__________ salió de su habitación y vió que su hermano no se encontraba en casa.
Suspiró y trató de ver por la ventana, la cual estaba tapada por tablas de madera, por dentro y por fuera.
Por un pequeño agujero vió pasar a Claude, sorprendida, empezó a gritar por auxilio.
Afortunadamente, el mayor la escuchó y se apresuró a sacarla.—"¡¿_________?! ¡¿Todo este tiempo estuviste ahí?! ¡Cielos!"—El de ojos ámbar la abrazó fuertemente.
—"Hace tanto que no pisaba césped..."—La menor miró sus pies descalzos, los cuales pisaban el césped.—"Ya no llevas lentes..."—A Claude se le escaparon algunas lágrimas.
—"Te extrañé tanto... Tanto...Yo...De verdad creí...Que tú..."—El mayor enterró su cabeza en el hombro de la joven.—"Estás tan grande y alta..."—La miró detenidamente.—"¡¿Te tenían secuestrada?!"—La tomó por los hombros, asustado.
—"Algo así..."—Ella sonrió.
—"Ven, luego hablamos de todo esto."—El mayor la abrazó por los hombros y la guío lejos del lugar.
Se detuvieron enfrente de una mansión, la cuál, Claude mencionó que solo él vivía en ella.
El más alto se apuró a cubrir a la joven con una manta, puesto que estaba nevando fuera y ella solo llevaba una camisola. Le sirvió un té y se sentó a su par, tomándole las manos.—"Cuéntame todo."—La miró fijamente a los ojos.—"Yo... Preferiría no hablar de eso."—Claude la miró con tristeza.
—"Necesito que me digas si alguien te hizo algo, si alguien te tuvo encerrada todo este tiempo, por favor..."—El mayor besó las manos de la joven.
—"Sí... Alguien me secuestró el día que el hospital psiquiátrico se incendió, desde ese día hasta hoy, me tenía encerrada."—El mayor se mordió el labio inferior, con rabia.—"Pero no me hizo nada malo, no me tocó."—El contrario alzó una ceja.
—"¿Quién es? Dímelo."—Ella tragó, dudosa.
—"No sé su nombre y... Siempre usaba un pasamontañas."—Mintió con descaro.—"No pienses en eso...No es que quiera recordarlo tampoco."—La joven cubrió su cara con las manos, llorando.
—"Está bien, no haré recordartelo."—Ella lo miró, con una sonrisa.
Claude se apresuró a contarle a todos los familiares de la joven y a los suyos propios que ella estaba sana y salva.
No tardaron en venir a visitarla.—"_________... Realmente...¿Eres tú?"—Christopher se acercó a ella, pero la joven solamente retrocedió.
—"No quiero verte, ¡Vete de aquí, ahora!"—El joven expresó tristeza y se alejó.
Conforme los años, _________ se graduó de la Academia de Artes Oscuras, a los veinte años recién cumplidos.
A todo esto, seguía compartiendo techo con el hijo mayor de los Faustus, que hacía todo lo posible para darle todo lo que la joven necesitaba.
El día en el que la joven se graduó, fue a celebrar hasta medianoche.
Cuando la medianoche se hizo, volvió a su casa, para festejar con el mayor.—"Muchísimas felicidades, te lo mereces."—El sonrió y la abrazó.—"¿Aún deseas cenar?"—La miró.
—"No cené, pensé que sería adecuado cenar contigo."—Los dos se dedicaron una mutua sonrisa y se sentaron a cenar.
Ya pasaba la medianoche y la joven ya quería recostarse a dormir, puesto que había sido un día bastante largo y pesado.
Cuando ella se levantó, el mayor la detuvo con un agarre por su muñeca.
Ella lo miró, confundida.—"¿Qué sucede?"—El suspiró.—"Desearía pedirte un favor."—Ella asintió, sonriente.
El mayor apartó la mirada, aparentemente nervioso.—"Sé que... Posiblemente estoy siendo un poco raro...Pero es así como yo pienso."—La joven soltó una risita nerviosa, con su ceño fruncido ante la confusión.
Vió como el mayor frente a ella suspiraba y lentamente se arrodillaba en una pierna frente a ella, sacando una linda cajita roja con detalles dorados y negros.—"¿Te casarías conmigo?"—El corazón de la pelinegra no podía ir más rápido, se quedó sin palabras, viendo al mayor.Ella pensó que sí se casaba con el hombre que tenía enfrente, tendría que renunciar a Ciel para siempre.
También pensó que su hermano básicamente se moriría sí ella se casara con Claude, lo cuál pensó que era una buena idea para devolverle el favor.
Pero...Ciel.
Ciel no la dejaba decir un 'sí' rotundo.
Siempre pensaba en que el peliazul, en sus labios, en sus ojos, en su forma de hablar, de caminar y de mirar.
La tenía loca.
Pero... Seguramente Ciel ya estaba casado con otra mujer y además se debe haber olvidado de __________.
Así que...Ella, aceptó.—"¡Claro que sí!"—La cara del mayor lo decía todo, no se lo podía creer.
En un impulso de felicidad, Claude se levantó y la alzó, besándola.
Cuando se dió cuenta de lo que estaba haciendo, la bajó, separándose.—"Yo...Lo siento mucho, fue un impulso..."—La joven lo miró, el demonio estaba colorado a más no poder.
Ella rió y lo besó otra vez, lentamente, haciendo sorprender al mayor.Y tan rápido como se comprometieron, se casaron.
Afortunadamente todo salió bien en esa boda.
Pero, cuando estaban en la fiesta después de la boda, Sebastian llegó, furioso.
Pasó al lado de su hermana pero no le dijo nada, se dirigió directamente a Claude, propinándole una piña.
—"¡Ya te he dicho que no te acerques a mí hermana! ¡No te permitiré qué sigas haciendo lo qué te plazca! ¡No quiero que nadie toque a mí hermana, nadie! ¡Ella es solo m-...!"—La joven lo calló.—"Tranquilo."—Dijo con tono de voz amable y dulce.—"Cálmate."—La pelinegra se puso en medio de los dos mayores, evitando peleas.
—"Yo no me voy a calmar, __________.
¡¿Cómo pudiste enamorarte de esta cosa a la qué se puede llamar hombre?! ¡Es una araña! ¡¿Lo recuerdas!? ¡Tienes aracnofobia, por favor! Deberías tenerle miedo y asco."—Ella negó con la cabeza.—"¿Estás haciéndome esto por venganza? Sí es así, ya es suficiente."—La tomó por los hombros, preocupado.—"Aún no es suficiente."—Le susurró al oído para que solo Sebastian pueda escucharlo.—"Y nunca lo será."—El mayor la miró, enojado.
El pelinegro la agarró fuerte de la cintura y la atrajo hacia él, besándola forcejeadamente.—"¡¿Qué crees que haces?!"—Claude se enfadó y golpeó a Sebastian, alejándolo de su esposa.
El de ojos ámbar se acercó al contrario otra vez, con intención de volverlo a golpear.
Pero su esposa se puso enfrente.—"Cariño, para."—La joven puso la mano en el pecho de su esposo, mirando a su hermano levantarse.
—"¡¿Cariño?!"—Sebastian comenzó a reír.—"¡Todo este matrimonio es una farsa! ¡Una mentira!"—Claude chasqueó la lengua.
—"Solo estás celoso, Michaelis.
¿Porqué no le dices a tus padres las verdaderas intenciones que tienes con _________, tú propia hermana?"—El de ojos carmesí miró a sus padres, nervioso.—"¿Qué intenciones?"—La señora Michaelis se acercó a su hijo.—"Dime, ¿Qué intenciones?"—El contrario tragó.
—"No le hagas caso, madre, solo quiere hacerme quedar como el malo."—Sebastian frunció el ceño y se retiró del lugar.
Luego de ese infortunado incidente, Claude y __________ se fueron a su Luna de sangre, la luna de miel demoníaca.
Allí, tuvieron su primera vez teniendo sexo juntos.
Claude estaba aburriendo a la joven, puesto que lo hacía muy despacio, según él, para no lastimarla.
Pero obviamente, la joven no le dijo nada.
En otras veces, agarró confianza y lo hacía muy bien, deleitando a la joven.Realmente se amaban mucho.
Hasta que ___________ volvió a ver a Ciel y a acostarse con él.
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