Capítulo 18

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H A N N A H

Me separé de Jaeden lentamente, tratando de asimilar lo que acabo de hacer, lo que acabamos de hacer, ¡lo que acaba de pasar!

No puedo despegar mis ojos de los suyos. No sé si los chicos nos habrán visto, y de ser así, no sé qué pensarán en este momento. Veo a Jaeden, y la realidad me golpea una vez más. Es Jaeden, el mismo que he estado viendo durante cinco años desde la distancia, esperaba algún día poder hablarle, y he aquí acabo de besarlo por tercera vez.

Él sólo me mira buscando alguna respuesta, y me resulta graciosa la situación de alguna forma. No sé por qué, pero empiezo a reírme en voz baja.
Veo como Jaeden arruga sus cejas y paso mi mano sobre su rostro aún conteniendo una risita.

-No sé qué esperas que diga, no tengo nada que decir.-le digo, acariciando su mejilla.

-No necesito que lo hagas.-me responde, y besa mi frente con ternura. No sé qué estamos haciendo, ni por qué lo hacemos, pero de alguna forma, me gusta, y me resulta romántico.

-Jaeden.

Él se centra en mí y me observa, esperando que hable.

-Yo...quiero decirte tantas cosas. Me gusta esto, no sé exactamente lo que sea, no sé qué estamos sintiendo, pero me gusta. Quiero que sea algo mutuo y sincero, ¿entiendes?

Él sonríe de lado y me jala hacia él para envolver sus brazos a mí alrededor, casi asfixiando mi ser por la diferencia de tamaño entre él y yo.

-Tranquila, hablaremos de esto después. Ahora sólo quiero disfrutar de la fiesta, ¿se puede?

Yo sonrío ante la forma en la que me habla, en voz baja y con una calidez de lo más tierna. Estar en sus brazos me resulta extraño, pero no puedo negar que me encanta estar así.

-Por supuesto que se puede. -asiento, y besa mi frente una vez más para después envolverme por completo entre sus brazos. Recuesto mi cabeza en su pecho, puedo sentir los latidos de su corazón y siento la brisa nocturna golpearnos mientras permanecemos de esta forma.

-Mmm...¿Hannah?-Elena enarca una ceja en mi dirección y nos ojea a ambos con diversión.-Olivia está en el baño, nos necesita.

Me separo de Jaeden lentamente, y asiento.

-Entonces...te alcanzo al rato, ¿si? Tú entra con los demás. -le digo y el asiente para luego ir con los chicos. Se ve tan bien vestido de esa manera...Elena, te amo.

Elena toma mi mano y me guía hasta los baños.

-¿Pasó algo malo? -le pregunto a mi amiga.

-Emergencia roja.

Al principio no entiendo, pero luego recuerdo nuestros códigos.

Es Andrés, el que viene cada mes.

-¡Maldición! -oigo gritar a Olivia entre uno de los cubículos del baño.

-Llegué, estoy con Hannah-le informa Elena.

-Hannah, por el amor de Dios, dime que trajiste un puto tampón o al menos una toalla sanitaria. -me dice, y sé que de verdad la menstruación le ha llegado con todo porque Olivia no suele decir malas palabras, dice que son repulsivas e innecesarias, excepto cuando las usa por estar extremadamente estresada o molesta.

-Para tu mala suerte, no cargo nada parecido -respondo.

-¡Agh! ¿Ahora qué hago? -chilla la rubia al borde del colapso total.

-Buscaré a Sophia, tal vez ella tenga-informa Elena y sale, me quedo tras la puerta e intento distraer el mal humor de Olivia.

-¿Cómo fue qué te diste cuenta? -le pregunto, y caigo en cuenta que en vez de distraerla sólo la sumerjo más en el tema. Soy realmente mala para esto.

❝Cada Día❞ [Jaeden Martell.]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora