En un buen lío

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La noche es fresca pero no fría y las calles de la Vaporera se iluminan con una luz ambarina y acogedora. Los adoquines provocan un ruido sordo al contacto con las suelas de las botas de los chicos y el humo de los vehículos conforma una inquietante neblina.
Jimin observa todo con los ojos bien abiertos a través de las gafas de latón que Taehyung le ha prestado, olvidando por completo que debería mostrarse más discreto.
--Aquí apenas llega la señal de los repetidores de Ilsam. Comunicarse no es fácil.
--Ya veo... ¿Eso significa que no pueden encontrarnos? --se interesa Jimin.
--No es imposible pero sí difícil. ¿A dónde quieres ir?
Llevan unos minutos caminando sin rumbo fijo, sólo observando las fachadas de piedra y metal, los relojes que decoran los dinteles de las puertas de cada casa y ese sonido constante de traqueteo que no saben de donde sale.
--¿Qué hace la gente aquí para divertirse?
--Más o menos lo mismo que en el otro lado --confiesa Taehyung--. Aunque en los bares tocan música en vivo, con instrumentos extraños...
--¿De esos de cuerda? --pregunta, pretendiendo tocar un violín.
--Y de viento. Oh, Jimin-ah, una vez vi a una chica que tocaba el saxofón de una manera...
Taehyung cierra los ojos y se deleita en el recuerdo de la profunda melodía.
--Vamos, llévame allí --le dice su amigo, estirándole del brazo.
Y salen a correr golpeando el suelo con fuerza.

El bar es un antro de paredes enmoquetadas y asientos aterciopelados y emite un olor dulzón a alcohol y especias. Hay espejos por todas partes, con grandes marcos ornamentales y una banda toca sobre un pequeño escenario al fondo de la sala.
Una mujer canta a viva voz por encima del tumulto de la gente.
Jimin está tan maravillado que no sabe qué decir así que se limita a seguir a Tae como un corderito, mientras este se acerca a la barra y encarga un par de bebidas.
--A tu salud --dice Tae, alzando la copa.
--¿De un trago? --sugiere el otro. Y comienza a beber antes de obtener la respueta.
Taehyung gesticula con exageración a causa de lo amargo del licor y Jimin ríe abiertamente.
--En el otro lado siempre tengo que comportarme --le dice al oído, tratando de que el otro le escuche entre el ruido--. Siempre hay alguien observando, siempre hay alguien dispuesto a juzgar cada paso que doy.
--Lo sé...
--Incluso en la Facultad. Los compañeros no me tratan como a los demás.
--Eres una persona importante, Jimin --le recuerda Tae.
--Soy una persona igual que tú. Sólo quiero ser realmente yo y dejar de fingir que soy perfecto.
Taehyung no sabe qué contestar, así que sólo asiente, comprendiéndole en silencio. Cuando el piano comienza a tocar una melodía alegre, Jimin lo toma de la mano y lo arrastra hasta el centro del salón en donde la gente baila animada. Y Taehyung se deja llevar, porque él también necesita sentirse libre de responsabilidades por una noche. Jimin y Tae bailan sin saberse las canciones, sintiéndose cómplices el uno del otro y cuando ya no pueden más, Jimin pide más bebida y regresa de vuelta con dos vasos a punto de colmar. Y justo cuando está ofreciéndole uno a su amigo, alguien le golpea haciendo que la mitad del líquido se derrame sobre la ropa de ambos.
--Oh, vaya, lo siento, no te había visto.
Jimin se ha manchado la camisa hermosa que le prestó Tae y los zapatos pero está más sorprendido que enojado. El chico que se disculpa frente a él es alto, de ojos redondos y cabello largo. Le parece mono, así que sólo finge un puchero para hacerle sentir un poco más culpable.
--¿Jungkook? --exclama entonces Tae sorprendido de encontrarse con su amigo.
Jungkook está empapado en ponche observando a Jimin que no sabe qué hacer con las copas.
--Oh, Taetae, tío, ¿es tu amigo? --dice, señalando a Jimin--. ¿Cómo no avisas de que vas a venir?
Jungkook le sujeta las copas a Jimin para que este pueda limpiarse las manos pegajosas por el alcohol.
--Lo siento, de verdad.
--No importa --dice Jimin. Y se limpia en la ropa de Jungkook sin una pizca de vergüenza--. Ahora tendrás que invitarnos a un par de copas más.
Jungkook, atónito, observa al desconocido de arriba abajo. Es pequeño y poca cosa en realidad, de facciones redondeadas y labios gruesos, y emana una seguridad en sí mismo que hacía tiempo que no veía.
--Jungkook, ¿has venido sólo? ¿Jungkook? --insiste Tae, viendo que el otro se ha quedado embobado observando a su amigo.
--¿Qué? ¿Sólo? No, no... Los demás están por ahí.
Taehyung se vuelve en dirección hacia donde Kook indica para descubrir a Hoseok y a Seokjin charlando animadamente en una de las mesas más apartadas del salón.
Seokjin.
Lo que le faltaba.
Las cosas se empiezan a torcer y Taehyung no esta seguro de poder enderezarlas. Pero Hoseok ya le ha visto y le hace señales para que se reúna con ellos.
--¿Son tus amigos? --grita Jimin.
Tae asiente, a sabiendas de que se está a punto de meter en un buen lío.

Mentiré solo una vez más (BTS fanfic) /completaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora