Pensaba que éramos tu familia

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―Es la última vez que hago esto por ti ―miente Yoongi al encontrarse con Taehyung en mitad del bosque.

Hace frío, no hay más luz que la que emiten sus dispositivos y el bosque por la noche da demasiado miedo. Yoongi se encoge mirando de lado a lado como si esperase que en cualquier momento una criatura monstruosa fuese a saltarle por la espalda.

―Yoongi hyung, perdóname.

Taehyung se frota el cuello y mira al suelo porque sabe que sus escapadas ponen en peligro su continuidad en la universidad y en realidad, podrían expulsarlo de Ilsam town por traición a la patria. Y que Yoongi sea partícipe de sus mentiras lo involucra directamente, por lo que no está a salvo de sus travesuras.

―No me molesta venir a buscarte, enano ―comienza, mientras camina a tientas de vuelta hasta el vehículo que ha dejado escondido en la cuneta, más allá de la arboleda―. Lo que no me gusta es que me mientas. Te pregunté directamente hace rato...

Taehyung no sabe qué decir. Mintió para que su amigo no se viera todavía más enfangado y de igual modo, tampoco puede prometer no volver a hacerlo.

―Al menos, explícame por qué.

―Ya lo sabes.

―Tal vez. Pero sigo sin entenderlo. ¿Qué es lo que tanto te molesta de Ilsam?

Taehyung suspira. ¿Por dónde se supone que debería empezar?

―Me siento más libre cuando estoy al otro lado.

―Pero si hay toque de queda...

―Eso no importa.

Tae toma de la mano a Yoongi y le obliga a detenerse en mitad de la neblina invernal que cubre el sotobosque. Cualquiera podría decir que algo malo está a punto de suceder en este contexto lúgubre y fantasmagórico.

―Allí no tengo que fingir que soy perfecto ―confiesa y de algún modo Yoongi entiende ese sentimiento―. No tengo que hacer ver que lo tengo todo bajo control, ni tengo que estar pendiente de las actualizaciones de todos y cada uno... A nadie le importa lo que haces o dejas de hacer. No les importa lo que pareces ser sino quién eres en realidad.

―Pero tus amigos están al otro lado del bosque ―replica el otro con un toque de amargura en la voz―. Pensaba que éramos tu familia.

―Y lo sois...

―¿Sabes? He tenido que dejar plantados a Nam y a Jimin en el restaurante con una excusa patética.

―¿Estabas con Jimin? ―se interesa de pronto.

―Jimin simplemente habrá pensado que paso de él porque, obviamente, es quién es y está demasiado vigilado. ―se queja Yoongi, aunque Tae no sabe lo que pasó con los drones de control―. Y en parte tiene razón porque estar en las actualizaciones de toda la nación por ir a su lado es un poco agobiante...

―Pero él no tiene la culpa.

―No, claro que no. Por eso me fastidia haberlo dejado tirado ―Yoongi comienza a caminar de nuevo―. Tío... He dejado plantado al heredero de la nación por ti... Me debes una muy gorda.

Taehyung se le echa al hombro y lo abraza con fuerza como agradecimiento.

―Eres el mejor de los hyungs, ¿sabes?

―Cállate. Estás muy raro con esa ropa. Das cringe.

Tae explota en risas cuando al fin ven el final del camino y el vehículo autopilotado de Yoongi aparece a un lado de la carretera.

―Tienes ropa ahí ―le dice abriendo el maletero―. No te va a quedar tan bien como a mí pero dará el pego.

―Gracias, Yoongi hyung... No sé cómo agradecerte todo esto.

―De momento, trata de no llegar tarde a tu práctica de mañana con Jonnie porque te juro que como me despierte preguntándome por ti voy a ir a tu habitación y acabaré contigo, ¿ok?

―Ok, ok... ―se ríe Tae―. Prometo ser puntual, lo juro.

―Bien. Vamos, entra. Yo todavía tengo trabajo que hacer antes de acostarme.


Mentiré solo una vez más (BTS fanfic) /completaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora