a los que seguís ahí leyéndola, comentando y votando.

(No sé si estoy mejorando escribiendo pero lo intento) perdón si hay algún error.

Nos leemos pronto, lxs quiero









....

-Somos del centro de adopción

Raoul cuando escuchó eso se quedó blanco, helado, ¿Y ahora que decía? Madre mía... justo ahora, parece que todo le estaba yendo en contra

-Dígame -soltó como pudo-

-¿Está con su marido? Tenemos buenas noticias 

-Eh, no, él no está en este momento, pero dígame, después se lo digo yo -intentó decirlo sin que le temblara la voz-

Obviamente no le iba a contar a la señora todo lo que había pasado entre ellos, ya que si no, todo lo que habían luchado por ese niñx, si se lo contaba posiblemente el proceso iba a empeorar y ese niñx no tenía la culpa de nada-

-Como quiera, si le quiere dar usted la sorpresa se la dá -dijo la señora ilusionada- Estuvimos trabajando en vuestro caso y ya no teneis que esperar mucho más, si puede pasarme mañana por el centro puede verlo

-¿Cómo verlo?- preguntó descolocado

-Sí, tenemos el hijo que buscaban, es un niño, un bebé de 6 meses precioso

Raoul no sabía cómo sentirse en ese momento. Por fin, por fin iba a ser padre, era un hecho, pero en qué circunstancias...

Una cosa tenía clara y era que ese niño no iba a pagar las consecuencias de los errores de Agoney ni de las peleas y discusiones que ambos tuvieran. Raoul había deseado durante mucho tiempo que eso sucediera y ahora que por fin había sucedido no sabía cómo reaccionar. Por un momento se sintió más feliz que triste.

Él pensó que ese niño iba a llegar en un momento de felicidad extrema entre Agoney y él pero fíjate como es la vida, ha llegado en un momento completamente distinto.

-No me lo puedo creer, dios mío, no me lo creo –contestó feliz-

-Muchas felicidades, acudan mañana por la mañana a la hora que puedan por el centro y lo ven y de paso firman los papales y si todo está bien se lo pueden llevar

Y ahora como decía Raoul que iba a ir solo, porque obvio que con Agoney no iba a ir. Ya hablarían si era necesario que hablaran pero todavía no era el momento.

-Mi marido (le dolió decir esa palabra) no va a poder ir, tiene trabajo y no puede faltar, es importantísimo, pero no se preocupe que yo voy temprano y arreglamos lo que tengamos que arreglar – no se le ocurrió otra cosa, no sabía si se lo iba a creer porque, ¿qué más importante hay que en tu vida vas a ser padre y no vayas? Pero bueno, esperaba que se lo creyera-

-Está bien, no se preocupe, como están casados, con la firma de uno creo que será suficiente. Que tenga un buen día, mañana nos vemos

-Hasta luego señora y muchísimas gracias por llamarme

Cuando colgó sintió una felicidad tan grande dentro de él que le alegró el día entero, mañana iba a ver a su hijo, por fin iba a ponerle cara a su hijo, iba a tener un niño, una pena que no junto a Agoney como él pensaba pero así sucedieron las cosas, por algo sería, estaba completamente seguro de ello.

Al final, El amor siempre gana (Ragoney)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora