El senador tomaba su café nocturno, era casi imposible que se olvidara de él. Sus zapatillas deportivas tocaban la afelpada alfombra de la habitación. Junho observaba la televisión, el anuncio de la purga anual había salido hace varios minutos, por ende, el verdadero temor inundaba cada rincón de su cuerpo.
Mientras él acompañaba al senador, fuera de la muy reforzada habitación, se encontraban Minkyu y Yuvin. El menor hizo algunos cambios en el sistema operativo, cambio las imágenes de las cámaras para que proyectaran algo viejo.Unas personas armadas hasta los dientes, con unos muy buenos escudos alrededor de sus cuerpos, se dieron a conocer luego de disparar a los seis hombres que estaban en la entrada principal. Llevaban silenciadores en sus armas, estaban siendo discreto y eso con el único fin de darle la muerte al posible futuro presidente.
Junho salió de la habitación para observar las cámaras, confiaba en sus amigos, pero el corazón le dictaba otra cosa. Minkyu lo observó un poco preocupado, quizás sospechaba. Cha se sentó en la silla y comenzó a ver cada momento que transmitían las cámaras.
- Yunseong, ve arriba a la derecha. - ordenó sosteniendo el micrófono con su mano, pero del otro lado no hubo ni respuesta, ni movimiento. - Yunseong, dije que te muevas.
Comenzó a ganar nervios, Minkyu lo miraba atentamente, desde el otro lado de la habitación.
- ¿Sucede algo?
- Wonhyuk, responde por favor. Ve a buscar a Yunseong. - Habló pegando cada vez más el micrófono a su boca. - Maldita sea, no responden.
Tecleó unas cuantas cosas en su computadora y ahí lo obtuvo. Sus guardias habían sido cruelmente fusilados por la espalda. Todos estaban ensangrentados, derrumbados y pisoteados por algún traidor. Sus facciones no lo hacían notar, fingió estar despreocupado y se acercó a Kim.
- Voy a bajar para ver qué está sucediendo. - mintió, y cuando el mayor iba a abrir la boca para responder, Junho abrió el filo de su anillo y lo enterró silenciosamente en el estómago de uno de los traidores. - Basura humana.
La sangre empapó la camisa y saco de Minkyu, pero no era tiempo de lamentarse por incluso hacer las cosas bien. Junho caminó rápidamente hacia la habitación del senador, este estaba quedándose dormido en su sofá.
- Levántese, senador. Tenemos que irnos de aquí. - ordenó ahora a él, Yohan sacudió su cabeza un par de veces, despertándose de inmediato. - Alguien nos ha hecho una emboscada, tome esto.
Cha le extendió un chaleco negro bastante grueso, al parecer era antibalas.
- No entiendo nada, ¿Qué está sucediendo? - Junho trabó la puerta tecnológica con una silla de madera, luego tomó el ordenador que había en la habitación y configuró varias cosas. Eso les daría tiempo.
El senador abrochó su chaleco por detrás, Cha seguía con la vista en el ordenador. Ambas vidas estaban en peligro, Junho no se perdonaría si algo le llegara a pasar a Yohan. Junho pulsó un par de botones en un control remoto y las ventanas del lugar se abrieron, sin embargo, era un simple método de distracción.
- Vamos, venga conmigo. - miró para ambos lados y levantó una alfombra, debajo de esta había una especie de escotilla. - Entre, no tenemos mucho tiempo.
- Yo dije que iba a quedarme en casa, no puedo defraudar a mi pueblo.. - fue interrumpido por el menor.
- Su vida es más importante que eso, hay que irnos de aquí. A la cuenta de tres - avisó, sosteniéndolo por la cintura, para evitar una caída. - Una, dos, ¡Tres!
El mayor bajó de la habitación, ahora se encontraba en una sala más pequeña. Segundos después Junho cayó junto con él, cerrando la escotilla y dejándolos más resguardados. Abrió una ventana pequeña y saltó de ella, seguido del senador, quien lo tomó de la cintura nuevamente y lo mantuvo junto con él, pegados a la fría pared para camuflarse entre las sombras.
- ¿Dónde están? - preguntó uno de los soldados que no estaba a su favor, mientras se quitaba el pasamontañas.
Yuvin asintió y tecleó un código de números en una puerta, luego otro totalmente diferente en otra. Al entrar en la habitación de Kim, se encontró con su compañero, Minkyu. Este estaba más que muerto, había un charco de sangre alrededor de él y un claro corte en su camisa anteriormente blanca ahora enrojecida.
Song entró en pánico, las presas habían huido rápidamente. Junho sí que era listo, nadie podía cambiar sus ideales.
- Lo siento, deberían estar aquí. - Se disculpó Yuvin, pero rápidamente uno de los hombres más fortachones lo tomó del cuello y lo estampó contra la pared.
- Yuvin. - Lo mencionó, lleno de ira. - Si ese par de imbéciles no están por aquí, es tu final, ¿Me oíste? - el menor asintió eufóricamente.
Algunos soldados del bando contrario se asomaban por la ventana, buscando rastros o pistas. que les indiquen su paradero o línea de escape.
- Mire, joven Yuri. - un armado de menor rango lo llamó y elevó la alfombra. - Aquí hay algo.
Dos reclutas se adentraron en la pequeña abertura, no había nada más que ropa. Destrozaron cada prenda, decoración, en su busca pero nada. No estaban allí.
- ¡Los veo, Yuri! ¡Están escapando! - exclamó uno de los soldados repentinamente, con la insignia nazi en su traje. - Al noroeste, unos treinta y cinco metros.
Las ametralladoras se pusieron en posición de ataque. Varias balas salieron disparadas de ellas sin previo aviso, cayendo cerca de los exiliados.
- ¡Cúbrase, cúbrase, senador! - pedía Junho a gritos, funcionando de escudo humano para Kim.
Más balas seguían aterrizando sobre ellos pero, mientras tanto, en la casa del senador, Yuvin tomó el ordenador. Un inoportuno disparo cayó sobre el hombro de Cha, este soltó un grito desgarrador y se removió en el suelo, rogando internamente que no fuera tan letal como parecía.
- ¡J-Junho, por dios! - el senador lo atrajo hacia él y la balacera llegó a su fin.
Los vidrios explotaron, un ruido contundente les llamó la atención. El que era su hogar ahora estaba en llamas, destruido y con muchas personas dentro.
- ¡Sorpresa..! - Jugó Junho intentando olvidar que se estaba desangrando. - Bien, hay que movernos.
- Mi casa acaba de explotar. - se cruzó de brazos, incrédulo. - Eres increíble, realmente te admiro.
Su niño interior salía a la luz hasta en las peores situaciones.
- ¿Estás bien? Parece profunda. - abrió parte de su chaqueta y vio la gran herida de bala. - Hay que buscar ayuda.
- Estoy bien, vamos a dirigirnos fuera de la ciudad. Está en peligro aquí. - Su corazón latía con fuerza, él cerraba su mano en un puño y mordía sus dientes para no exclamar de dolor.
No habían pasado ni cuarenta minutos desde el inicio de la depuración.
...
Seungyoun prendió su estéreo y comenzó a bailar, los efectos de la marihuana ya habían hecho su trabajo en él. Hangyul tomaba el puente de su nariz intentando desviar la mirada.
- Deja de bailar así, vendrán a matarnos y les harás un striptease.
Seungyoun cayó y se sentó en el suelo, riéndose a carcajadas. Aplaudía y hacía un gran escándalo, mientras que Lee lo miraba desde su asiento.
- Te quiero mucho, Hangyulie. ¿Por qué eres tan aso-asombroso? Tu sonrisa es tan.. particlar..
- No puedes ni hablar, Seungyoun. Deja de decir idioteces, estamos en la depuración. - El menor tomó sus brazos para sentarlo en la silla, pero el mayor fue más astuto y lo atrajo hacia él, con una sonrisa coqueta.
- No seas tan aburrido, Hangyulie.. - Pasó una de sus manos por el cuello del más bajo. - Podemos divertirnos aquí arriba. Estamos seguros si estamos juntos.. - Comenzó a reírse fuera de contexto, haciendo sonidos parecidos al característico personaje de Disney, Goofy.
Lee miró para ambos lados y, al no ver nada, se recostó a su lado. Quizás estaba siendo muy exagerado, podrían estar seguros allí arriba.
Uh.. El resto no estarían muy seguros de ello.
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PURGE ✧ PRODUCE & X1
Fanfic(:̲̅:̲̅[̲̅: 今 엑스원 歌 :]̲̅:̲̅:̲̅:̲̅) en el medio de la depuración anual.. ¿se podía confiar en alguien? ❥ terminada. ❥ más grupos en el transcurso de la historia.