Llegó la hora

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El pitido del árbitro hizo que la atmósfera cambiara, se notaba una gran tensión dentro y fuera del campo, todo el mundo en silencio, y la latina al saque, ya que por suerte gané el sorteo inicial. Ocho segundos era el margen que tenía para mirar, apuntar, y destruir, no íbamos a dejar pasar ninguna oportunidad de aplastarlos, nuestra actuación en Japón tenía que ser impecable.

Miré hacia el frente, encontrándome las caras de esos lobos reflejando sorpresa, y subestimación, nos estaban subestimando por tener dos chicas, aunque a nosotros nos venía bien, ya que nos iban a prestar menos atención. Sonó el golpeo de García que daba inicio a la primera jugada, pasó como un rayo de un lado a otro de la pista, no lo vieron y por supuesto tampoco lo cogieron. Todos fuimos a felicitarla y gritamos un "oeee" conjunto.

Así siguieron los siguientes diez puntos, alcanzando un parcial de once a cero, se habían dado cuenta de que también tenían que tener cuidado con nosotras, pero no lograron aguantar la mayoría de ataques y saques que les proporcionamos, finalizando con el set con un veinticinco a tres.

Toda la grada aplaudía, chillaba nuestros nombres e inventaba cánticos para animarnos, armando un escándalo enorme con el ruido, y justo cuando pensaba que no podían animarnos más, apareció Pau junto con cuatro chicas más, que si mal no recordaba eran compañeras de clase con las que coincidía en varias asignaturas, vestidas con ropa de animadora, un top azul marino con las iniciales del colegio y una falda supercorta que ni siquiera podía ser llamado minifalda, los pompones a juego, la música subió a todo volumen y empezaron a bailar una coreografía que a los chicos les animó bastante por la poca ropa que llevaban, pero al verlas moverse me fijé que ese baile fue el que hicimos en gimnasia, el baile de animadoras que teníamos que preparar, fue el que García y yo habíamos preparado, ya que era la única clase en la que coincidíamos, nos miramos las dos y nos pusimos a reír como dos tontas. Cuando terminaron de bailar se acercaron todas a la latina y a mí y dijeron textualmente:

-Si dejáis que unos hombres como esos os pateen el culo, no merecéis respeto.- La morena y yo íbamos a protestar por eso cuando Pau intervino.

-Lo que quieren decir es que podéis ganar de sobra, que no dejéis que menosprecien a las mujeres, básicamente es eso, ¿no chicas?- Todas sonrieron y asistieron. Nos habían recordado el objetivo que ya teníamos en mente, íbamos a demostrar que las chicas también pueden luchar, que las chicas serán más pequeñas pero son más matonas, que las chicas son guerreras.
No habíamos destacado mucho en el primer set, pero en éste íbamos a ser las principales molestias de la Universidad T.
-¡García! Ya sabes lo que tenemos que hacer, llegó el momento de las chicas de mostrar su verdadera fuerza.- Sonreímos a la vez, y nos dispusimos a entrar al campo cuando el entrenador Kakeru nos llamó a las dos.

-Uceda, García, este set es de las dos, quiero que le mandes todos los balones a ella, no quiero a ninguno más rematando, ya le he dado la noticia a ellos, si veo algo que no sea un remate o una finta tuya, habrá repercusiones para todos, quiero que sea perfecto, impecable, para eso sois los siete elegidos.- Asentimos y entramos directamente a nuestro sitio correspondiente en el campo sin chocar la mano a ninguno de los lobos. Nuestra concentración era bastante visible, con lo cual todos se pusieron tensos, no era normal que nosotras estuviéramos así de serias cuando normalmente en los partidos siempre había una sonrisa adornando nuestra cara.

El colocador de la UT sacó, directo a Harries, que no tuvo ningún problema en recibirlo, y lanzó el balón directo a las manos de la latina.

Me había visto, lo sabía, no era la primera vez que jugábamos juntas, y las dos nos seguíamos acordando de las señas, hice un amago de remate por el centro, pero en el último momento me desvié hacia un lado, con la agilidad y rapidez que me proporcionaba mi delgado cuerpo salté lo más alto que pude, pasando el brazo entero de la red, y mi mano impactó con el perfecto balón que la morena me había mandado, el bloqueo no llegó a taparme gracias a mi amago del principio. El balón impactó limpio en la línea de tres metros. Nuestra combinación no había empeorado ni un poco, al revés, estaba mejor que nunca y lo habíamos demostrado.

Todo el pabellón quedó en silencio, había sido tal el sonido que había hecho el balón al impactar con el suelo que todos se habían asustado, García y yo nos miramos, chocamos las manos sonoramente y chillamos, lo más alto que pudimos un ''¡SÍ JODER!'' Acto seguido todos los lobos se echaron encima de nosotras a felicitarnos, terminamos todos en el suelo, y antes de conseguir levantarnos todos, la bocina pitó, acababan de pedir un tiempo muerto, la UT tenía miedo, sus caras lo decían todo, ya eran nuestros, sólo había que jugar como normalmente lo hacíamos para ganar por una gran diferencia, pero como no podíamos jugar calmadamente, seguimos jugando a nuestro ritmo, acelerado, innovando en cada ataque y destrozando al oponente.

Media hora después la UT estaba acabada, ya no podían continuar, no había sido el tres a cero lo que les había tocado la moral, sino que en el segundo set la latina y yo metiéramos todos los puntos, y ellos sólo lograran anotar dos, y finalmente perdieron el orgullo en el veinticinco a cero del tercer set, los lobos tenían hambre de remate, ya que en el segundo set no habían tocado balón apenas.

Los aplausos de la afición no tardaron en llegar, y antes de que pudiera llegar al banquillo, me acorralaron todos los lobos, y me mantearon, empezaron a lanzarme cada vez más alto junto con los gritos:

-¡Puta máquina!

-¡Eres la mejor!

-¡Este triunfo es casi todos tuyo!

Sólo eran palabras bonitas para mí, hasta que decidieron bajarme y hacer el mismo proceso con los entrenadores que estaban en el banquillo.

Pensaba que todo había terminado, pero me equivoqué, al darme la vuelta para dirigirme al vestuario topé con un torso musculoso, un muro, me llevé la mano a la frente para frotarme la zona del impacto, pero esa persona me agarró la mano que nunca llegó a su destino, me agarró de las caderas, y posó su otra mano en mi mejilla, acto seguido, sus labios estuvieron sobre los míos, y supe de quién se trataba, cómo no reconocer el sabor de esos labios, el calor que emanaba de esa piel, los impulsos eléctricos que su tacto me provocaban, mi querido Silva.

Yo sabía exactamente lo que quería reivindicar con ese acto, quería que todos supieran que era suya, que le pertenecía y que ninguno más a parte de él podía ponerme un sólo dedo encima. En el fondo sí que adoraba esa parte posesiva de él, ya que expresaba perfectamente su miedo a perderme, y su carácter infantil que tan mono le hacía. Ya no podía negarlo por más tiempo, me había vuelto a enamorar.

Las cenizas que tan extinguidas consideraba, habían vuelto a prender, el fuego había vuelto a crecer hasta convertirse en una llama incluso más grande que su predecesora, ahí reaccionó mi subconsciente y me chilló con todas sus fuerzas.

-¡¡HAS VUELTO A CAER!! Te lo advertí, esto no te traerá más que problemas.- No hacía falta que mi subconsciente me lo dijera, sabía que había cometido la mayor estupidez que podía haber hecho, me había asegurado un camino espinoso, pero ya estaba hecho, tenía que luchar por lo que había decidido, aunque esto me llevara a un lento y mortífero sufrimiento, no volvería a dejar que esta llama se apagara.

¿El deporte lleva al amor? (EDITANDO)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora