Se había vuelto una rutina el caminar por el bosque, la paz le ayudaba a alejar esos malos pensamientos que no le dejaban descansar despues de todo... Se culpaba por siempre tener fe en personas que no querían escuchar, el monje _____ le había dicho que solo había que esperar que pronto se daría cuenta y que si no era de esa forma solo era cuestión de rezar.
—Tal vez el tenía razón... Una oración no servirá, pero puede ser un buen comienzo-.
En un lugar seco, tranquilo sintiendo los leves rayos de la luna y sentado con las piernas cruzadas comenzó su labor, podía escuchar todo a su alrededor, los animales nocturnos con sus típicas rutinas, sin notar la diferencia en el ambiente.
Digamos que el no era tan tonto, no había bajado tanto la guardia pero si no había notado la presencia de aquella persona atrás de el, reaccionó al sentir el filo de la espada pegado a su cuello, intentó ver por sobre su hombro pero la persona detrás de él se negó.
—No se porque quieres matar me, solo quiero salvar al mundo, solo quiero que todos estén a salvo... Solo quiero que el sea mio-.
No noto hasta muy tarde el error de sus palabras pero si la oportunidad, la espada se había alejado un poco de su cuello así que formó un pequeño remolino para alejarlo y saltar a los árboles, debía alejarse. Pensando que el "asesino" no lo seguiría pero estaba tan equivocado.
La persecución comenzó lo tenía tras sus talones y sin más le alcanzó derribándolo, el pequeño mojen se negaba a ser atrapado e intentaba usar los elementos a su favor para poder quitarlo de encima.
— ¿Z-zuko? -
— Si que eres idiota... eso dolió bastante-.
Se quejó el de cabello negro quien se levantó pero solo recibió un baño pero rápidamente lanzó agua.
— Basta... No vengo con deseos de atraparte, solo quiero... Solo quiero hablar contigo. - Afirmo queriendo de este modo evitar un enfrentamiento.
— ¿Porque tendría que creerte? Zuko literalmente eres la última persona que quisiera ver -.
— ¿Acaso esperabas a la chica de las trenzas?-.
— Mn... Ese no es tu problema, nisiquiera se porque sigo aqui, tu solo quieres hacerme daño-.
— Eso no es verdad-.
El pequeño monje no se dejaría engañar por ese tipo, ya estaba arto de que le quisiera ver la cara, pero podía darle el beneficio de la duda al blondo o escucharia.
— Entonces dime qué es lo que quieres hablar... Tengo que seguir con mi entrenamiento -.
— Solo debo confesar algo... Lo que pase despues dependerá de muchas cosas-.
— Avatar tú me gus...-.
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(^^)/ Continuara
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WhatsApp Avatar: las locuras del aang
Short StoryYAOI El mundo de Aang llego la era tecnología de los celulares y entre ellas la aplicación de WhatsApp, ahora no solo nuestros heroes si no también nuestros villanos tienen muchos que compartir. ★No tiene orden cronológico con la programa de televis...