¿Cómo?

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Seokjin anda deprisa entre las cenicientas calles de la Vaporera. Los coches pasan a su lado sin demasiado orden traqueteando bruscamente, consiguiendo que cruzar la calle sea casi un deporte de riesgo. Pero Seokjin tiene un propósito en mente y no hay tráfico en el mundo, por muy alocado que sea, que pueda hacerle abandonar.
Se arrebuja en su levita marrón cuando atraviesa el callejón Dangul y camina entre los transeúntes un poco más hasta llegar a su destino.
'Casa de la Música: Lutiers', reza el letrero sobre la puerta de roble acristalada del número 94 de la calle. Es en ese negocio familiar en donde Hoseok trabaja algunas tardes y Seokjin tiene la esperanza de encontrarlo allí.
--¿Jin hyung? ¿Qué haces aquí? --pregunta en cuanto el mayor atraviesa el dintel.
--Pasaba por aquí... --dice, echando un vistazo a los instrumentos que se esparcen por todo el local.
--Qué mal se te da mentir. Dime qué quieres, anda.
Hoseok aparta a un lado la madera que estaba lijando y se limpia las manos en el delantal negro que le cubre desde los hombros hasta las rodillas.
--Sí, uhm... --Seokjin se toma un momento para meditar sobre lo que quiere preguntar--. Ese chico, Taehyung... ¿De...? ¿De dónde sale?
--¿Taehyung? Lo conocimos hace unos meses en un club del centro. No sabemos mucho acerca de él más que vive al otro lado del puente.
--¿Le habéis contado algo? --susurra, a sabiendas de que hay información que no debe ser escuchada por nadie más que ellos.
Hoseok de repente cambia el semblante y se muestra más serio que de costumbre.
--No, claro que no. ¿Por qué?
--No sé si podemos confiar del todo en él...
--¿Qué dices? --interrumpe Jungkook, apareciendo a través de una puerta al fondo del local --. Taehyung es buena gente. Pondría la mano en el fuego por él.
--Pero no podemos contarle nada, Kook, ¿lo entiendes? --incide Hobi--. Hasta la otra noche pensaba que sí, pero...
--Pero ¿qué? ¡Habla! No me dejes así.
--Ese chico que vino con él... Me preocupa más incluso, y me hace pensar que tal vez Tae ha estado mintiendo todo este tiempo.
Seokjin no puede aguantar la mirada de Hoseok cuando este pronuncia la última frase. Seokjin sabe que Tae no pertenece a este lado de la nación. Lo sabe. Ha visto las evidencias. Prácticamente Taehyung se lo ha dicho en su último telegrama. Ese trozo de papel que aprieta fuerte en el interior del bolsillo de su levita. Pero Seokjin quiere confiar en Taehyung. Necesita confiar en Taehyung. Así que sólo desvía la mirada y finge no saber de qué habla Hoseok.
--Chicos, sólo sé que tenemos que ser más cautos que nunca --insiste Hoseok--. Ahora mismo no sé en quien podemos confiar más allá de nosotros tres. --Hace una pausa para dirigirse a Seokjin de nuevo--. No te encariñes demasiado con Tae, hyung.
Pero Seokjin duda. Porque recuerda cada uno de los momentos que ha compartido con Taehyung y, ahh, parecía tan sincero... Cada caricia y cada susurro le parecieron tan reales, que no atina a pensar que todo puede ser una mentira.
¿Cómo decirle a Hoseok que se está enviando telegramas con él desde más allá del bosque? ¿Cómo decirle que aun sabiendo que no pertenece a su ciudad no puede dejar de verlo?
¿Cómo se supone que debería olvidarse de él si sólo puede pensar en su ojos de fénix y en esa voz profunda que le provoca escalofríos? ¿Cómo?

Mentiré solo una vez más (BTS fanfic) /completaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora