Voy a recuperarlo

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Viggo, el intimidante líder de los cazadores, se acercaba lentamente a Hipo con un hacha y un escudo en mano mientras que Hipo solo traía una espada; ni siquiera era su vieja espada. Hipo sentía escalofríos por todo el cuerpo, cada una de sus extremidades estaban entumecidas. Ese es... 

No, no, no, es imposible. Y de ser posible él no haría esto, pero se parecía tanto...

Hipo sentía los ojos llorosos, era un golpe de nostalgia que no lo dejaba pensar. 

-¿Cómo te llamas?-, preguntó Hipo tratando de mantener una postura firme.

-Me llamo Viggo, el vehemente; pero no soy nadie importante, un simple cazador ganándose la vida

-Con un título como: "el vehemente" no me parece que ese sea el caso.

Viggo sonrió por un momento. Cada uno de sus pasos se sentía como una bala de cañón sobre la proa. Hipo sostenía su espada con fuerza.

-Mira, no quiero problemas-, informó Hipo, -Solo vine por mis hijos, eso es todo. Tus tripulantes están bien, despertaran sj¿in mayor problema...

-No me interesa...-, interrumpió Viggo. 

<<¡Odín!, hasta es igual de necio que mi padre>>, pensó Hipo.

-Tus hijos estaban montados sobre un dragón. Así que mi pregunta es: ¿cómo rayos es eso posible?-, pausó, -O ¿que clase de padre responsable permite que su hijos se acerquen a criatura tan peligrosa y letal?

Los niños oían la conversación a la perfección. Nuffink pensaba en eso por un momento, Son los dragones en verdad así de peligrosos. Es decir, el Cortaleña se encariñó rápido con ellos. Y Chimuelo parece ser un dragón amigable sobre todo con papá, pero... <<El Cortaleña me iba a asar vivo...>>, su mente se detuvo por un momento, pero algo seguía ahí, algo seguía haciéndole ruido en la cabeza, <<y Chimuelo por poco se come a papá...>>.

<<No, No, no seas tonto, recuerda lo que dijo papá>>, pensó Nuffink, <<Estaban asustados en esos momento>>.

Viggo agitó su hacha contra su contrincante, la cuál Hipo evadió retrocediendo, pero no estaba contraatacando, algo se lo impedía. Valka por otro lado, estaba ejecutando su plan. La ballesta del barco disparó y su flecha, atada a una cuerda, aterrizó en la punta del mástil. Hipo escuchó a los niños gritar del susto por el impacto, pero se alivió al saber que estaban bien. 

Cuando la flecha impactó, Valka actvó la palanca de la ballesta para que empezara a contraer la cuerda. Ambos barcos se movieron debido a la fuerza de la ballesta y la cuerda. Tanto Viggo como Hipo perdieron el equilibrio. Ambos barcos empezaron a inclinarse uno contra el otro.

-¡Sostente al mástil!-, advirtió Zephyr a su hermano.

Los niños se aferraron con fuerza al mástil para evitar caerse. Hipo no apartaba la mirada de sus hijos esperando a que estuvieran bien. Un par de tripulantes salieron del interior del barco (ya era demasiado desastre para quedarse sin hacer nada). Viggo le ordenó a los tripulantes que le dispararan a la cuerda con la ballesta del barco.

Valka escaló el mástil hasta llegar a la punta. La copa de ambos mástiles estaban en contacto.

-¡Niños!-, gritó ella, -¡Por acá!

-¡¿Qué estás loca?!-, exclamaron sus nietos.

-¡Vamos a caer!-, indicó Nuffink.

Los niños tenían su razón para pensar eso: los barcos se sacudían horriblemente. Valaka hacía lo posible para mantener las copas de los mástiles unidas.

HTTYD/CEATD: Dragones y HumanosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora