Esto no es sensato

100 21 4
                                    

Taehyung avanza a través del tumulto a paso firme y consigue salir de la plaza a empujones. Se siente mal por escaparse de esa manera, pero el apagón le ha parecido poco menos que una señal del destino. Algo inesperado y demasiado perfecto como para no aprovecharlo. No puede llevar a Jimin con él esta vez. Al menos, no hasta que no esté convencido de que es seguro y de que nadie los va a delatar.
Los semáforos no funcionan y los haces de luz multicolor que emiten los coches le ciegan al paso. Aun así, no tarda en deslizarse por la alcantarilla que le llevará lejos de su hogar por una noche. Al otro lado del bosque, junto al mar. A las afueras de la ciudad del vapor, junto al descampado. A las calles adoquinadas llenas de música, junto al club.
Junto a Seokjin.
Con ese convencimiento, corre a través del túnel iluminando su camino tan sólo con la linterna de su reloj, hasta llegar a la oquedad en donde guarda la ropa de recambio. Nunca ha pensado demasiado en qué ponerse cuando quedaba con Hoseok y Jungkook. Los quiere, son buenos amigos, pero nunca pretendió impresionarlos. Si bien, ahora se siente diferente, nervioso, ansioso por causar una buena imagen.
--Ni siquiera sé si esto está de moda o es anticuado --dice, colocándose una camisa adornada con argollas y hebillas.
Gruñe un poco al comprobar que está arrugada, pero es lo único decente que tiene, así que se resigna y reza para que su sonrisa sea suficientemente encantadora como para solapar su mal aspecto.
Se ata los cordones de las botas, se retira las lentillas azules, se coloca el gorro y las gafas de aviador y echa un último vistazo a su reflejo en el espejo.
--Tendrá que servir...

Un poco después, camina entre el gentío con el estómago encogido, tratando de imaginar qué va a decirle cuando se encuentre de nuevo con él. Tal vez pueda interesarse por su afición a la pesca y contarle aquella vez que viajó a las islas con sus abuelos...
'No, eso suena demasiado infantil', piensa; sin embargo, está cansado de aparentar ser quien no es, a un lado y al otro.
Una corriente de aire consigue que le de un escalofrío, y Taehyung se arrebuja en su levita, deseando llegar al club en donde tal vez encuentre a Seokjin. Ni siquiera le ha avisado, así que espera que tenga turno esa noche.
La música llega a sus oídos en el instante en el que cruza la calle provocando que el joven se alise la ropa y calme sus nervios por última vez.
No obstante, el miedo de no ser bien recibido se disipa en el mismo momento en el que traspasa la puerta del local y sus ojos se encuentran con la sonrisa sincera de Seokjin que, tras la barra, prepara bocadillos y cócteles.
--Aahhh, Taehyung, ¿qué estás haciendo aquí? --pregunta visiblemente emocionado por su presencia.
--Me dijiste que querías que volviera --dice el otro, tomando asiento en uno de los taburetes altos de cuero que hacen fila frente al aparador.
Seokjin ladea la cabeza de un lado al otro sin dejar de sonreír mientras corta los limones que adornarán los cócteles. Taehyung es espontáneo y, ahh, tiene unos ojos tan profundos y brillantes como la Vía Láctea.
--Dame un momento --le pide, limpiándose las manos en el delantal. Toma una bandeja llena de bebidas y se aleja para servir una de las mesas. Cuando regresa a la barra, Taehyung anda mirando a todas partes, curioso, y tamborilea la superficie con los dedos. Seokjin le pone una bebida sobre la barra y aprieta sus dedos, en un gesto de confianza.
--¿A qué has venido? --pregunta.
--Me dijiste que me llevarías a ver el mar.
--¿Ahora?
--Puedo esperar aquí hasta que acabes tu turno, si quieres. Hay buena música, el ambiente es tranquilo y el camarero es bastante simpático.
--Ah, sí. Me han dicho que también es guapo --dice Seokjin sin un ápice de vergüenza.
--Doy fe.
Taehyung nota como se le encienden las mejillas pero decide seguirle el juego.
--Y tiene el pelo brillante y suave.
--Doy fe.
--Y da los mejores besos de toda la ciudad.
--Uh.. Doy... fe --dice Taehyung sorbiendo su bebida mientras trata de disimular su vergüenza.
Seokjin ríe abiertamente y muy a su pesar, lo abandona durante un rato para ocuparse de sus tareas.

Es algo tarde cuando por fin Seokjin es liberado de su trabajo y puede marcharse del local junto a Taehyung. Aunque la playa no está lejos, hace mucho tiempo que el más joven no la visita. Sus fugaces escapadas apenas dan para compartir el rato con sus amigos en la ciudad. Pero esa noche es diferente. Ha venido sólo para estar con Seokjin y cualquier plan le parecería perfecto.
El mar está en calma, la luna brilla reflejándose en su superficie espejada y las estrellas coronan la estampa con su titilante luz. El hipnótico sonido del vaivén de las olas consigue que los chicos se relajen cuando se sientan sobre la arena húmeda.
--Ah... No recordaba lo bonito que es --confiesa Taehyung--. Tenéis suerte de tenerlo tan cerca.
Sin querer, ha tocado el tema que a ambos más les preocupa. No era la intención de Taehyung incidir tan pronto en la distancia que los separa, y no está pensando precisamente en los pocos kilómetros del túnel, sino en el modo de vida entre dos ciudades que parecen antagonistas.
--¿Por qué lo haces, Taehyung?
El joven mira al mar, concienciándose de que ha llegado el momento de enfrentarse a sus mentiras.
-- No lo sé. --Se encoge de hombros--. Sólo quiero ser yo mismo.
--Yo pensaba que era más difícil burlar la seguridad del otro lado... --medita Seokjin, jugueteando con la arena.
--Depende... Hay que saber encontrar el momento.
--Pero tú haces que parezca fácil... ¿cómo? Quiero decir, ¿por dónde atraviesas el bosque?
--Prefiero no decírtelo. Ya arriesgas demasiado compartiendo mi secreto.
Ambos callan durante un instante en el que el único sonido que se escucha es la canción del mar.
--¿Vas a denunciarme? --pregunta Taehyung, con el corazón en un puño.
--¿Debería?
--Si fueses una persona sensata te alejarías de mí.
--Ya, lo que pasa es que me gustas un poco.
Taehyung explota en carcajadas ante el atrevimiento del otro, que no tarda en unirse a él.
--¿Qué? ¡Para de reírte! ¿He dicho algo gracioso o qué? --se queja.
Pero Taehyung es incapaz de contestar a eso. Contrariamente, se apoya en su hombro y alarga el brazo para entrelazar sus manos. Y ya no mira al mar ni a las estrellas, sino a los dedos de Seokjin jugueteando con los suyos. Y ya no huele la sal del mar sino el perfume avainillado de Seokjin. Y ya no escucha a las olas rompiendo en la arena, sino a su propio corazón golpeando con fuerza contra el pecho.

Mentiré solo una vez más (BTS fanfic) /completaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora