Tres autos adornados con luces de colores se estacionaron en la puerta de la tienda de Seungyoun, haciendo un gran escándalo entre la vecindad.
- ¿Qué está sucediendo? - preguntó Hangyul fastidiado, levantándose del frío azulejo.
- Déjalo, solo son flores voladoras.. ¡Están por todos lados!
Idiota. Aún seguía embobado con la planta esa. Hangyul se asomó al barandal, viendo finalmente a ese grupo de personas quejarse en su entrada.
Música a un volumen no muy sano salía de esos coches coloridos, personas enmascaradas y ensangrentadas bailaban a su alrededor con distintas clases de armas. Genial.- ¡Feliz depuración, viejo malnacido! - le deseó una voz chillona enmascarada. - ¡Vine por mi chocolate, y traje algunos amigos!
La máscara cayó al suelo dejando ver la identidad del niño. Exactamente el mismo ladronzuelo del día anterior ahora buscaba venganza.
- Vete de aquí, no me gustaría tener que acabar contigo. - Hangyul se mostró serio, Seungyoun seguía detrás suyo, viendo flores voladoras por doquier.
Tomó la pistola que su jefe había dejado sobre una mesa anteriormente y, discretamente, buscó un buen ángulo, por si acaso.
- ¡No nos vamos a ir! ¡Todos queremos chocolates! - gritó otro niño de su edad, más o menos de la misma altura y con unos rulos bastante notorios. - Ven, enfréntanos. ¿O acaso no tienes las pelotas para hacerlo?
Seungyoun apartó a Hangyul de un empujón y arremetió con dispararle. Un disparo certero, que calló en el pie del que había hablado primero. Un chillido salió de sus labios, el resto del grupo volteó a verlo.
- ¡Yo sí tengo las pelotas! Ahora lárguense de mi tienda. - recalcó la palabra "mi" y los menores se montaron en sus autos sin decir ninguna palabra más. Al parecer, había acabado.
Hangyul se recargó en el barandal como había hecho anteriormente. Seungyoun lo observó callado unos segundos, mientras que Lee tenía su mirada fija en los autos de luces, que desaparecían rápidamente. Cho observó las baldosas debajo de él, ¿Para qué había traído una escopeta? No le servía de absolutamente nada.
- No tenías que hacer eso- habló Hangyul en reproche. - Aunque seas mi jefe. - Ambos rieron euforicámente, olvidando el mal momento que acababan de pasar.
...
Las personas tiraban agua y confeti desde sus casas, todo esto para celebrar el buen acto que aquella camioneta médica estaba cometiendo. Minhee y Dohyon iban sonrientes, las personas que los felicitaban no hacían más que aumentar su ego.
Las calles podrían ser letales, como los años anteriores, pero en esta fecha se habían ido lejísimo.
Un grupo de gente desconocida portaba una guillotina enorme, donde mutilaban personas por pura diversión. Un auto recorría las calles con una ametralladora integrada, tres mujeres estaban atadas y aprisionadas al capó del vehículo, sus cabezas eran utilizadas de escudos. Habían tres personas que iban armadas como en las eras medievales, con escudos y espadas filosas. El mundo empeoraba día tras día, las esperanzas se habían terminado cuando el señor JyunHao asumió el mando del país.- Youn se quedó sin seguro hace tiempo, debo estar pendiente al celular. - comentó Dohyon a su amigo.
Minhee observó la parte trasera de la camioneta. Pila de botiquines, vendajes, medicaciones y armas yacían allí dentro. Luego se exaltó al ver una persona totalmente desconocida en la ventana de su compañero, rasgando las rejas de seguridad del vehículo.
- Tienes a uno en la ventana.. - pudo decir antes de que esa persona fuera asesinada.
Una flecha atravesó su cabeza brutalmente, causándole la muerte en menos de tres segundos. La ventana ahora estaba un tanto manchada de sangre.
- ¡Acelera, acelera! - exclamó Dohyon, asustado y asqueado por la situación. - Están enfermos, malditamente enfermos.
Minhee suspiró sin decir palabra y fijó su vista en la autopista por la que conducía, rogando no tener que ver más sorpresas desafortunadas.
Un chico ensangrentado y con una pistola lloraba desconsolado en una esquina, pidiendo atención por el resto de personas que habitaban el lugar.
- Vamos, vamos. Creo que no están fingiendo - ordenó al ver que aquel muchacho no estaba solo, ya que había otro más grande a su lado recostado en el suelo.
El hombre, al darse cuenta de la presencia de la camioneta sanadora, corrió hacia ella aún envuelto en sangre.
- ¿Qué sucedió? - preguntó Nam bajando de su vehículo, con una pistola en su mano por si acaso. Minhee lo observaba desde adentro.
- ¡Mi esposo! Y-yo no lo soportaba más y, ¡Le disparé! - sus manos fueron directamente a su cabello y lo peinó hacia atrás, manchándolo de aquel líquido rojizo. - Ayuda, por favor.
Dohyon asintió a Minhee sin previo aviso, corrió hacia el cuerpo y lo cargó hasta la camioneta.
...
- ¡Recolección de cadáveres! ¡Sean limpios y ordenados con su ciudad favorita! - anunciaba un pequeño camión, con cuerpos sin vida en la parte de atrás.
El senador estaba escondido tras una pared con Junho. Ambos estaban sin protección, y el ex militar estaba incluso herido. La herida era profunda y no dejaba de sangrar, su camisa cada vez estaba más enrojecida.
- Tenemos que buscar ayuda, ahora. No sabemos cuánto tiempo más podrás estar así. - habló Yohan, asomando su cabeza por un hueco para verificar que no hubiera nadie sospechoso.
- No sea exagerado, senador. Se me quitará enseguida. - el menor seguía siendo necio.
Llevarle la contra a Junho era como discutir con un niño pequeño, al pasar los meses Yohan había podido comprobarlo. Prefirió callar antes que contra decirlo otra vez.
- Tenemos que cruzar esa calle y la siguiente para poder seguir nuestro camino medianamente tranquilos. - calculó. - Yo voy primero. Solo sígame.
Yohan obedeció al pie de la letra las indicaciones de su protección. No había salido tan bien como esperaba.
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PURGE ✧ PRODUCE & X1
Fanfic(:̲̅:̲̅[̲̅: 今 엑스원 歌 :]̲̅:̲̅:̲̅:̲̅) en el medio de la depuración anual.. ¿se podía confiar en alguien? ❥ terminada. ❥ más grupos en el transcurso de la historia.