Recuerdas
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¿Recuerdas la vez que lo conociste?. Habías decidido dar un pequeño paseo para aclarar tus ideas y más, para pensar en cómo le dirías a tus padres que habías reprobado una asignatura. Aunque pensándolo bien, por más que trataras de ablandar la situación el resultado sería el mismo. Estarías muerto.
-Aunque hayan pasado los años, te sigo amando.- miro suspicaz el joven rubio al pelinegro que tenía frente a él
-Debiste haber entendido, que yo no te podía amar.
¿Recuerdas el color de sus ojos?, o, ¿el tono de su piel y la combinación perfecta que hacía el color menta en su cabellera?.
Recuerdas exactamente lo que pasó aquella tarde noche de noviembre, más exactos el 4 de noviembre, lo estabas imaginando, cada facción suya, sus ojos, labios. Los recuerdos estaban impregnados tanto en tu memoria como en tu piel. Recuerdas con exactitud la forma de su cuerpo, como acariciaba tus regordetas mejillas, su mirada fija en ti.
Entonces, él no ofreció más que iniciar con lo que desde hace tres años atrás había sucedido hasta ese día. Recuerdas que ambos estaban nerviosos, el veintitrés y tú veinte, tú solo te dejaste llevar por lo que tu corazón, el deseo y la pasión te dictaban, ambos reían nerviosos, pero, las risas cesaron cuando él te beso mientras despojaba tus ropas. Te recordó la manera exacta en la que era tu pecho y vientre, olvidándose por completo de las fotografías reveladas, olvidaste al ser inocente que eras antes de entregarte a él.
-Claro que me amas, desde el primer día en el que nos conocimos.- el joven rubio miraba suspicaz a la persona que tenía frente a él. Él sabía que mentía. Él sabía que lo amaba.
¿Te acuerdas?.
Te acuerdas de sus citas en las cafeterías cerca del instituto para que te ayudara con un poco de tus tareas de matemáticas. Eras un fracaso en ellas, y él te negaba ello, recuerdas exactamente que él pedía un machiatto y tú un americano, las interminables pláticas sobre el futuro de cada uno, sus sueños; él ser un fotógrafo reconocido y tú... simplemente dejarías que el destino te dijera que era para ti, aunque ya sabías que tu futuro se resumiría a una oficina.
Aun así amabas soñar, tal vez si Dios lo deseaba permanecer con él, poder permanecer juntos.Otra fecha que no olvidas es la segunda vez que lo viste, estabas en la librería buscando el libro de historia que te habían pedido, rozabas los libros con tus dedos buscando aquel título, sus manos chocaron, ambos sabían quién era el contrario, le suplicaste con la mirada que no se lo llevara, pero el solo dijo "mío" y se fue, saliste detrás suyo y llegaron a un acuerdo; "en la mesa del ventanal a las siete de la noche, capitulo por cita", le sonreiste y te dijo "ojos de alcancía" reiste aún más, y aceptaste.
-No. Tienes que dejar de hacernos esto. Tienes que hacerlo por el bien de los dos. - dijo el pelinegro, con lágrimas en los ojos.
-El bien de nosotros es estar juntos, ¿por qué te niegas a creerlo?
Ambos eran jóvenes, los libros pasaron a fotografías, música y demás. Recuerdas la expresión divertida que tenía de ti al haber abierto los ojos de regalo cuando miraste la colección de libros que él poseía.
La cafetería paso a ser el estudio privado que él tenía. Al cabo de tres meses, él te ayudaba aún con historia y tú habías mejorado mucho en matemáticas, bebían los fines de semana mientras reían a carcajadas del karaoke de cada uno, él era hermoso, sus pequeños labios y ojos gatunos, el verde había pasado a gris, su piel resaltaba más, esa belleza era única, y solo para ti.
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Recuerdas
Short StoryOne-shot YoonMin. JiMin y YoonGi se conocen por una dulce casualidad. YoonGi hace de JiMin su dulce y sucio secreto. JiMin hace de YoonGi el amor de su vida.