Dime que vamos a volver

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--¡Jungkookie! --grita Hoseok, desde la otra punta de la calle--. ¡Están aquí!
Jungkook se separa abruptamente de Jimin y se coloca la mascarilla dispuesto a ir en busca de sus amigos perdidos.
--¿Qué estáis haciendo? --le oye decir a Hoseok al llegar a su altura--. El toque de queda está al caer.
--Solo queríamos tomar el aire --balbucea Seokjin, con las mejillas sonrosadas, recolocándose la chaqueta.
--Deberíamos marchamos ya --sugiere Taehyung.
--Ahhhh, yo quiero ver el mar. Me prometiste que veríamos las estrellas y el océano antes de volver --se queja Jimin.
Taehyung gesticula demandando silencio, pues no hay mar allá en Ilsam y el comentario podría parecer sospechoso.
--Vale, tendrá que ser otro día --le dice, cogiéndolo de la mano, tan fuerte, que consigue espachurrarle los dedos.
Jimin se queja abiertamente ante el desconcierto suspicaz de Hoseok y Seokjin.
--¿Podemos volver mañana? --lloriquea Jimin.
--Mañana tendríamos que ir a la universidad y todo eso...
--¿Y cuándo vamos a volver a vernos? --pregunta, mirando directamente a Jungkook.
Taehyung no sabe qué contestar. Observa a Seokjin tratando tal vez de encontrar en él una respuesta, algún gesto cómplice que le ayude a decidir.
--Mándame un telegrama al club cuando vayas a volver --concluye Seokjin, hablándole directamente a él, como si no hubiera nadie más allí que la niebla, la titilante luz de los candiles y ellos dos--. Esperaré por ti.
Así, Taehyung echa a correr arrastrando a Jimin con él, y avanza y avanza sin parar hasta que sus piernas no pueden más y el corazón bombea tan fuerte que duele.
--¡Taetae! ¿Por qué tan deprisa? --lloriquea Jimin--. ¡Me lo estaba pasando bien!
--Hay toque de queda, ya lo sabes.
--Pero... ¿y el mar?
--Volveremos otro día.
--¿Cuándo?
--¡Park Jimin! ¿A qué viene tanta insistencia? --pregunta Taehyung, poniendo el pie en la entrada del túnel.
--Aaaisssh, Taehyunie... Hacía tiempo que no lo pasaba tan bien.
Jimin se lleva ambas manos al pecho y encoge los hombros, emocionado.
--Solo era un club. Hay muchos en nuestra ciudad también.
--No quieras hacerme creer que es un sitio normal, Tae; no vas a librarte de mí tan fácilmente.
--¿Qué? Yo no he dicho eso... --titubea, porque aunque que piensa que es demasiada responsabilidad pasar de un lado al otro con Jimin, le quiere, y se lo pasa genial a su lado.
--La música de los instrumentos era una maravilla. Nada que ver con los simuladores a los que estamos acostumbrados.
--Lo sé...
--La gente estaba feliz, desinhibida, hablaban los unos con los otros... ¡Se miran a los ojos! --exclama entusiasmado.
--Lo sé, Jiminssi, lo sé...
--¿No estás cansado de andar pendiente de las notificaciones, de la interfaz de salud, de la intranet de la universidad...? Ah, qué pregunta más estúpida... Claro, que lo estás...
Taehyung y Jimin se pierden durante unos momentos en sus propios pensamientos y avanzan en silencio a través del túnel. Han sido demasiadas emociones para una sola noche y ambos tienen mucho en lo que pensar.
--¿Cuándo vamos a volver? --insiste el heredero.
--¡Jimin!
Tae no puede enfadarse con él, en realidad. Jimin lo mira con cara de corderito, le hace pucheros y finge llorar, apretándose las mejillas sonrosadas por el frío, y se ve tan adorable que Taehyung sería capaz de remover cielo y tierra con tal de verlo feliz.
--Vale, escúchame --comienza el mayor, una vez llegan al rincón en donde horas atrás dejaron la indumentaria propia de la ciudad digital--. Necesito que me cuentes todo acerca de Jungkook.
--¿Jungkook?
--¿Por qué nunca me habías dicho que tenías un amigo como él? --pregunta, golpeándole amistosamente con una bota.
--Porque podría ir a la cárcel, obviamente.
Taehyung se quita el gorro de lana y se peina la melena azul con las manos, contento de no tener que ocultarla más.
--Me ofende que dudes de mí de esa manera, bobo, idiota, malpensado --dice de carrerilla, y le enseña la lengua en un gesto infantil.
--Igualmente todo el mundo piensa que estas loco por Joonie.
--¿Quéee? Arg, ¿qué locura es esa?
--Bueno, os habéis puesto apodos, ya sabes, Mini y Moni, vais juntos a todas partes y todo el mundo sabe que vas a su habitación por las noches. Lo vemos en el teleshow.
--¡Maldita sea! ¿Es que no hay nada que no filmen?
--Parece que no. Es por eso que te digo que escaparse a la Vaporera es demasiado arriesgado.
--Pero ahora que ya lo he probado...
Jimin se quita la camisa y vuelve a colocarse el jersey de punto y la exclusiva cazadora de piel. Y de repente se siente más disfrazado que nunca.
--Allí nadie sabe quién soy, nadie me trata diferente...
--Lo sé.
Recogen en silencio, algo tocados por el peso de la verdad, de reconocer que lo que hacen es demasiado arriesgado, y caminan el último tramo hasta la escotilla de salida.
--¿Puedes prometerme que volveremos a hacerlo? --pregunta Jimin con la voz dos tonos por debajo de lo habitual.
Taehyung asiente sin dudarlo. Porque esta noche ha pasado algo que difícilmente va a poder olvidar. Por primera vez desde hace mucho tiempo siente un nudo en el estómago, una mezcla entre ganas de ponerse a reír y a bailar y el vértigo que provoca verse a la orilla de un precipicio.
--Y sólo para que lo sepas, Joonie no es más que un buen amigo.
--Bien. Tus admiradores estarán contentos de saberlo.

Mentiré solo una vez más (BTS fanfic) /completaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora