Una Nueva... ¿Pesadilla?

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Han pasado unos cuantos días, el demonio hacia de las suyas molestando a aquel pésimo guardia, no se llevaban bien, eso era algo bueno que disfrutaba ver, como el demonio siempre le tendía una trampa para entrar al castillo y buscar a esa reina, no sabía que quería hacerle, pero por alguna razón, antes de entrar a la habitación donde estaba esa mujer, siempre se detenía, se quedaba parado por algunos segundos delante de la puerta, en silencio, como si esperase algo... Siendo así, por que hoy sería diferente, como de costumbre el demonio caminaba por las desoladas calles hacia el castillo, yo lo seguía de cerca, pero claro, el no podía verme ni escucharme o eso me hacía creer, en la puerta del castillo estaba ese caballero, la verdad, no recuerdo su nombre, pero bueno, eso no importa, el caballero estaba en la puerta, con su espada en mano listo para defender de que el demonio no entrase, el demonio seguía su camino muy tranquilo, con una sonrisa burlona en su rostro, al estar frente a frente este se quedó callado unos momentos para luego poner su mano izquierda en su cabeza y decirle: - Hola de nuevo caballero de mierda, ¿hoy intentaras detenerme de nuevo?-, inmediatamente después de decir eso comenzó a reír a carcajadas, burlándose de él, el caballero solo dio una estocada intentando dañar el cuerpo del demonio, pero claro, como es de esperar, el demonio lo esquivó con facilidad, tal vez no tendría sus poderes, pero los reflejos y resistencia si los tenía consigo, después de esquivar siguió riendo para luego darle un golpe,el cual el guardia también logró esquivar, ambos comenzaron a luchar cuerpo a cuerpo, el guardia con la espada y aquel demonio con solo sus manos, parecía que iban enserio, normalmente era una broma o distracción y luego entrar, pero hoy, hoy era muy diferente, después de un rato de darse golpe tras golpe ambos terminaban cansados, pero con el demonio victorioso, tras eso este entró por la puerta igual de serio caminando por los pasillos del castillo hasta llegar al trono, donde estaba vacío, aprovechando la situación el demonio caminó hacia el trono sentándose en el y se acomodaba como todo un dictador para decir: - así que esto es lo que ve esa chica todos los días, que aburrido debe ser-, se levantó poco después para caminar hacia la habitación de la reina, yo solo lo seguía pensando en que haría o cual era su motivación para hacer todo esto, si que estaba nervioso, quería hacer algo para evitarlo, pero no podía, me sentía impotente, ¿que se supone que haría alguien muerto como yo?, de todos modos, ¿para que salvarla si nunca me amó? , si nunca pasaría nada entre ella y yo, ¿algo moral? Yo ya estoy muerto, no debo tener moral en estos casos, en fin, solo seguí al demonio hasta la habitación, este se quedaba parado como de costumbre, pero esta vez tomó las perillas de la puerta y la abrió de golpe, la princesa estaba sentada en la ventana, por lo que al escuchar que alguien abría la puerta pensaba que era su caballero, pero de inmediato al darse cuenta que no era él, su cara cambió a la de alguien sorprendida, la pobre ilusa pensaba que era yo, pero no era así, la princesa aclaró la voz y decía: - Sora, ¿que haces aquí? Te dije que no volvieras a buscarme, yo solo te usé para entretenerme un poco en este aburrido reino-, al escuchar esas palabras de inmediato un deseo de matarla me recorrió el cuerpo, pero debía calmarme, hiciera lo que hiciera, para mi es una amiga, alguien a la que debo apoyar, sin embargo el demonio comenzó a reír para después hablar: - Oh Sora, no pienses esas cosas, esa pequeña perra solo quería jugar, no te considera su amigo, ni siquiera eres una persona para ella, así que no pienses en cómo salvarla por qué es tu amiga, mejor vamos a lo divertido-, tras decir eso el demonio comenzó a caminar para asercarse a la princesa y tomarla del cuello, la cara de la princesa cambió drásticamente, de una cara confiada y de cierta forma coqueta a una asustada e implorando el perdón, el demonio al ver esa cara reía a carcajadas para decir: - No me digas que ahora vas a implorar por tu vida, después de tanto que hiciste, que disfrutaste, dejame decirte algo, ese chico era mi comida, su miedo y sufrimiento eran deliciosos, gracias a ti tuve mucho de eso, pero bueno, un trato es un trato, nos veremos en el infierno pequeña perra-, esa escena era indescriptible, la princesa se notaba que a duras penas podía respirar, su cara no parecía cambiar, estaba asustada e intentaba implorar por su vida, en ese mismo momento, el caballero lograba entrar a la habitación, el demonio suspiraba un poco ya que para el, le arruinó el momento, soltaba a la princesa dejándola caer al suelo mientras decía: - debiste quedarte en el suelo a esperar tu turno maldito creído-, este se estiba un poco y juntaba las manos para hacerlas tronar como típico chico rudo, esta vez su cara era sería, casi aterradora, el caballero se ponía en guardia para así intentar prevenir un ataque sorpresa, el demonio sólo avanzó para acercarse al caballero y comenzar a golpearlo, la verdad la defensa del caballero no servía de mucho, ya que el primer golpe del demonio fue a su abdomen, con el cual le logró sacar el aire y con eso tener la ventaja para comenzar a golpear en su rostro, tanto yo como la princesa veíamos sin poder hacer nada, claro que la princesa con una cara de temor, como si fuera una niña pequeña viendo algún monstruo, la pelea entre el demonio y el caballero seguía, mejor dicho, la golpiza que el demonio le estaba haciendo al caballero seguía, el caballero con sus últimas fuerzas intentaba cubrir los golpes de su contrincante, sin esperarse que este mismo tomará una pequeña estatua de madera y bronce que tenía la princesa en su habitación, con este objetivo que era algo pesado comenzó a golpear el cráneo del caballero, con aproximadamente unos siete golpes, este logró matar al caballero, su cuerpo tirado en el suelo el cual era manchado por un charco de sangre era la imagen que se clavaba en la mente, la princesa con los ojos llorosos se arrodillaba y le suplicaba al demonio que parase, que no le hiciera nada, que la perdonara, el demonio comenzó a reír dejando caer la estatua al suelo mientras voltea a a ver a la chica, su rostro estaba manchado con la sangre que salpico el caballero, su cara parecía la de un psicópata, un verdadero desquiciado, comenzó a caminar hacia la princesa y tomándola del pelo la obligaba a levantarse, cuando este la tenía de frente se acercó a su rostro y dijo: - El trato está hecho, solo falta cumplir la última línea-, tomándola de nuevo por el cuello este lo apretó tan fuerte que logró romperlo, después de ese acto dejó caer el cuerpo sin vida de aquella joven, con una risa macabra se sentaba al lado del cuerpo para luego quedarse callado, en ese momento es como si aquel demonio abandonará mi cuerpo y yo entrara en su lugar, pero estaba algo desorientado, al percatarme de donde estaba y ver de nuevo mi reflejo en un gran espejo en la habitación de la mujer, me di cuenta que estaba de nuevo en mi cuerpo manchado de sangre y con una sonrisa macabra, no lo podía creer, yo, yo había matado a los dos, nunca existió un demonio, solo era mi imaginación, todo lo que pasó... ¡Fui yo!, pero a pesar de eso, ya no siento nada por aquella mujer, no me importa haberla matado, ni a ese maldito caballero, me sentía bien, tranquilo, con ganas de reír, tomando ambos cuerpos los arrastré hasta la sala del trono y dejando un cuerpo a cada lado de aquella silla, me senté muy tranquilo, para después ver por la gran puerta que tenía enfrente, la cual estaba abierta y así comenzar a reír como nunca lo hice....

(¿Fin? )

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